• El padre Edwin Beltrán Pereira en la entrada de la iglesia de Fátima en la colonia García Ginerés, que celebrará mañana su fiesta patronal con misas y una procesión
  • Tres niños del grupo pastoral de catecismo rezan ante la imagen de la Virgen de Fátima

A 109 años de las apariciones de la Virgen de Fátima, ocurridas en 1917 en Portugal, el mensaje mariano continúa despertando entre los fieles un llamado a la conversión, la oración y la búsqueda de paz en un mundo que se enfrenta a conflictos sociales, guerras, crisis familiares y una creciente desconexión humana.

En vísperas de la fiesta patronal de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, ubicada en la colonia García Ginerés, el padre párroco Edwin Beltrán Pereira reflexionó sobre la actualidad del mensaje de Fátima y la necesidad de recuperar la vida espiritual en medio de una sociedad cada vez más absorbida por la prisa, la tecnología y el individualismo.

“La Virgen de Fátima nos vino a recordar el mensaje de salvación que Jesús dejó desde que vino al mundo. No es un mensaje de miedo, sino un mensaje de amor, de advertencia y de esperanza”, expresó el sacerdote.

La comunidad parroquial celebrará mañana una jornada especial con actividades religiosas y convivencias abiertas al público. El programa comenzará a las 6:30 de la mañana con las “Mañanitas” dedicadas a la Virgen, seguidas de una misa a las 7 horas. Más tarde, a las 19 horas, se celebrará la misa solemne y posteriormente una procesión alrededor del Parque de las Américas, acompañada de grupos pastorales y fieles. La jornada concluirá con una verbena en la que participarán apostolados y miembros de la comunidad parroquial.

Se instalarán puestos de comida, postres y antojitos regionales, además de que habrá números artísticos y serenata mariana.

El padre Edwin Beltrán recordó que las apariciones de la Virgen de Fátima a los pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta estuvieron marcadas por tres llamados fundamentales: la conversión, la oración y el sacrificio personal.

“Si quisiéramos resumir el mensaje de Fátima en tres grandes temas serían precisamente esos: la conversión a Jesús, la oración por la paz y el sacrificio entendido como purificación espiritual”, explicó.

Según indicó, el primero de los llamados es la necesidad urgente de volver a Dios y reencontrar el sentido espiritual de la vida.

“La Virgen habla de conversión, incluso en aquel contexto de la Primera Guerra Mundial y de la situación que vivía Rusia en ese momento. Pero al final es un mensaje permanente para toda la humanidad”, afirmó.

El sacerdote consideró que actualmente muchas personas viven distraídas por preocupaciones materiales, tensiones sociales o dinámicas que terminan alejándolas de la vida interior.

“Las situaciones que ocurren en el mundo y también dentro de las familias pueden llevarnos a distraernos o caminar por senderos alejados del plan de Dios”, comentó.

El segundo gran tema del mensaje de Fátima es la oración, particularmente el rezo del Rosario como instrumento de paz y fortalecimiento espiritual.

“La Virgen insiste en la oración por el mundo, por las familias y por la paz. Ella pide que las personas amen a Jesús y se conviertan verdaderamente en sus discípulos”, señaló.

El párroco recordó que la advocación de Fátima está íntimamente ligada al Rosario y destacó que, de acuerdo con la tradición mariana, la Virgen promete acompañar espiritualmente a quienes practiquen esta devoción. “Ella invita especialmente al rezo diario del Rosario y a vivir la devoción de los primeros sábados de mes”, indicó.

En medio de los conflictos internacionales y la violencia que afecta a distintas regiones del mundo, consideró que la oración sigue siendo un camino de reconciliación y esperanza.

“La Iglesia insiste mucho en orar por la paz porque el ser humano necesita reencontrarse con Dios para poder reencontrarse también con los demás”, expresó.

El tercer aspecto del mensaje de Fátima, explicó el sacerdote, tiene que ver con el sacrificio y la purificación personal, conceptos que muchas veces son malinterpretados o vistos como prácticas antiguas.

“El sacrificio no es algo anticuado. Jesús mismo habló del ayuno y de la necesidad de fortalecer el espíritu”, comentó.

Aclaró que el ayuno no necesariamente se limita a dejar de comer, sino que puede consistir en renunciar voluntariamente a ciertos hábitos para crecer interiormente y fortalecer la capacidad de amar.

En ese sentido, mencionó que uno de los ayunos más necesarios actualmente podría ser el relacionado con las redes sociales y el uso excesivo de los dispositivos electrónicos. “Hoy muchas personas están más conectadas a sus celulares que a quienes viven con ellas. Vemos familias sentadas a la mesa y cada quien mirando una pantalla”, lamentó.

Añadió que esta situación provoca aislamiento emocional y debilita la convivencia familiar. “Estamos perdiéndonos la vida real por vivir demasiado dentro del mundo virtual”, señaló.

La comunidad parroquial inició el pasado lunes 4 el novenario en honor a la Virgen de Fátima. Durante estos días se han realizado rosarios, presentación de flores por parte de niños y diversas actividades pastorales.

El párroco destacó que la festividad representa uno de los momentos más importantes del año para la comunidad católica de la García Ginerés. “Tenemos también la fiesta de octubre, que recuerda la última aparición, pero la celebración de mayo es la más concurrida”, explicó.

Como parte de las actividades previas, los grupos parroquiales organizaron convivencias y encuentros comunitarios para fortalecer la participación de los fieles. Una de las principales innovaciones de este año será la instauración formal de un grupo de custodios de la Virgen de Fátima, integrado por nueve hombres de la comunidad.

“Van a ser los encargados de cuidar y trasladar la imagen de la Virgen en las celebraciones. Tendrán preparación especial y un uniforme distintivo”, comentó. Indicó que esta tradición ya existe en otros templos y ahora será implementada formalmente en la parroquia.

Aunque el padre Edwin apenas lleva ocho meses al frente de la parroquia, aseguró haber encontrado una comunidad muy activa y comprometida. “Me han recibido muy bien. Es una comunidad muy viva y con mucha participación”, afirmó. Destacó el papel de la capilla de adoración perpetua, considerada históricamente como la primera de América Latina.

La capilla permanece abierta las 24 horas del día y recibe continuamente a personas que acuden a orar ante el Santísimo Sacramento. “Es una fuente de paz, de espiritualidad y de bendiciones para muchísima gente”, expresó.

El sacerdote reconoció que desconocía la importancia histórica de este espacio antes de llegar a la parroquia. “Cuando llegué me sorprendió saber que fue la primera capilla perpetua de América Latina”, comentó.

Además de las actividades litúrgicas habituales, la parroquia ha impulsado nuevos espacios de formación espiritual y acompañamiento personal.

Entre ellos destaca una escuela de discipulado orientada a la formación humana y espiritual de laicos, así como las asambleas mensuales “Kairos”, abiertas a toda la comunidad.

“El objetivo es ayudar a las personas a profundizar en su fe y aprender a escuchar la voz de Dios”, señaló.

Con 15 años de sacerdocio, el padre Edwin reconoció que uno de los principales desafíos actuales para la Iglesia lo representan la disminución de vocaciones sacerdotales y la creciente carga pastoral sobre menos ministros religiosos.

“Antes había parroquias con párroco y dos vicarios. Hoy muchas parroquias solamente tienen un sacerdote”, comentó.

Además de dirigir la parroquia de Fátima, el sacerdote desempeña el cargo de canciller de la Arquidiócesis de Yucatán, responsabilidad relacionada con asuntos administrativos y jurídicos de la Iglesia local.

Indicó que el reto no solamente es atender las necesidades espirituales de los fieles, sino también mantener equilibrio personal ante las exigencias pastorales.

“Uno también tiene que cuidar su salud física y emocional para poder servir mejor”, expresó.

Recordó que su vocación nació de niño, cuando fue monaguillo en la parroquia de San Antonio de Padua, en Granjas, inspirado por el ejemplo del fallecido sacerdote Fernando Castro Andrade.

“Su alegría y entrega me impactaron profundamente”, relató.

El párroco invitó a la comunidad a vivir la fiesta patronal más allá de lo festivo y reencontrarse con el sentido espiritual del mensaje mariano.

“La Virgen de Fátima nos invita a seguir a Jesús y a comprometernos verdaderamente con nuestra fe”, afirmó.

Señaló que el mejor homenaje que los creyentes pueden ofrecer a María es vivir el Evangelio y trabajar por la paz dentro de las familias y la sociedad.

“Ella no viene a apartarnos de Jesús, sino a llevarnos hacia Él”, expresó.

Añadió que el mensaje de Fátima sigue siendo una invitación urgente a reencontrar la esperanza y fortalecer la vida espiritual en medio de las dificultades actuales.

“La Virgen nos recuerda que todavía estamos a tiempo de cambiar, de reconciliarnos con Dios y de construir un mundo más humano”, concluyó.— Santiago Cortés Pérez

La Virgen insiste en la oración por el mundo, por las familias y por la paz. Ella pide que las personas amen a Jesús y se conviertan en sus discípulos”

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