“Algo que al ser humano siempre le ha interesado es saber sus orígenes, conocer de dónde viene su familia o quiénes eran sus abuelos”, expresó el arqueólogo Luis Millet Cámara antes de la firma del acta de asamblea para la reinstauración de la Academia Yucateca de Genealogía “Francisco de Montejo”, hecho simbólico que reunió ayer a la directiva y a los socios de la agrupación.
La Academia tiene actualmente trece socios, cinco de ellos en la junta directiva: Luis Millet, presidente; María Teresa Herrera Albertos, secretaria; Melba Peniche Peniche, tesorera, y Miguel Vera Lima y Tomás Sansores Font como vocales.
El resto de los integrantes son Raúl José Casares G. Cantón, Pedro Mauricio Peón Roche, Pedro Mauricio Peón Espejo, Juan Gabriel Flores Sabido, Camilo de Jesús Otero Rejón, Carlos Peniche Peniche, Emilio Berny Castilla y Fernando Arrigunaga Zavaleta.
Durante el evento se dio a conocer que Casa Peón será la nueva sede de las reuniones de la institución.
Su historia
La Academia Yucateca de Genealogía “Francisco de Montejo” fue fundada en 1961 por un grupo integrado en su mayoría por personas pertenecientes a la religión católica y al margen de partidismos políticos.
Reunidos en el Archivo Parroquial de la Arquidiócesis de Yucatán, apoyados por autoridades eclesiásticas y en presencia del entonces arzobispo Fernando Ruiz Solórzano, constituyeron la Academia de Genealogía.
Desde entonces, la institución tuvo como objetivo el estudio y difusión de la historia, la genealogía y ciencias afines, como la heráldica y la nobiliaria.
Labores
A lo largo de su trayectoria, sus socios han realizado trabajos destacados, como “Demografía y asuntos parroquiales de Yucatán 1797-1897”. También dieron a conocer la obra de Robert S. Chamberlain “The Conquest and Colonization of Yucatan 1517-1551 (La conquista y colonización de Yucatán 1517-1551)”, cuya primera traducción fue hecha por Álvaro Domínguez Peón, vicepresidente de la asociación durante el siglo pasado.
En el ámbito de la heráldica, Juan Francisco Peón Ancona, también socio —fallecido en 2020—, participó en la creación de los escudos de armas de varias poblaciones del Estado, entre los que sobresale el de propio de la entidad, cuyo diseño fue aprobado por el Congreso del Estado en 1989.
María Teresa Herrera Albertos, exsecretaria y archivista de la Academia, recordó parte del trabajo que realizaron durante décadas.
“El trabajo principal de nosotros fue copiar libros de Catedral. Logramos copiar todos (los registros de) los bautizos y todos los matrimonios de 1543 a 1899. Eso se hizo durante 64 años”.
Agregó que cada socio colaboraba con la recopilación de información y destacó la labor de Humberto Alcocer Rivera, quien falleció en 2001 y fue el integrante que más documentos copió.
Para Herrera Albertos, el trabajo de los genealogistas continúa siendo importante, especialmente para investigadores y escritores que buscan datos históricos y familiares. “Me piden datos escritores, me van a ver solicitando fechas de nacimiento y muerte de las personas sobre las que están escribiendo”, señaló.
También compartió algunos de los retos que implica esta labor. “A veces estamos buscando libros y no los encontramos. Una vez me tardé ocho años, pero al final sí apareció, pero con otro nombre”, compartió entre risas.
Sobre el final de esa época de la Academia de Genealogía, Herrera Albertos indicó que las sesiones dejaron de realizarse debido al fallecimiento de varios socios. “Solo quedamos cinco. Pero ahora la licenciada Melbita (Peniche Peniche) la está reactivando”, enfatizó.
Siguen vigentes
Por su parte, el arqueólogo Luis Millet Cámara apuntó que uno de los objetivos de la Academia en esta nueva etapa será continuar fortaleciendo el trabajo realizado por generaciones anteriores y adaptarlo a los nuevos tiempos. “Han hecho un trabajo enorme que se puede constatar en artículos y libros que se han editado. Trataremos de continuar y estar a la altura de los tiempos”.
También adelantó que buscarán ampliar las investigaciones hacia familias de más municipios del Estado y profundizar en estudios relacionados con linajes mayas, un campo que, advirtió, ha sido poco explorado.
“Esperemos que en el futuro también se puedan integrar las personas que tengan un interés realmente por este tipo de temas y por este tipo de investigación”.
Asimismo, reveló que ya se han realizado algunos trabajos sobre la familia Cocom, aunque manifestó que todavía hay más casos que merecen investigarse con el objetivo de tener una visión más amplia y completa.
Millet Cámara dijo que la agrupación es independiente y sus integrantes tienen distintos perfiles profesionales, aunque comparten el interés por conocer la historia familiar y fortalecer el sentido de pertenencia a Yucatán.— Karla Acosta Castillo
De un vistazo
Raíces familiares
La Academia Yucateca de Genealogía busca ayudar a las personas a conocer quiénes fueron sus antepasados y cómo sus historias familiares forman parte de la memoria de Yucatán.
Historia entre libros
Durante décadas, los integrantes copiaron registros de bautizos y matrimonios en poder de la Arquidiócesis para conservar información histórica valiosa que hoy sirve a investigadores y escritores.
Nueva etapa
La agrupación retoma sus actividades después de varios años de pausa, con nuevos integrantes y proyectos para continuar investigando a las familias yucatecas.
Linajes
Entre sus objetivos se cuenta estudiar a familias mayas y comunidades de otros municipios del Estado para ampliar el conocimiento sobre los orígenes regionales. Los integrantes consideran que conocer la historia familiar fortalece el sentido de identidad.
