BERLÍN (EFE).— La ballena jorobada que permaneció encallada durante tres semanas en la bahía de Wismar, en el Mar Báltico alemán, logró liberarse ayer aparentemente por sus propios medios, tras el aumento del nivel del agua en 70 centímetros.
El cetáceo, de más de 12 metros de longitud y unas 12 toneladas de peso, volvió a nadar, aunque con evidentes signos de debilidad.
Según informaciones difundidas por medios locales, el animal cambia constantemente de dirección y realiza pausas frecuentes, lo que refleja que su estado sigue siendo delicado.
A pesar de ello, su liberación ha sido recibida como una señal positiva tras semanas de incertidumbre.
El ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Antepomerania, Till Backhaus, señaló que “ahora se trata de acompañar al animal y de que tenga su oportunidad”, al tiempo que expresó que “la esperanza es lo último que se pierde” y que “a veces las cosas se resuelven solas”.
El funcionario también advirtió que, aunque hay motivos de optimismo, la situación dista de estar resuelta. “Estos son, por ahora, momentos de alegría”, afirmó, pero subrayó que “aún nos queda mucho para llegar a la meta”, en referencia al complejo proceso de recuperación del cetáceo.
Las autoridades recuerdan que la ballena presenta problemas de salud graves y que su estado continúa siendo crítico, aunque “sigue mostrando una y otra vez nuevos movimientos y actividad”, lo que mantiene viva la posibilidad de que logre sobrevivir.
Durante los días previos, equipos de rescate y voluntarios se habían enfocado en proteger al animal del Sol, mantenerlo húmedo y monitorear su condición. Incluso se contemplaba una operación más compleja para trasladarlo mediante colchonetas de aire y pontones hacia aguas más profundas.
En caso de que el cetáceo continúe desplazándose por sí mismo, se activaría un plan alternativo para guiarlo con embarcaciones especializadas hacia el Mar del Norte y eventualmente al Atlántico. Mientras tanto, el episodio sigue siendo un recordatorio de la fragilidad de estos animales y de los desafíos que implica su rescate en entornos cambiantes.
