Bacilos no vaciló. La agrupación encendió el ánimo de sus fans yucatecos durante la clausura de la Noche Blanca, transformando la Plaza Grande en una gigantesca pista de recuerdos.
Entre luces, aplausos y un público completamente entregado, la música, la nostalgia y el entusiasmo marcaron el cierre de una de las veladas culturales más esperadas del año.
Desde antes de las 10 de la noche, el corazón del Centro Histórico comenzó a latir con fuerza. Familias, parejas y grupos de amigos se congregaron frente al escenario, buscando el mejor lugar para disfrutar de Bacilos, uno de los actos más esperados del programa.
El ambiente previo fue pura buena vibra. Entre charlas, ráfagas de fotografías y los asistentes buscando resguardarse del característico calor nocturno, la expectativa crecía minuto a minuto. Conforme el espacio se llenaba, la emoción se volvía palpable; nadie despegaba la mirada del escenario.
Para amenizar la espera, el talento local hizo lo propio. Los comediantes yucatecos Dzereco y Nohoch subieron al escenario para arrancar carcajadas, relajar el ambiente y mantener el entusiasmo a tope antes del plato fuerte.
A las 11 de la noche, las pantallas se encendieron para la prueba de luces y sonido, detonando los primeros gritos de euforia. Al unísono, la plaza coreaba: “¡Bacilos, Bacilos!”, mientras un mar de celulares se elevaba para registrar el momento.
Apenas quince minutos más tarde, a las 11:15 de la noche, la alcaldesa de Mérida Cecilia Patrón Laviada hizo su aparición para agradecer al público su participación y su compromiso con el espíritu cultural de la ciudad. Entre bromas y un ambiente relajado, la mandataria anunció al grupo.
Entre juegos de luces y una ovación ensordecedora, Bacilos tomó sus posiciones y arrancó oficialmente la noche con un clásico instantáneo: “Pasos de gigante”.
Desde los primeros acordes, Mérida respondió bailando y cantando. La banda no ocultó su emoción: agradeció el cálido recibimiento y destacó la alegría de volver a la capital yucateca por segunda ocasión. Incluso, entre risas, hicieron referencia a las altas temperaturas de la ciudad, un guiño que el público agradeció con humor.
El concierto fue una experiencia interactiva. Miles de pantallas encendidas capturaban fragmentos del show, parejas bailaban abrazadas y la multitud se mecía al ritmo de un repertorio impecable. En la velada sonaron éxitos como “Bésela ya”, “Perderme contigo”, “Oh Lala”, y la entrañable “Tabaco y Chanel”.
Sin embargo, el clímax de la noche estaba reservado para el final. La euforia estalló por completo con “Caraluna” y, de manera monumental, con “Mi primer millón”, tema que desató un coro que retumbó en todo el Centro Histórico.
Entre aplausos, voces unidas y una plaza iluminada por los teléfonos, Bacilos se despidió dejando una atmósfera flotando entre la fiesta y la nostalgia. Un cierre perfecto para La Noche Blanca, donde los asistentes se quedaron cantando incluso cuando las luces del escenario ya se habían apagado.— ILSE NOH CANCHÉ
