Varios aficionados a la astronomía en Yucatán siguieron con interés la reciente misión Artemis II de sobrevuelo de la Luna, cuyo objetivo fue evaluar aspectos como el aprovechamiento de recursos en el satélite.
La misión liderada por la NASA, como hemos informado, se desarrolló del miércoles 1 al sábado 11 pasados y consistió en el sobrevuelo del satélite terrestre, primero tripulado desde el recorrido del Apolo 17 en 1972.
Karen Paredes Lizarraga, del Colectivo Astronómico Peninsular, dice que el regreso del ser humano a la Luna no es solo simbólico: “Hay que entender por qué se fue la primera vez y por qué ahora es diferente”.
Durante la Guerra Fría, la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética buscaba demostrar superioridad tecnológica, ideológica y estratégica. Llegar primero a la Luna significaba proyectar control sobre el futuro, recuerda.
Para evitar la militarización o apropiación del espacio surgió el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre. Hoy, el contexto ha cambiado: con Artemis comienza una etapa de permanencia, con miras a establecer bases y reglas, añade.
Paredes señala que la pausa en los vuelos tripulados no se debió a falta de capacidad, sino de condiciones. Tras la Guerra Fría desapareció la urgencia política y persistía un vacío legal sobre qué estaba permitido hacer en la Luna más allá de explorarla. No había claridad sobre el uso de recursos, la competencia entre países o la regulación de misiones prolongadas, lo que dificultaba invertir en un regreso.
Actualmente, estos temas están más definidos, lo que marca una transición: de la competencia a un modelo basado en derecho, cooperación y responsabilidad internacional. “Ya no es solo llegar, sino saber qué hacer y bajo qué reglas”.
Las imágenes capturadas por la tripulación de la Artemis II del polo sur lunar revelan la posible existencia de recursos estratégicos, como agua en forma de hielo. Esto es clave desde el derecho espacial, ya que el tratado establece que ningún Estado puede apropiarse de la Luna ni otros cuerpos celestes.
Cada dato y descubrimiento no solo constituye un avance científico, sino también un movimiento dentro de un marco legal y geopolítico en construcción, indica.
Sobre la participación de Christina Koch, destaca que durante décadas el espacio estuvo dominado por una visión masculina. Aunque Valentina Tereshkova abrió camino en 1963, la presencia femenina en misiones de alto nivel fue limitada por años.
La inclusión de Koch implica también la participación de las mujeres en las decisiones sobre el futuro de la humanidad y aporta nuevas perspectivas.
Paredes expresa que le gustaría ver una mayor presencia de mujeres en misiones espaciales y que México tenga un papel activo en el desarrollo del derecho espacial, acorde con sus responsabilidades como país firmante del tratado.
También aboga por fortalecer la cooperación internacional mediante organismos como la Unoosa (Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior), para evitar una nueva competencia descontrolada.
“El futuro del espacio no es solo científico y tecnológico, también es un tema de justicia”, enfatiza.
Por su parte, Héctor Pastrana Alcocer comparte su entusiasmo por el regreso a la Luna tras décadas sin misiones tripuladas. Aunque ha habido numerosos satélites y misiones cercanas a la Tierra, volver a este satélite natural representa un hito.
Considera que la larga espera respondió más al contexto histórico que a limitaciones técnicas. Durante la Guerra Fría, el objetivo era llegar primero; después, esa presión desapareció.
Añade que, más allá de las imágenes, la tripulación de Artemis II realizó pruebas clave: evaluó sistemas de la nave Orión, el acoplamiento y el soporte vital, esenciales en un entorno hostil como el espacio exterior.
Recuerda que en Artemis I se probó el comportamiento térmico de la cápsula en el reingreso, un paso previo a la más reciente misión.
También destaca la participación femenina y recuerda la aportación histórica de las mujeres al programa Apolo, desde el desarrollo de software hasta cálculos de trayectoria. A futuro, espera ser testigo de un nuevo alunizaje y una misión tripulada a Marte.— Iris Ceballos Alvarado
Artemis II Detalles
La misión fue la primera en llevar a una mujer y a un afroamericano a la Luna.
Desempeño
Christina Hammock Koch fue seleccionada como astronauta por la NASA en 2013 y ha participado en misiones en la Estación Espacial Internacional como ingeniera de vuelo. En Artemis II se desempeñó como especialista de misión.




