Los poetas jóvenes “están enteritos, todavía no tienen problemas para dormir, no tienen tanta gastritis, claro que me caen mal”, expresa en son de broma Antonio León, quien ayer ofreció una charla en la Filey, en la que planteó las nuevas formas de hacer poesía con un manejo diferente del lenguaje, la influencia de las redes sociales, las series y otros aspectos que son parte de la cotidianeidad de la juventud.
La charla se tituló “Los jóvenes poetas me caen mal” y exploró la nueva poesía en el noreste del país.
Antonio León es poeta y promotor cultural nacido en Ensenada, Baja California, y su presencia en la Feria de la Lectura Yucatán cumple el lema de esta edición: “Penínsulas lectoras”.
Una de las cosas que más le interesan al poeta es lo que están haciendo los jóvenes autores del país, por eso siempre está pendiente de lo que se está presentado en espacios como esta Feria.
El interés de ofrecer una charla como la que dio ayer fue para dar a conocer lo que escriben los poetas jóvenes del Noreste, al tiempo que los habitantes del sur de México sepan lo que se está haciendo en el otro extremo del país y se dé pie a una retroalimentación para expone lo que sucede en la región.
Se refirió a los poetas actuales de Baja California, pero también de la primera antología de poesía que se publicó en esa entidad y que se llamó “Siete poetas jóvenes de Tijuana”. De esta manera puso en la balanza lo que ha sucedido en 50 años para referirse a esos siete escritores de Tijuana y a otros de hoy.
En relación con lo que le interesa cuestionar sobre la nueva poesía que se está escribiendo en el norte del país, León admitió que le interesan los soportes, la forma que tienen de acudir directamente a las redes, la interacción social entre los autores, los temas que abordan y el fondo, que es lo que ha hecho que el mundo de los jóvenes se manifieste a través de ese género literario.
Sobre la escena literaria del norte del país, apuntó que hay cuestiones interesantes que están despegando, “venimos de un pasado inmediato que era sobre todo este imaginario de la frontera, de lo que se vive en aquella parte y que es además la circunstancia de una cuestión geográfica y demás, pero ahora las ocupaciones van más por otros lados, hay muchos referentes de la cultura pop, del internet, por ejemplo”.
“Y una preocupación, bastante generalizada, es sobre el futuro, lo que están dejando, de qué van a vivir, y cómo conciben a las generaciones anteriores”.
Respecto a si existe una identidad poética del Noreste, manifestó que percibe que ahora mismo es algo que se ha desdibujado un poco, justamente por el uso de las redes sociales, las revistas en las que publican, la autogestión entre los mismos jóvenes, que ya no esperan a que las instituciones los validen, sino que tienen sus propios medios y formas de trabajar, de manera que todo esto se va mezclando, y la labor entonces tiene que ver más con temáticas o con preocupaciones generacionales que con poéticas.
Al referirse en su charla a algunos jóvenes autores, dijo que es bueno que los asistentes se lleven el nombre de autores nuevos para leer, para tender puentes y para que se den cuenta que “somos mucho más parecidos de lo que podríamos pensar”.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Nueva identidad
Antonio León siente que el paisaje y la cultura de cada región siguen incidiendo en la escritura. Explica que los jóvenes tienen acceso lo mismo a escritores norteamericanos que a europeos y series de televisión, y “van tomando un poquito de todo lo que está ahí puesto”, y esto vuelve a la identidad no tan identificable, pero para bien. “No estoy diciendo que no exista una identidad de base, sino que se construye de otra manera”, por eso aconseja a los poetas jóvenes buscar una voz propia.
