CANNES (EFE).— John Travolta fue ayer la estrella de la alfombra roja de Cannes que desplegó sus armas para felicidad de los fans, que también pudieron admirar a Marion Cotillard y Steven Soderbergh y escuchar la banda sonora de “Grease” y el “Imagine” de John Lennon.
Una alfombra roja en la que se sucedieron los equipos de tres películas: “Propeller One-way Night Coach (Ven a volar conmigo)”, dirigida por Travolta; “Karma”, protagonizada por Cotillard, y el documental “John Lennon: The Last Interview”, de Soderbergh, las tres presentadas fuera de competencia.
Travolta, con una boina blanca, llegó con la música de “Stayin’ Alive” de Bee Gees, y se dedicó a saludar a sus fans largo rato, firmando autógrafos y haciéndose selfies con todo el que se lo pedía.
Luego desfiló por la alfombra roja al ritmo de “You’re the One That I Want” y “Greased Lightnin”, de la banda sonora de “Grease”.
Lo hizo acompañado por el equipo del filme, desde su hija, Ella Blue Travolta, al pequeño Clark Shotwell y Kelly Evison-Quinnett.
Poco antes pasó, más discretamente, Soderbergh, que presentó un documental sobre la última entrevista que dio Lennon antes de ser asesinado. Y su presencia estuvo acompañada por “’Imagine” del cantante británico.
Y finalmente cerró la alfombra el equipo del filme “Karma”, dirigido por Guillaume Canet, que iba acompañado de la protagonista, Marion Cotillard, con un llamativo vestido de cuero negro, y de Leonardo Sbaraglia y Denis Menochet, otros de los actores del filme, todos con un clásico esmoquin.
Antes había desfilado Simone Ashley, Isabelle Huppert —también con un vestido de cuero negro—, Laetitia Casta, Andie Macdowell y los protagonistas de la serie “Dix Pour Cent”, ahora convertida en película: Camille Cottin, Laure Calamy, Liliane Rovère, Thibault de Montalembert y Nicolas Maury.
Para Travolta la Palma de Oro significa “más que un Óscar”. “No puedo creerlo, me dijiste que sería una noche especial pero no sabia que sería esto”, dijo sorprendido el actor al delegado de Cannes, Thierry Frémaux, que le entregó la Palma.
“Las películas que más he amado en mi vida siempre han ganado la Palma de Oro. No me lo puedo creer, es más que un Óscar”, afirmó el protagonista de “Grease” y “Pulp Fiction”.
Además recordó que cuando habló con Frémaux en noviembre de su debut como director —”Propeller One-Way Night Coach (Ven a volar conmigo)”—, ni siquiera tenía esperanzas de que Cannes aceptara el filme.
Pero finalmente la incluyó en una de sus secciones fuera de competición y el actor llegó ayer al festival para presentarla junto a su hija, Elle Bleu, que participa como actriz en el filme.
La película adapta una novela publicada por Travolta en 1997 y refleja el amor del actor por la aviación.
“De niño, le encantaba ver despegar los aviones desde el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, cerca de su casa. Empezó a volar con solo 15 años, obtuvo su primera licencia de piloto a los 22 y, desde entonces, ha conseguido numerosas certificaciones como piloto”, señaló el certamen francés cuando anunció la participación de Travolta en Cannes.
Esta afición, que le ha permitido acumular 9,000 horas de vuelo y que incluso le ha permitido pilotar aviones en dos películas (“Look Who’s Talking -Mira quien habla), de 1989, y “Broken Arrow- Broken Arrow-Alarma nuclear, de 1996)”, le llevó a publicar hace tres décadas un libro ilustrado.
Su historia está inspirada en los recuerdos de infancia de Travolta, desde su primer vuelo en avión hasta experiencias que acumuló y las personas que ha conocido, dentro de un viaje nostálgico ambientado en la época dorada de la aviación.
En su ópera prima como director, Clark Shotwell interpreta al joven entusiasta de la aviación, mientras que el papel de su madre, con la que se embarca en una aventura solo de ida hacia Los Ángeles, lo encarna Kelly Eviston-Quinnett.
Esta es la segunda Palma de Oro que ha entregado este año el festival, tras la recogida en la ceremonia de apertura por el director neozelandés Peter Jackson, y aún queda una tercera, para Barbra Streisand, en la gala de clausura.





