La historia de Abimelec González es la de un camino que se va trazando entre la fe, la migración y la música. Nacido en Venezuela y radicado en México desde 2017, su vida dio un giro inesperado al encontrarse con una devoción mariana que, con el paso del tiempo, se convertiría en el eje de su vocación artística y espiritual.




“Llegué a México en 2017 y apenas tres meses después conocí el inicio del santuario dedicado a la Virgen María en su advocación como Desatadora de Nudos. En ese momento estaba comenzando, prácticamente desde cero”, recuerda el cantante.
Ese encuentro marcaría el inicio de un proceso personal que él mismo describe como un “peregrinar”, no solo en lo religioso, sino también en lo artístico.
Con una formación católica arraigada desde la infancia —influenciado por sus padres y con estudios en seminario—, Abimelec encontró en ese espacio la oportunidad de servir a través de la música.
Fue entonces cuando se acercó al padre Luis Pablo Garza, responsable del santuario, para pedirle una oportunidad.
“Le pedí que me dejara cantar en una misa. Sabía que tenía formación, pero aun así era un paso importante para mi. Me permitió hacerlo en agosto de 2017, y desde ese momento no he dejado de cantar”.
El nacimiento de un compositor. Aunque su vínculo con la música venía desde la niñez —como cantante e intérprete de diversos instrumentos—, nunca antes había incursionado en la composición.
Fue en México donde surgió ese nuevo talento, casi como una respuesta a un llamado espiritual.
“El padre Luis Pablo me pidió que escribiera una canción dedicada a la Virgen. Yo nunca había compuesto, pero acepté. Lo hice desde la oración, pidiéndole a María que me inspirara. Ese fue mi primer ‘nudo’ que tuve que desatar: el miedo a crear”.
De esa experiencia nació su primera canción, “María, María”, considerada hoy como un himno dentro del santuario.
A partir de ahí, la composición se convirtió en una constante en su vida. Desde 2017 a la fecha, ha escrito decenas de canciones dedicadas a Jesús y a la Virgen María, consolidando una propuesta musical con identidad propia dentro del ámbito de la música católica contemporánea.
Actualmente cuenta con dos producciones de estudio y un álbum en vivo, y se encuentra próximo —en mayo— a lanzar un nuevo material discográfico con 15 temas inéditos.
“Todas mis canciones tienen la misma intención: llevar un mensaje de fe, de esperanza y de encuentro con Dios”.
Más allá de los escenarios, Abimelec ha encontrado en las plataformas digitales un canal poderoso para difundir su mensaje. A través de su proyecto “Desata mis nudos mientras duermo”, comparte diariamente una oración nocturna que invita a las personas a entregar sus preocupaciones a Dios antes de descansar.
“Es una forma de acompañar a la gente en un momento muy íntimo del día. A las 8 de la noche subo el contenido en todas mis redes sociales. Es una invitación a confiar, a soltar y a descansar en la fe”.
El alcance de este proyecto ha trascendido fronteras, generando testimonios que, según afirma, son el reflejo del impacto espiritual de su trabajo. “Hay personas que me han dicho que conocieron a la Virgen gracias a una canción, o que encontraron consuelo en momentos muy difíciles. Durante la pandemia, alguien me contó que estaba hospitalizado y escuchaba mis canciones; al despertar, quiso saber qué era lo que le daba paz”.
Sin embargo, Abimelec insiste en que el mérito no le pertenece. “El protagonista no soy yo. Es Dios. Es la Virgen María. Yo solo soy un canal, un instrumento”.
La música como espacio de contemplación. En un contexto donde la música religiosa ha diversificado sus estilos, Abimelec ha optado por una propuesta más introspectiva, centrada en la contemplación.
“Respeto todos los géneros. Hay música para alabar desde distintos estilos, y eso es válido. Pero en mi caso, mi llamado es a invitar a la oración, al silencio, a la paz interior”.
Sus composiciones, en su mayoría baladas, buscan generar un espacio de conexión espiritual en medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana.
“Vivimos con demasiado ruido. Hace falta detenernos, bajar la velocidad y encontrarnos con Dios en el silencio”.
Para él, el respeto por los espacios litúrgicos también es fundamental.
“El altar es un lugar sagrado, es para contemplar. Hay momentos para todo, pero la contemplación es algo que hoy necesitamos recuperar como sociedad”.
Un santuario que crece con la fe de su gente. Parte importante de su historia está ligada al desarrollo del santuario en Cancún, del cual ha sido testigo desde sus inicios.
“Cuando llegué, era un espacio muy pequeño, prácticamente en medio de la selva. Hoy ha crecido no solo en infraestructura, sino en fe, en testimonios, en milagros”.
El lugar se ha convertido en un punto de referencia tanto para fieles como para visitantes, al grado de ser incluido en rutas turísticas de la región.
Diariamente, cientos de personas acuden a colocar listones como símbolo de petición o agradecimiento, una práctica que refleja la intensidad de la devoción a la Desatadora.
“Hay personas que vienen una sola vez en su vida y dejan su intención. Muchas no pueden regresar, pero la fe permanece”.
Para Abimelec, todas las advocaciones marianas representan una misma esencia. “La Virgen es una sola, pero se manifiesta de distintas formas: Guadalupe, Fátima, Lourdes. Se presenta como la necesitamos en cada momento de nuestra vida”.
Un llamado a la transformación personal. En el contexto de la Cuaresma y la Semana Santa, el cantante hace un llamado a vivir este tiempo con profundidad y compromiso espiritual.
“Que no sea la Cuaresma y estos días Santos los que pasen por nosotros, sino que nosotros la vivamos. Es un tiempo para perdonar, para reconciliarnos, para reencontrarnos con Dios”.
Invita a las personas a acercarse a los sacramentos y a reflexionar sobre su vida. “Todos tenemos momentos difíciles, momentos de luz y de alegría. La fe nos ayuda a transitar cada uno de ellos con esperanza”.
Una misión que continúa. Con presentaciones en distintas ciudades de México y una próxima gira en Colombia, Abimelec González continúa expandiendo su mensaje, convencido de que su labor va más allá de la música.
“He llevado mi música a gran parte del país y también fuera de él. Pero más allá de los lugares, lo importante es tocar corazones”.
También ha regresado a Venezuela, donde recientemente ofreció conciertos, reconectando con sus raíces.
“Siempre voy a querer volver a mi país y compartir lo que Dios ha hecho en mi vida”.
Hoy, como padre de familia y evangelizador, su mensaje es claro: abrir el corazón al cambio.
“Cuando Dios entra en nuestra vida, todo cambia, pero siempre para bien”, asegura.
Y así, entre notas, oración y testimonio, Abimelec González continúa su camino, convencido de que cada canción puede ser el inicio de un milagro.— Santiago Ariel Cortés Pérez
En plataformas Misión
Abimelec González vive con su esposa e hijo en Cancún desde 2017, donde ejerce su ministerio.
Música y oración
La música y mensajes del cantante católico se pueden encontrar en todas las plataformas musicales y redes sociales como Abimelec González. “Del Nudo al Milagro” es la gira que el cantante está presentando y llevará el próximo mayo a Colombia.
