La misión Artemis II despega de Cabo Cañaveral, el miércoles 1 pasado
La misión Artemis II despega de Cabo Cañaveral, el miércoles 1 pasado

La misión Artemis II es, probablemente, uno de los eventos espaciales más importantes en más de medio siglo. No solo representa el regreso simbólico del ser humano a la Luna, sino que también incorpora un nivel tecnológico sin precedentes.

Así lo señala Daniela Tarhuni Navarro, responsable de divulgación de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida e integrante de la Red de Docentes por la Enseñanza de la Astronomía, al referirse a la misión, desarrollada del miércoles 1 al sábado 11.

Hito tecnológico

Explica que el lanzamiento del cohete y la integración de sus sistemas —tanto de cómputo como de ingeniería— permitieron posicionar con gran precisión a la nave Orión fuera de la órbita terrestre, uno de los hitos tecnológicos más relevantes.

Recuerda que la Luna es “el punto más lejano al que los seres humanos hemos llegado”. Esta vez, la nave se adentró en el espacio profundo, algo no experimentado previamente, ya que las misiones anteriores se habían dirigido a la cara visible del satélite, incluso en los descensos a partir de 1969.

Destaca que no se trata solo de un retorno a la Luna, sino de un impulso tecnológico que reactiva diversas industrias, ahora con mayores niveles de complejidad, precisión y sostenibilidad.

Sobre el largo intervalo que pasó antes de que se retomara este tipo de misiones, Tarhuni Navarro considera que influyeron decisiones políticas. Tras el programa Apolo, el interés disminuyó al cumplirse el objetivo geopolítico de la carrera espacial frente a Rusia. En las décadas siguientes, la exploración se orientó hacia misiones robóticas, satélites y sondas espaciales.

Añade que el nuevo impulso también responde a factores políticos e industriales, en un contexto de competencia entre Estados Unidos, China y Rusia, al que se suma el sector privado con empresas como SpaceX. En este escenario, la Luna deja de ser solo un destino de exploración para convertirse en infraestructura y punto de partida a Marte con la posible explotación de recursos.

Respecto a los datos e imágenes obtenidos, señala que tienen valor en tres niveles. En el ámbito científico, permiten estudiar el hielo y la geología lunar, fundamentales para evaluar condiciones de futuras bases. En lo tecnológico, contribuyen a validar sistemas de navegación profunda, soporte vital y reentrada. Y en el plano simbólico ofrecen nuevas perspectivas de la Tierra que invitan a replantear nuestra comprensión del planeta. “Todas las imágenes informan, pero también transforman la percepción social”.

Sobre la participación femenina, subraya la relevancia de la presencia de Christina Koch, respaldada por una sólida trayectoria técnica. Koch ha permanecido 328 días consecutivos en el espacio —récord femenino—, realizado caminatas espaciales por más de 42 horas y acumulado cerca de 338 días en total en misiones.

“Su trayectoria habla de la excelencia técnica que podemos desarrollar las mujeres. No es la única, pero su carrera la ha llevado adonde está. Simbólicamente, contribuye a romper los techos de cristal que afrontan las mujeres”, subraya.

También destaca la participación de múltiples agencias, como la NASA, la Espacial Europea y la Canadiense, en la misión, lo que refleja un esfuerzo interdisciplinario global, aunque ligado a intereses geopolíticos.

Advierte que la actual competencia se centra en los recursos lunares, como el agua y los minerales, así como en la proyección de bases permanentes.

En ese sentido, en un plazo de dos años se prevé establecer una base lunar que funcione como nodo logístico y plataforma científica, lo que derivaría en disputas territoriales.

Aunque existen tratados internacionales que promueven el uso colaborativo del espacio, no pueden ignorarse los intereses industriales.

Finalmente, considera que el vuelo de Artemis II abre la posibilidad de repetir una lógica de competencia espacial o de construir modelos más abiertos, colaborativos y con responsabilidad planetaria.— Iris Ceballos Alvarado

De un vistazo

El regreso lunar

La misión Artemis II marca el retorno humano a la Luna tras décadas, con nuevos objetivos científicos, tecnológicos y de preparación futura.

Avances

El desarrollo de sistemas precisos permitió llevar a la nave más allá de la órbita terrestre, lo que puso a prueba capacidades nunca antes alcanzadas.

Carrera espacial

Nuevas potencias y empresas compiten por explorar la Luna, impulsar industrias y aprovechar los recursos para futuras misiones hacia Marte.

Presencia femenina

Daniela Tarhuni Navarro destaca que la presencia de Christina Koch en la misión rompe uno de los techos de cristal que afrontan las mujeres.

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