Renata Marrufo Montañez, Eduardo Cabrera y María Teresa Mezquita Méndez durante la presentación
Renata Marrufo Montañez, Eduardo Cabrera y María Teresa Mezquita Méndez durante la presentación

El autor Eduardo Cabrera presentó ayer una obra que reúne una serie de estampas convertidas en relatos sobre la ciudad de Mérida, proponiendo una mirada distinta sobre su cotidianidad y su riqueza narrativa.

Mérida, conocida por su historia y tradiciones, está también conformada por innumerables anécdotas y relatos que, aunque presentes en la vida diaria, suelen pasar desapercibidos. Estas historias, que en ocasiones generan preguntas o despiertan curiosidad, muchas veces son asumidas sin profundizar en su significado.

En este contexto, la obra “Estampas de Mérida” surge como el resultado de una mirada atenta y una curiosidad constante. El libro explora más allá de los acontecimientos históricos que se convierten en efemérides, para adentrarse en la historia urbana desde la cotidianidad, invitando al lector a recorrer la ciudad y reconocer los espacios descritos en sus páginas.

Durante la presentación, el autor estuvo acompañado por Renata Marrufo Montañez y Lourdes Cabrera Ruiz. Marrufo Montañez, a partir de su experiencia como periodista, elaboró un texto dedicado a la obra, en el que destacó la capacidad de Eduardo Cabrera para identificar en detalles aparentemente insignificantes una oportunidad narrativa que da valor a lo cotidiano.

Asimismo, señaló que en cada una de las historias contenidas en el libro se percibe una parte de la identidad del autor, lo que permite al lector conocerlo a través de su mirada. Destacó también que, para Cabrera, ningún espacio de la ciudad carece de significado.

A la presentación se sumó María Teresa Mezquita Méndez, directora de la Filey, quien escribió el prólogo de la obra. Ante la invitación de compartir su texto, lo hizo recordando sus inicios profesionales junto a Eduardo Cabrera, señalando que desde entonces ya se distinguía por su curiosidad y su interés por observar la realidad.

En la parte final del evento, el autor explicó el origen del proyecto. Señaló que durante la pandemia, al observar las calles vacías, surgió en él una necesidad de acercarse a las historias comunes que forman parte del entorno urbano.

A partir de ese momento, comenzaron a surgir preguntas relacionadas con elementos cotidianos que suelen pasar inadvertidos, como el muro de mampostería que va de Plaza Fiesta al periférico, la permanencia de tortas con ingredientes sencillos que continúan siendo preferidas por distintas generaciones, la presencia creciente de loros en la ciudad, o la forma en que el pasto de los camellones, aparentemente seco, reverdece con la mínima lluvia.

El propio autor resumió el origen de la obra al señalar: “Estos temas nacen de una etapa de mi vida en la que, al trabajar en un medio de comunicación, me obligué a algo muy simple pero muy importante: buscar fuentes, contrastar, preguntar, y así se encuentran historias de permanencia y de desaparición”.

En un ambiente que se percibió íntimo y nostálgico, Eduardo Cabrera concluyó su participación con una reflexión dirigida a los asistentes, invitándolos a mirar la ciudad con nuevos ojos. Expresó su deseo de que el libro no permanezca únicamente en las manos de los lectores, sino que transforme su manera de observar Mérida, recorriendo sus calles, parques y colonias con una nueva sensibilidad.

El autor destacó que Mérida no solo se habita, sino que también se observa, se recuerda, se conversa y se quiere, subrayando que si al salir del evento al menos una persona logra ver su ciudad de manera distinta, la obra habrá cumplido su propósito.— Pablo Pech May

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