• La rehabilitación que sigue a una cirugía de reemplazo de cadera debe adaptarse a las características de cada paciente, en cuya recuperación influyen varios factores
  • La fisioterapeuta geriátrica María José González destaca la importancia de la atención multidisciplinaria luego del reemplazo de cadera

Después de un reemplazo de cadera en personas mayores, sí es posible recuperar la movilidad que se tenía antes de la operación, afirma la fisioterapeuta geriátrica María José González Lajud.

Sin embargo, el resultado depende de cada persona, de su contexto y de su estado general de salud, añade.

Según explica, en esta recuperación influyen varios factores: si se trata de la primera fractura que sufre la persona, el tipo de lesión, si presenta otras enfermedades, entre ellas diabetes; la cirugía practicada y el reemplazo colocado.

En relación con el proceso de rehabilitación, señala que va en función del grado de movilidad y las limitaciones de cada paciente. Por esa razón destaca la importancia de la atención por un equipo multidisciplinario, integrado por médicos, geriatras, internistas, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.

En ese sentido, González Lajud, fisioterapeuta geriátrica de Mayores, Centro Integral para el Adulto Mayor, indica que la terapia ocupacional es necesaria porque ayuda a adaptar el entorno de la persona mediante adecuaciones en el inodoro, apoyos en la cama y uso de andadores, por ejemplo.

Apunta que uno de los principales desafíos de la recuperación es el dolor, el cual resulta difícil de tolerar para algunas personas.

Además, el envejecimiento puede traer cambios de ánimo que obstaculizan el afrontamiento de las limitaciones físicas: la percepción negativa del proceso, el tiempo prolongado que se pasa en cama y la dificultad para mover las piernas afectarían el estado emocional.

González Lajud agrega que otro factor relevante en la rehabilitación es el apoyo familiar, ya que la persona puede necesitar ayuda para realizar actividades básicas como bañarse o hacer sus necesidades en el inodoro.

Asimismo, enfatiza la importancia de mantener la higiene para que no haya complicaciones derivadas de la herida quirúrgica.

La fisioterapeuta advierte que las enfermedades preexistentes influyen en la recuperación. Por ejemplo, la diabetes puede retrasar la cicatrización, mientras que la hipertensión causaría problemas al levantarse.

La pérdida de masa muscular antes y después de la cirugía disminuye la fuerza física, lo que tiene repercusión directa en la rehabilitación. Por ello, uno de los principales objetivos de la fisioterapia consiste en fortalecer los músculos que apoyan la articulación.

Otro aspecto determinante es la situación económica del paciente, ya que el acceso a tratamientos y apoyos puede mejorar o dificultar la recuperación.

En cuanto a los ejercicios que se recomienda hacer a personas que han pasado por un reemplazo de cadera, González Lajud indica que, aunque cada plan debe personalizarse, los objetivos generales son mejorar la movilidad articular, la flexibilidad muscular, la coordinación, la propiocepción (la capacidad del cerebro para conocer la posición exacta de las partes del cuerpo en cada momento) y, principalmente, la fuerza.

Entre los ejercicios más comunes menciona las sentadillas, el fortalecimiento de glúteos, los movimientos de apertura y cierre de piernas, los isométricos y actividades enfocadas en la marcha.

Pone énfasis en el trabajo de glúteos, ya que son músculos fundamentales tras un reemplazo de cadera. Aconseja también ejercicios que involucren caminar, levantarse y sentarse, pues forman parte de la vida diaria.

Estos ejercicios son útiles para conservar la movilidad en personas mayores, incluso si no han sufrido una lesión, subraya.

Objetivos

La fisioterapeuta geriátrica recuerda que la rehabilitación se propone recuperar la funcionalidad, por lo cual los ejercicios deben tener objetivos claros. En ese sentido, sugiere hacer sentadillas, adaptadas a las capacidades de cada persona y cuidando la posición de las rodillas: sentadillas apoyados en pared o con pelota de Pilates, sentadilla sumo, peso muerto y trabajo con ligas, que favorecen la coordinación, el equilibrio, la estabilidad y la fuerza.

El ejercicio debe representar un reto moderado para resultar efectivo.

González Lajud afirma que es importante que la persona participe en actividades lúdicas y sociales, pues sentir que cuenta con una red de apoyo influirá positivamente en su recuperación.

En la tercera edad, continúa, lo más importante es mantenerse en movimiento, incluso con actividades como el baile. Lo aconsejable es hacer ejercicio de bajo o mediano impacto al menos durante 30 minutos, tres veces por semana.

María José González Lajud reconoce que algunas personas que se someten a un reemplazo de cadera pueden sentirse deprimidas en el tiempo que dura la recuperación, lo que incluso afectaría su salud general.

Por esa razón subraya que los avances quirúrgicos y un adecuado tratamiento fisioterapéutico permiten mejorar los resultados y reducir la mortalidad asociada a este tipo de procedimientos.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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