

“La “tercera raíz” no es un eco lejano del pasado: sigue viva en los rostros, en la memoria colectiva, en los silencios y en las resistencias, en nuestras costumbres y en nuestra sangre”. Con estas palabras, la escritora Berenice Ceballos García da la bienvenida a su libro “Jasiri: las raíces africanas de Campeche”. Una obra literaria que fue presentada en la última edición de la Feria Internacional de Lectura Yucatán (Filey), y que, previo a ello, concedió una entrevista al Diario.
Este libro permite recordar que las bases de estas tierras, Campeche y Yucatán, fueron forjadas no solo con mayas y españoles, sino también con la presencia africana, que al día de hoy comienza a ser reconocida en el país, pero que aún falta ser “contemplada” en esta parte de México y que, gracias a trabajos como el de Berenice Ceballos, empieza a ganar visibilidad.
La autora es guía de turistas de la Península de Yucatán, enfocada mayormente en el estado de Campeche; ahí, la misma autora revela que “recorrí durante años las calles, los templos y los senderos de esta tierra (Campeche), relatando su historia a visitantes. Pero fue en ese contacto constante con el patrimonio y la gente local donde empecé a notar detalles que no siempre estaban en los libros: los sabores de la cocina, los ritmos de la música, las palabras, los gestos”.
El origen de la novela
Ceballos García notó que había una diferencia étnica dentro de la sociedad campechana y que un descubrimiento le daría el punto de partida para poder redactar esta novela histórica.
Así lo revela ella: “se basa principalmente en un hallazgo arqueológico realizado en el parque principal, en donde hace veintiséis años, en el 2000, encontraron unos restos de osamentas que posteriormente, tras ser analizados, pertenecían a gente de origen africano; entonces, esta historia llega precisamente de este hallazgo y me inspiré ahí para poder darle este sentido e importancia a las raíces africanas que llegan a lo que actualmente es la ciudad de Campeche”.
De acuerdo con información de las fuentes bibliográficas escritas en el libro, en el año 2000, durante los trabajos de remodelación y reconstrucción del antiguo Palacio de Cabildo en la plaza principal de San Francisco de Campeche, se descubrieron restos óseos humanos y cimentaciones de una construcción religiosa desconocida. “Estos restos correspondían a un camposanto multiétnico –mayas, españoles, criollos y africanos–”, detalla Ceballos García.
Un detalle que no pasó desapercibido para ella, fue la presencia de africanos en Campeche, y que con este libro permite hilar entre fuentes históricas y ficción la identidad y la voz que han sido calladas por años por la propia historia.
La autora precisó que, para darle forma a esta obra, se documentó con varios trabajos de investigación: “realicé todo un trabajo documental súper extenso, afortunadamente tenemos muchos investigadores que amablemente han hecho muchísimo trabajo detrás y que ha sido inspiración para esta obra”, comentó, enfatizando que uno de sus mayores aportes vino del cronista Jorge Victoria Ojeda, pieza fundamental que ha permitido, con sus investigaciones, fijar la presencia africana en Mérida. Muestra de ello fue también su reciente presentación en la Filey con el libro “La raíz africana en la Mérida de Yucatán. Siglos XVI al XXI”.
Junto a él y a obras de otros investigadores como Vera Tiesler, Andrea Cucina, Pilar Ojeda y trabajos arqueológicos de Antonio Benavides, se pudo crear el libro: “fue todo un trabajo de investigación para poder ir conociendo todos los puntos y referencias en cuanto a la presencia africana en Campeche”.
Desde África
Pero el libro no inicia de manera directa con la presencia de “Jasiri” en tierra campechana; al contrario, la autora se permite dar unos pasos atrás para otorgarle identidad a esta joven relatora, comenzando la novela desde su lugar de origen, desde África. Ahí, en Ilé Ejó, “Casa de la Serpiente” en lengua yoruba, donde se da origen a esta historia, que poco a poco comienza a desarrollarse hasta dar paso a la invasión, saqueo y esclavización de su tierra y de su gente, entre ellos de “Jasiri”. El hilo narrativo continúa hasta cruzar el mar y aterrizar, como esclavos, en otra tierra, en la Península. “la obra se aterriza a los primeros años de conquista, así que estamos hablando a partir de 1540, cuando se funda la ciudad; llegan los primeros africanos a Campeche porque ellos venían directamente desde el continente y entonces se le empieza a dar una voz propia a estos personajes”, precisa Ceballos García, y es que la raíz africana “ha estado insertada en la historia campechana”, pero “muchas veces, por la misma historia, han sido olvidados y la idea es revalorizarlos y darles ese lugar, esa presencia”, detalla.
