MADRID (EFE).— Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) de Madrid y de la Universidad de Toronto descubrió que los Homo erectus ya utilizaban el fuego hace entre 1.07 y 1.79 millones de años, lo que adelanta en alrededor de 700,000 años la evidencia más antigua documentada hasta ahora sobre el uso regular de este recurso por parte del género Homo.
El hallazgo, publicado en la revista “Plos One”, se basa en el análisis de huesos de mamíferos hallados en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica. Para ello, los científicos desarrollaron una novedosa técnica que aprovecha las propiedades luminiscentes de los huesos quemados cuando son estimulados con una fuente de energía externa.
Los investigadores explican que los restos óseos expuestos al fuego emiten un brillo distinto al de los huesos que no han sido quemados, una característica que permite identificarlos con precisión.
Además, el método posibilita diferenciar los fósiles afectados por el fuego de aquellos alterados por procesos químicos ocurridos durante la fosilización.
“Se trata de una técnica rápida, no destructiva y fácilmente aplicable a grandes conjuntos de restos, lo que convierte este protocolo de luminiscencia, portátil y de bajo coste, en una herramienta que se puede utilizar directamente en excavaciones de campo además de ofrecer la posibilidad de revisar antiguos yacimientos”, señaló la investigadora del MNCN Dolores Marín-Monfort, una de las autoras del estudio.
La nueva metodología permitió confirmar “de forma inequívoca” que las poblaciones de Homo erectus utilizaban el fuego de manera oportunista y recurrente durante el Pleistoceno temprano. Los resultados fueron validados mediante espectroscopía infrarroja, considerada la técnica más utilizada en este tipo de investigaciones arqueológicas.
Nueva temporalidad
Hasta ahora, la evidencia más antigua del uso regular del fuego por parte del género Homo correspondía a yacimientos de aproximadamente 800,000 años de antigüedad en Israel y a otros sitios africanos cercanos al millón de años. El nuevo hallazgo amplía significativamente la cronología conocida sobre esta práctica.
Según los investigadores, las llamas no habrían sido encendidas directamente dentro de la cueva. La hipótesis plantea que los Homo erectus transportaban ramas encendidas procedentes de incendios naturales y las depositaban sobre restos orgánicos acumulados a unos 30 metros de la entrada, favoreciendo así la conservación del fuego.
“El fuego no fue un fenómeno puntual porque aparece en distintos niveles estratigráficos, separados por decenas de miles de años, lo que refuerza la idea de que el Homo erectus ya sabía transportar y mantener el fuego en espacios protegidos”, explicó la investigadora del MNCN Yolanda Fernández-Jalvo.
Entre los materiales que habrían servido como combustible destacan las egagrópilas de aves rapaces, acumuladas en la cueva durante millones de años.
En los estratos más antiguos analizados, los científicos encontraron evidencias claras de combustión en restos de mamíferos depositados por estas aves, llegando incluso a registrar áreas donde el 100 % de los fósiles examinados mostraban señales de exposición a altas temperaturas.
Aunque no existen pruebas de que los habitantes de Wonderwerk cocinaran alimentos, los autores subrayan que conocer cuándo y cómo comenzó el uso del fuego es clave para comprender la evolución humana.
En ese sentido, el investigador de la Universidad de Granada Juan Manuel Jiménez afirmó que “de confirmarse la datación y la intencionalidad en la introducción del fuego en la cueva, estaríamos ante un hito que cambiaría el curso de la prehistoria”.


