La curiosidad temprana y el acceso a una tabla ouija desde los ocho años marcaron el rumbo creativo de Roberto Abad, quien ha desarrollado una propuesta literaria singular que permite al lector adentrarse en universos poco convencionales.
El autor señaló que no se siente ofendido cuando su obra es catalogada como “rara”, pues considera que este rasgo forma parte de su identidad creativa. Incluso, explicó que busca trasladar este distintivo a elementos materiales del libro, como la portada, que en el caso de su obra se convierte en un tablero de ouija.
Este enfoque se materializa en “Umbral”, libro ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima 2025, reconocimiento que respalda una trayectoria creativa que, según se destacó, se ha ido gestando desde la infancia del autor. La obra reúne relatos ambientados en diversos universos, los cuales abren la posibilidad de que lo fantástico pueda tener un vínculo con la realidad.
Durante la presentación, Roberto Abad estuvo acompañado por Carlos Martín Briceño y Carlos Gallardo Sánchez, quienes ofrecieron comentarios sobre distintos aspectos de su trabajo literario.
Martín Briceño destacó el ingenio del autor para encontrar múltiples posibilidades en objetos cotidianos, como la tabla ouija convertida en elemento narrativo y visual del libro. En este contexto, Abad explicó que, a diferencia de otros escritores, él se involucra directamente en el diseño de sus portadas, participando tanto en el arte como en detalles que podrían parecer menores, pero que considera parte esencial de la narrativa.
Asimismo, Martín Briceño subrayó la manera en que concluyen los relatos de Abad, caracterizados por evitar estructuras circulares y optar por finales abiertos que dejan al lector con una sensación de incertidumbre o extrañeza.
Por su parte, Carlos Gallardo Sánchez abordó el aspecto técnico del lenguaje en la obra, destacando la habilidad del autor para explorar la plasticidad del idioma. Como ejemplo, mencionó un diálogo en uno de los cuentos en el que se logra transmitir la dificultad de un personaje para expresarse verbalmente, recurso que evidencia el manejo creativo del lenguaje.
En relación con este punto, Abad explicó que concibe el lenguaje como un rompecabezas que puede armarse de múltiples formas. A diferencia de una estructura rígida, considera que la escritura no debe limitarse a reglas establecidas, sino adaptarse a las necesidades de cada texto. “Hay reglas de escritura que solo funcionan en un texto”, afirmó.
La presentación de ayer en la Filey concluyó con una dinámica denominada “Libromancia”, en la que el autor invitó a los asistentes a formular una pregunta, elegir una página y una línea del libro, y encontrar en ese fragmento una posible respuesta. De esta manera, Roberto Abad cerró su participación en Mérida con una actividad acorde al espíritu lúdico y enigmático de su obra.— Pablo Pech May