Pareciera raro que en nuestra Península encontrásemos una “tercera raíz”, la africana; luego de años de saber que los indígenas y mayas, junto a la línea de los criollos, eran los que mayor predominancia tenían, la realidad es que no es así, y es como lo comentan Victoria Ojeda y Ceballos García en la novela: “Nos obliga a mirar de frente una herida que aún supura en las estructuras del presente, un flagelo histórico que persiste y que, en Campeche, como en otras partes del país, se elude; se desvía la mirada para no verla”.
“Es súper interesante porque por muchos años, históricamente, cuando hablamos de Campeche, de la península y de México, casi siempre decimos que todos somos indígenas o descendientes españoles; sin embargo, ahorita, gracias a todas estas nuevas investigaciones, nos vamos dando cuenta de que tenemos más presencia de ‘la tercera raíz’, pues son los afrodescendientes”, comenta la escritora.
Su novela permite, de alguna forma, darle otra identidad a San Francisco de Campeche desde una perspectiva afrodescendiente, en donde se cuentan comunidades costeras como Sabancuy, donde hay presencia africana: “revalorizar esta presencia que tenemos aún hoy, porque sí que lo podemos ver en algunas familias campechanas con rasgos notoriamente afrodescendientes, algunas comunidades costeras, como Sabancuy, donde también tenemos familias con este linaje”. Y que no debería ser olvidado ni escondido de la historia, cuando la realidad es que, tras la llegada de los africanos a costas campechanas, se introdujo un grupo importante que “aportó muchísimas cuestiones económicas, culturales y gastronómicas”.
Para poder desarrollar esta novela, se contó en parte con el apoyo del Programa de Estímulo para la Creación Artística de Campeche (Pecda) y la otra parte provino del trabajo de investigación de la autora.
“Se tomó unos dos años y medio para poder realizarlo ya completo, con edición, con maquetación, con impresión, para poder hacer todo el trabajo completo”.
Esta novela sería la segunda de su autoría; la primera es “Ix K’i’ik La Reina Guerrera de Edzná”, otra novela que relata la historia de una mujer gobernante en la Zona Arqueológica de Edzná, además de que es coautora y editora de otras publicaciones. Estas experiencias, como ella comenta, le “han permitido ir conociendo las habilidades y las herramientas para poder ofrecer una nueva obra que sea amable de lectura, que sea de interés social y que traiga una temática interesante”. Para poder adquirir este ejemplar, la autora comenta que se puede conseguir mediante las redes sociales de “Chelita Travel Campeche”, empresa que ella y su esposo llevan juntos, aunque tiene planes de poder llegar a una editorial que le permita alcanzar a más lectores y así seguir dando a conocer la presencia africana de Campeche.
Sobre eso, Berenice Ceballos envió un mensaje para los lectores del Diario: “los invito a que puedan disfrutar de esta lectura, pero sobre todo a que podamos descubrir una nueva forma de ver la historia de Campeche, de conocer la fundación de la Villa de San Francisco de Campeche, pero también a reconocer el valor y los aportes de la afrodescendencia en nuestro país”.
“La tercera raíz” está más presente que nunca en nuestro país, en nuestra Península, por lo que obras como la de Berenice Ceballos permiten dignificar a esos hombres y mujeres que, traídos como esclavos, hoy tienen una descendencia que forma parte de nuestra identidad, de nuestras raíces.
Porque, como dice la autora: “y así la esclava se volvió memoria. Y la memoria, raíz… y esa raíz —negra, viva, persistente— se convirtió en generaciones”.— Alejandra Cruz Molina
De un vistazo
Premio compartido
En edición previa el galardón principal fue compartido entre producciones chilena y brasileña consolidando diversidad regional y reconocimiento equitativo de propuestas cinematográficas innovadoras latinoamericanas
Otras distinciones
El festival otorgó menciones especiales y premios universitarios resaltando historias íntimas experimentales y sociales ampliando visibilidad de nuevos realizadores.
