El presidente de África, Cyril Ramaphosa, encabezó el entierro de los 63 restos en el Monumento Kinderlê
El presidente de África, Cyril Ramaphosa, encabezó el entierro de los 63 restos en el Monumento Kinderlê

NAIROBI (EFE).— Sudáfrica volvió a enterrar ayer restos humanos que habían sido sepultados por sus comunidades y que fueron saqueados por las potencias coloniales europeas durante los siglos XIX y XX. Esos restos fueron exhibidos en museos hasta que el gobierno sudafricano los repatrió.

“Al devolver finalmente sus restos a la tierra de la que fueron sustraídos, les devolvemos la dignidad que les fue tan cruelmente negada en vida e incluso en la muerte”, afirmó el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, en el entierro de 63 restos humanos ancestrales de los pueblos khoi y san en el Monumento Kinderlê, en la localidad de Steinkopf.

Durante la ceremonia, el mandatario señaló que los pueblos nama, khoi, korana, griqua y san fueron los más perjudicados por la conquista europea del sur de África, al ser despojados de sus tierras mediante una “inimaginable” violencia.

El gobierno sudafricano busca reparar injusticias mediante la restitución de restos, reconocimiento cultural y preservación de las identidades
El gobierno sudafricano busca reparar injusticias mediante la restitución de restos, reconocimiento cultural y preservación de las identidades

“En vida, les arrebataron sus nombres, su cultura y su propia humanidad. Sus restos fueron exhumados de sus tumbas y vendidos a museos e instituciones médicas en Europa. La venta de restos humanos de pueblos indígenas para su estudio en Europa tenía sus raíces en el racismo y se utilizaba para promover teorías sobre la superioridad racial europea”, añadió.

Estos restos, exhumados entre 1868 y 1924 en la provincia de Cabo Septentrional, fueron repatriados en colaboración con el Museo Hunterian de la Universidad de Glasgow (Escocia), después de una serie de conversaciones que comenzaron en 2022 con objetivo de “restablecer la dignidad” de las víctimas del colonialismo.

La decisión de enterrarles en el Monumento de Kinderlê tiene que ver con su “trágica historia”: 32 niños nama “fueron asesinados” en 1867 mientras sus padres se encontraban ausentes por un servicio religioso.

Ramaphosa también expresó que la tragedia del borrado de la historia de los pueblos indígenas del sur de África significa que “gran parte de ello pasó inadvertido” y que, aunque algunos países se han disculpado por sus “atrocidades”, no han ofrecido “disculpas completas e incondicionales”.

Además, recordó que desde 1994 el país ha implementado reformas para abordar la exclusión de sus comunidades indígenas, a las que se les han restituido tierras, ofrecido reparaciones de daños, reconocido sus estructuras de liderazgo y apoyado en su resurgimiento y preservación cultural.

“Hoy recibimos sus restos mortales para que finalmente puedan reunirse con sus espíritus. No eran unos don nadie. Provenían de comunidades. Tenían familias. Cada una de sus vidas tenía significado y propósito. Eran nuestra gente. Proceden de esta tierra, a la que ahora los devolvemos”, concluyóRamaphosa.

Otros países africanos, como el vecino Zimbabue, pretenden seguir el mismo camino después de que descendientes de combatientes anticoloniales ejecutados por fuerzas británicas hayan reclamado al Reino Unido que sus restos, trasladados como trofeos a instituciones del país europeo, sean devueltos para poder darles un entierro digno.

Restos repatriados

Sudáfrica enterró restos ancestrales saqueados durante la colonización europea y que fueron recuperados tras negociaciones internacionales para devolver dignidad histórica a los pueblos indígenas.

Violencia colonial

Comunidades khoi, san y nama sufrieron el despojo territorial, el racismo científico y la profanación de tumbas para someterse a estudios europeos en siglos pasados.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán