MADRID (EFE).— Los microplásticos no solo dañan el medio ambiente y la salud de los seres vivos, sino que también contribuyen al cambio climático. Sus emisiones podrían representar el 16.2% de las causadas por el carbón negro u hollín (partículas resultantes de la quema de combustibles fósiles, biomasa y residuos orgánicos).
La revista “Nature” publicó ayer un estudio en el que investigadores de varios centros chinos y estadounidenses describen sus experimentos y simulaciones en laboratorio para medir la potencial contribución al calentamiento de los microplásticos y nanoplásticos suspendidos en el aire, un impacto que no se había evaluado hasta ahora.
Estos micro y nanoplásticos se originan a partir de la fragmentación de residuos plásticos de mayor tamaño, y su diámetro está entre un nanómetro (una milmillonésima parte de un metro) y 500 micrómetros (una millonésima parte de un metro).
Los diferentes procesos atmosféricos transportan estos microplásticos por todo el mundo, desde grandes cumbres hasta profundas fosas oceánicas. Estudios previos sugerían que la contribución de las micropartículas de plástico en suspensión al cambio climático era mínima, pero dichos análisis solían partir del supuesto de que eran incoloros, algo poco realista, ya que la mayoría de plásticos utilizados suelen contener pigmentos.
Empleando espectroscopia electrónica de alta resolución y combinando estas mediciones con simulaciones de transporte atmosférico, los investigadores han observado que las partículas negras y de color absorben la luz solar en mucha mayor medida que lo hacen las partículas blancas.
Cálculos
Tras hacer este hallazgo, han calculado el impacto potencial de estas partículas de color en el calentamiento global. Los científicos computaron la masa total de plástico suspendida que puede haber, de media, por cada metro cuadrado de aire.
Para ello, tuvieron en cuenta los datos inventarios globales de emisiones de plástico y el tiempo que estas partículas se quedan en la atmósfera, que como mínimo suele ser de semanas, explica uno de los autores, Drew Shindell, investigador de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte.
Los resultados apuntan a que las partículas de plástico en suspensión, y en particular los nanoplásticos de color que son los más persistentes, contribuyen al calentamiento atmosférico. Sus emisiones serían el equivalente al 16.2% de la contaminación que supone el carbón negro u hollín.
“Este estudio respalda la tesis de que las partículas de plástico presentes en la atmósfera pueden absorber la luz y, por lo tanto, provocan un aumento del calentamiento global”, señala Sam Harrison, del Centro Británico de Ecología e Hidrología, en una reacción recogida por “Science Media Centre”.
“El problema de este tipo de estimaciones es que pueden estar sobredimensionadas en muchos órdenes de magnitud. La masa total de plásticos no proviene de muestreos reales, sino de simulaciones basadas en inventarios previos. Los resultados tienen que ser tomados con cautela”, matiza Roberto Rosal, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá, en una reacción para la misma plataforma.
Preguntado por los periodistas a este respecto en una rueda de prensa organizada por “Nature”, Drew Shindell ha reconocido que al basar sus resultados en simulaciones de laboratorio, los autores pueden haber sobreestimado la presencia de plásticos, aunque también también la pueden haber infravalorado.
Los autores han abogado por seguir investigando el impacto de las partículas plásticas en suspensión al cambio climático, puesto que todo apunta a que es significativo.
De un vistazo
Microplásticos y clima
Los microplásticos no solo contaminan ecosistemas y dañan la salud, sino que también influyen en el calentamiento global al liberar partículas que interactúan con la luz solar.
Presencia en aire
Estas partículas viajan por la atmósfera mediante corrientes de aire, alcanzando desde montañas altas hasta océanos profundos en distintas partes del mundo.
Impacto global
Su contribución al calentamiento podría equivaler al 16.2% de emisiones generadas por el hollín, una cifra relevante entre las fuentes contaminantes conocidas. Las partículas oscuras o con color absorben más luz solar que las claras.
