KIEV (EFE).— La campaña de ataques rusos contra el patrimonio cultural ucraniano alcanzó esta semana un nivel sin precedentes, al golpear en apenas 24 horas cinco instituciones emblemáticas en tres ciudades distintas.
Kiev denunció que se trata de una ofensiva sistemática contra elementos tangibles de la cultura nacional.
Los ucranianos despertaron el lunes con imágenes del techo de la catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas en llamas.
Este conjunto arquitectónico, vital en la historia de la religión ortodoxa, ya había sufrido destrucción durante la retirada soviética y la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. “Dos drones rusos lanzados contra esta zona fueron causantes de los daños”, explicó el presidente Volodímir Zelenski.
Ese mismo día, otro ataque afectó la Casa del Órgano y la Música de Cámara en Dnipró, mientras que un incendio en los Estudios Nacionales de Cinematografía Oleksandr Dovzhenko destruyó el departamento de vestuario. Con ello se perdió “una valiosa colección irreemplazable de ropa y material de atrezo”, según informaron las autoridades culturales.
La ofensiva también alcanzó el Museo Nacional de Arte de Járkov, donde el impacto de un dron Shahed ruso dañó obras gráficas de la época soviética y colecciones privadas. “Parte de las obras damnificadas se mojaron por el agua utilizada por los bomberos”, señaló la publicación local “Gwara Media”.
Ante esta sucesión de ataques, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, comparó a Rusia con el Estado Islámico por la destrucción de patrimonio arquitectónico. “Estamos ante una guerra a los museos”, afirmó, recordando que el Museo de Chernóbil y el dedicado al Sitio de Crimea también han sido alcanzados en las últimas semanas.
