Adalberto Ortiz Ávalos habla de “Poderoso compañero es el dinero”, obra que trata la educación financiera desde una perspectiva emocional
Adalberto Ortiz Ávalos habla de “Poderoso compañero es el dinero”, obra que trata la educación financiera desde una perspectiva emocional

En un país donde hablar de dinero suele ser tan incómodo como hablar en voz alta en una biblioteca, el escritor y empresario Adalberto Ortiz Ávalos irrumpe con una propuesta que no busca fórmulas mágicas sino algo más complejo y, a la vez, más humano: cambiar la relación emocional de los mexicanos con el dinero.

Su más reciente libro, “Poderoso compañero es el dinero”, se presentó en la Filey 2026 como una guía de educación financiera “para la banda”, en palabras del propio autor, pero en realidad funciona como un espejo incómodo que obliga a mirar de frente hábitos, miedos y silencios heredados desde varias generaciones atrás.

Adalberto Ortiz, quien ha transitado entre la narrativa, el activismo social y el mundo financiero, plantea que el problema no radica sólo en la falta de conocimientos técnicos, sino en una especie de herencia cultural que ha convertido al dinero en un tema prohibido, casi moralmente sospechoso.

En entrevista, el autor retomó una idea que atraviesa su obra: en México, sin importar profesión o nivel socioeconómico, persiste una educación financiera deficiente. “Es algo que cargamos como país”, explicó, al tiempo que recordó cómo desde la infancia se instala una barrera simbólica en torno al dinero, cuando preguntas simples como “¿cuánto ganas?” son reprimidas en el ámbito familiar.

Ese silencio, aseguró, crece hasta convertirse en desconocimiento, y el desconocimiento, en decisiones que suelen pagarse caro.

El título del libro no es casual. Hace eco y al mismo tiempo subvierte el verso de Francisco de Quevedo que durante siglos ha alimentado una visión negativa del dinero. Frente a esa tradición, Ortiz Ávalos propone un giro, dejar de ver al dinero como un enemigo moral para entenderlo como una herramienta, un aliado capaz de acompañar proyectos de vida si se le comprende y se le gestiona responsablemente.

Lejos de quedarse en el terreno abstracto, el libro recorre temas concretos, desde cómo elaborar un presupuesto hasta el uso adecuado de tarjetas de crédito, la prevención de fraudes o la planeación del retiro en un contexto en que las nuevas generaciones ya no cuentan con pensiones garantizadas. Sin embargo, el autor insiste en que esa información, disponible hoy en múltiples plataformas, no es lo que vuelve única a su obra.

Raíz emocional

“El diferencial está en lo emocional”, afirmó. Para Ortiz Ávalos, toda decisión financiera, por más sustentada que parezca en cálculos y porcentajes, tiene en el fondo una raíz afectiva. Ahorrar, gastar o endeudarse no responde únicamente a la lógica, sino a creencias, miedos y expectativas que muchas veces operan de forma inconsciente. En ese terreno, el dinero deja de ser cifra y se convierte en lenguaje: una forma de buscar aprobación, afecto o incluso redención.

Así, “Poderoso compañero es el dinero” enseña a calcular intereses y a evitar el sobreendeudamiento; pero además invita a cuestionar por qué se gasta como se gasta, por qué se teme al ahorro o por qué se intenta comprar con dinero aquello que no tiene precio, como el cariño o el perdón.

La presencia de Ortiz Ávalos en la Filey confirma que la literatura dialoga con la vida cotidiana y que, sin renunciar a la narrativa, se adentra en terrenos tradicionalmente ajenos al ámbito cultural, como la economía personal. En su caso, ese cruce no resulta forzado, sino natural, producto de una trayectoria que ha buscado vincular la palabra con la transformación social.

El autor dejó una frase que resume el espíritu de su propuesta, una brújula para ser guiados por el mapa incómodo pero inevitable: “Ojalá que sepan hacerse buenos amigos del dinero, pero que nunca sea su mejor amigo”.— Darinka Ruiz Morimoto

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