Una obra que habla del dolor de una madre, otra que aborda el amor y la muerte, y otras que regalan bellos pasajes espirituales y describen el calvario desde la redención serán parte de lo que podrán escuchar y experimentar los asistentes a los conciertos que ofrecerá este fin de semana la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), en un programa que hace eco a la Semana Santa.
Es, sin embargo, un programa para el disfrute de creyentes y no creyentes, de quienes profesan la religión católica o cualquier otra, porque al final de cuentas es música que habla de lo que los seres humanos experimentan a lo largo de su vida, dolor, sufrimiento, amor, belleza y, al final, muerte. Así lo hace saber el director artístico de la OSY, Alfonso Scarano, y las dos solistas invitadas que se integrarán a las presentaciones, la soprano Valeria Vázquez y la mezzosoprano Gabriela Flores.
Los conciertos de la Orquesta serán este viernes 27 a las 8 p.m., y el domingo 29 a las 12 i.m., en el Palacio de la Música. El programa incluirá: el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi y, de Richard Wagner, el Preludio y el Encantamiento de Viernes Santo de la ópera “Parsifal”, y el “Preludio y muerte de amor de Isolda”.
Al respecto, el maestro Scarano expresa que se trata del programa seis de la temporada, que es muy importante por varios motivos, como los religiosos y culturales, e incluso lo es para personas que no profesan una religión.
Explica que, por ejemplo, Pergolesi es un compositor italiano y ligado a la religión católica, mientras que Wagner está relacionado con la religión protestante, aunque también sin religión, porque el compositor pensaba que Dios era el hombre y la mujer.
Destaca lo trascendente del repertorio elegido, ya que “Wagner cambió la historia de la música con ‘Tristán e Isolda’, y también en su última obra, ‘Parsifal’, que no es exactamente una ópera sino una representación sagrada, en la entendemos esta dimensión espiritual”.
Detalla que “Tristán e Isolda” cambió la historia de la música, pues el primer acorde es ambiguo. Con esto se refiere a que antes de ese acorde, en 1858-1859, toda la música era explicable, cada nota en una partitura tenía una razón clara. Si había dos mil notas, todas eran comprensibles dentro de un sistema lógico, en el cual cada nota llevaba a otra de una manera obligada.
—Pero en el famoso acorde de Tristán, que puede entenderse como un acorde disonante con una novena aumentada, no hay resolución. Y esta falta de resolución ha llevado a muchos músicos y musicólogos a diferentes conclusiones. Es un acorde que rompe las reglas de la música tonal. Por eso, muchos consideran este acorde, escrito alrededor de 1859, como el inicio de la música contemporánea.
Señala que dicha ópera tiene elementos como los “leitmotivs”, aunque en esta ópera no hay una historia concreta, sólo se habla de amor y de muerte.
—Aparentemente no sucede nada, pero esa es su grandeza, pues en realidad sucede muchísimo, pero ocurre en el alma de quien escucha. El oyente no siempre es consciente de que Wagner está trabajando en su interior.
Además, la OSY interpretará el Stabat Mater de Pergolesi, escrito entre 1723 y 1725, en el que se tendrá la participación de las dos cantantes invitadas.
Valeria Vázquez, soprano, comparte que es la primera ocasión que cantará con la Sinfónica, “estoy muy agradecida de compartir escenario con el maestro y con mi compañera Gabriela Flores”.
Sobre el Stabat Mater, indica que es una obra que denota sufrimiento, ya que habla del dolor de una madre al ver morir a su hijo en la cruz, y cada número de la obra tiene un significado que deben transmitir al público.
Recientemente se convirtió en madre, por lo que es su regreso como cantante después de dar a luz y esta presentación significa para ella la suma de muchas horas de estudio, de esfuerzo y “de amor, mucho amor, que el amor es todo”.
Valeria está acostumbrada a cantar óperas, pero no había hecho un programa íntimo como el de esta ocasión.
También participará en la “Muerte de amor de Isolda”, para cantar el aria alusiva. Asegura que es una música muy envolvente, que muestra que la muerte no es el final, sino el inicio de una vida eterna.
—Isolda muere de amor. Será la primera vez que la interpreto y estoy muy emocionada y agradecida por esta oportunidad.
La mezzosoprano Gabriela Flores dice estar contenta de regresar a Mérida a cantar con la OSY, y recuerda que su primer contrato profesional fue aquí hace 11 años. “Me emociona mucho volver”.
Sobre el Stabat Mater, manifiesta que es una de las obras más interpretadas en Semana Santa y tiene una gran relevancia.
—Existen muchas versiones: para coro, solistas, orquesta pequeña o grande. Curiosamente, es la primera vez que la interpretaré completa, aunque ya había cantado algunas partes, nunca la obra completa.
Señala que muchas veces se piensa que la música sacra o el oratorio no tienen dramatismo, pero esta obra es profundamente teatral, “en la música se puede escuchar el dolor de la Virgen al ver a su hijo sufrir: sus suspiros, su llanto”.
—La obra pasa por distintas etapas: primero la descripción del sufrimiento, luego la empatía (“cómo no llorar al verla llorar”), y finalmente una plegaria en que se pide sentir ese dolor y comprenderlo. Es una música muy bella. Independientemente de la religión, habla de empatía: del dolor de una madre. Es una obra con la que es muy fácil conectar.
Asegura que musicalmente es una obra muy interesante, especialmente por el trabajo de disonancias entre las voces, razón por la cual constituye un verdadero trabajo de ensamble y se siente diferente cantar en conjunto que como solista.
—Se dice que cuando un coro canta, todos los corazones laten al mismo ritmo, y creo que eso ocurre en esta obra, y es lo que buscamos lograr.
Los boletos para los conciertos de la OSY se pueden adquirir en el lobby del Palacio de la Música y en www.sinfonicadeyucatan.com.mx.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
