Juan Carlos de Borbón al agradecer el Premio Especial del Libro Político, en la Asamblea Nacional francesa
Juan Carlos de Borbón al agradecer el Premio Especial del Libro Político, en la Asamblea Nacional francesa

PARÍS (EFE).— Juan Carlos I defendió ayer su legado ante la Asamblea Nacional francesa, en cuya sede recibió el Premio Especial del Jurado del Libro Político por “Reconciliación”, sus memorias, al destacar que su principal logro fue “reconciliar a España consigo misma”, aunque le entristecen los juicios sobre él: “Nadie es profeta en su país”.

“No elegí al azar el título de mis memorias: ‘Reconciliación’. Creo que es la palabra que mejor resume el principal logro de mi vida pública: haber iniciado y fomentado la reconciliación de España consigo misma, tras una larga dictadura y una guerra civil, llevándola a pasar, de la forma más pacífica posible y en muy poco tiempo, a una democracia plena y completa”, aseguró el rey emérito de España al recibir este sábado el galardón.

La concesión del premio a “Reconciliación”, obra escrita en primera persona y en colaboración con la autora Laurence Debray, fue votada por unanimidad por un jurado independiente presidido por la historiadora Annette Wieviorka e integrado por una veintena de periodistas y ensayistas.

“He querido mostrar en mis memorias mi orgullo de ver cómo España se ha transformado de manera radical y positiva en todos los niveles en el curso de mi reinado”, agregó el emérito, que leyó sentado y con dificultades su discurso de unos doce minutos, en francés.

Recordó que cuando en 1975 heredó todos los poderes, junto con el trono, del régimen de Franco, los utilizó para devolverlos a “su legítimo propietario, el pueblo español”. Ese proceso supuso una “ruptura radical” consagrada en la Constitución española de 1978.

El monarca reconoció que “a veces” le entristece su presente. “Ahora, cuando miro hacia atrás, el presente no me abruma, aunque a veces puede entristecerme. Soy consciente de que nadie es profeta en su país y que siempre habrá juicios divergentes sobre todo. Pero siempre he tenido claro que la democracia, el respeto de los derechos humanos y el progreso de la sociedad española eran los objetivos por los que quería obrar”.

Reivindicó como “acertada” su decisión de dejar escritas sus memorias, pese a que es inusual que un rey lo haga y a que su padre se lo desaconsejó, pero defendió la necesidad de ofrecer una visión en primera persona ante las “miles de páginas” publicadas sobre su reinado, su figura y su actuación como jefe de Estado.

A su vez, Debray agradeció al rey la confianza mostrada “a una mujer, republicana” para ayudarle a escribir su libro en el que “habla a corazón abierto, sin cálculos ni artificios, lejos de eufemismos pese a que el proyecto no gustaba a todos”.

Wieviorka destacó el símbolo que supone premiar a un monarca en una institución “nacida de la Revolución Francesa, que fue regicida”, y lo entroncó con el título de la biografía, algo que vio como “una lección”.

Por la tarde, el soberano asistió con sus hijas a un homenaje al recién fallecido primer ministro socialista Lionel Jospin y a un debate entre dos intelectuales franceses sobre la noción del compromiso.

Monarca Familia

Juan Carlos de Borbón, rey emérito de España, tuvo más actividades ayer en Francia.

Público

Juan Carlos I, quien demostró tener marcos problemas de movilidad, estuvo acompañado por sus hijas Elena y Cristina y nieto mayor Felipe de Marichalar y Borbón, además de varios amigos cercanos y autoridades francesas.

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