“En estos tiempos en que somos víctimas de tanta maroma digital y de tanto robot diciendo tonterías, uno se pregunta, de repente, si tiene caso todavía leer y escribir en pleno 2026”, expresa Toño Malpica, quien enseguida brinda una respuesta rotunda: “Sí”, pues solo de esta manera se puede recuperar “eso que al parecer nos quieren robar las inteligencias artificiales y los algoritmos enloquecidos por vender: nuestro pensamiento”.
Malpica es uno de los más destacados autores de literatura infantil y juvenil, con más de 60 libros, y ayer por la mañana participó en el Encuentro de Promotores de Lectura, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).
Tras el acto protocolario de inauguración, Toño Malpica ofreció la conferencia “Por qué leer y escribir en pleno 2026”, en la que planteó cómo la tecnología actual está alejando cada vez más a las personas de la lectura, y el porqué es importante dedicarle tiempo.
Hoy en día, el exceso de estímulos en los aparatos digitales está robando a las personas la capacidad de concentración, de “dedicarle todo nuestro pensamiento a un solo asunto durante un lapso significativo; un estudio hecho por Microsoft demostró que en dispositivos digitales nuestra atención no supera los 8 segundos”.
“Eso significa que algo en internet tiene que ser demasiado bueno para durar más de 8 segundos y conseguir que no tomemos la decisión de descartarlo con un dedazo. Y por eso el mundo se presenta ante nuestros ojos con pequeñísimos pedazos de sí mismo”.
“Tuits y TikToks para el consumo breve e inmediato de noticias e imágenes que saturan nuestras pupilas y ofrecen chispazos constantes y continuos de endorfinas a nuestro cerebro”.
Por esa razón, dijo, leer es como empujar una piedra cuesta arriba, porque a las tres líneas de apretada prosa el cerebro, “tan acostumbrado a la descarga de estímulos”, ya extrañó el siguiente golpe de endorfinas y manda a la mente de paseo.
“O aún peor, demanda la extracción del celular de su funda y su inmediata consulta de notificaciones”.
Malpica subrayó que hay que leer, “de preferencia novelas gordas, pero en realidad cualquier cosa que demande la entrega de nuestra total voluntad y de nuestra mente a un solo asunto por más de 8 segundos, siquiera para empatar la capacidad de atención que tiene un pez dorado flotando en su pecera, que son 9 segundos”.
“No es ningún nuevo y sorprendente axioma afirmar que a cada individuo lo define la manera en que piensa, no cómo viste, no cuánto gasta, no cómo luce, sino cómo piensa. Y cada vez que pensar nos parece una monserga, un esfuerzo inconcebible, es que estamos renunciando a aquello que define la existencia misma, nuestra propia identidad”.
No es lo mismo pedirle a una calculadora que haga una suma que pedirle al robot que escriba un poema; ni hacer una radiografía que interpretarla y emitir un diagnóstico; tampoco usar el cincel que tallar un rostro en la madera.
La buena noticia, consideró, es que volver a apreciar el trabajo mental no es tan difícil y ni siquiera hay que renunciar al celular o salirse de las redes sociales, basta con leer en serio.
“No necesariamente una hora, pero sí al menos media; 30 minutos de seguir una historia sin detenerse, empujando la piedra cuesta arriba pero a sabiendas de que el beneficio es colosal”.
“Sin estar pensando cada 10 segundos que hay que verificar el carro o pagar la tarjeta o que tenemos mil pendientes que atender, sin hacer caso a las notificaciones del celular, solo leer sin reparar en la canción que suena en la radio, leer una palabra tras otra, una línea tras otra, un párrafo tras otro, una página tras otra, un capítulo tras otro, un libro entero tras otro. Leer”.
De esta manera le demostraremos “al universo que somos dueños de nuestros cerebro y que lo podemos poner al servicio de nuestra voluntad porque lo necesitamos, no solo por períodos de 8 segundos, sino durante todo nuestro día, durante toda nuestra vida”.
Malpica enfatizó que es gracias a la mente que se pueden crear sinfonías, pintar murales, escribir libros, delinear planos, inventar sustancias, descubrir mundos y “diseñar inteligencias que nos ayuden a ser mejores y no al contrario”.
Leer es un gusto adquirido, aunque cuesta trabajo al principio después es sumamente deleitable y es igualmente provechoso para el espíritu y para la mente.
Leer no solo vale la pena, sino que es muy probable que su ejercicio cotidiano “sea lo único que pueda salvarnos de rendir nuestra propia identidad al maremagnum de las tecnologías”.
Malpica añadió que también vale la pena escribir más que nunca, al igual que más que nunca hace falta que la gente componga canciones con guitarras a las que les falten cuerdas, y se esmere por conseguir que sus versos rimen y se ajusten a métricas que parecen imposibles.
“Hace falta escribir tanto como hace falta que un muchacho arrastre el lápiz sobre su cuaderno para pintar un atardecer seguro y perfecto, pero maravillosamente humano. Hace falta escribir y leer, y en mi opinión eso no va a cambiar en 100 o en mil años; estoy plenamente convencido”, finalizó.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Hábito adquirido
Toño Malpica indicó que leer, aunque cuesta trabajo al principio, después es muy deleitable y provechoso para el espíritu y la mente.
Vale la pena
Añadió que hoy más que nunca vale la pena escribir, como también componer canciones con guitarras a las que les falten cuerdas, y conseguir que los versos rimen.
