• El seminarista Sergio Alejandro Ucán Mejía recibe el ministerio del lectorado en la celebración oficiada por monseñor Gustavo Rodríguez Vega
  • Los seminaristas Ángel Jesús Llanes Uc, César Abraham Calderón Ojeda y Luis Jorge Espadas Herrera frente al arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante el rito de admisión a las órdenes sagradas, ayer
  • dsf dsf dsfkjsdkjfsdfkjsf sdkj dfñdsjdfsdñfsfsjffjksdf sfsdfGallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, exhortó a los fieles y a los seminaristas a no dejarse dominar por su interés en los bienes materiales ni por la búsqueda del dinero, al señalar que el Evangelio enseña que no es posible servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo.

Durante la misa en la que confirió las admisiones como candidatos a las órdenes sagradas y el ministerio de lectorado a estudiantes del Seminario Conciliar de Yucatán, el prelado advirtió que muchas personas, incluso sin darse cuenta, terminan sirviendo al dinero por la importancia que le conceden en su vida cotidiana.

“Hay quienes dicen que no son idólatras, pero entre el trabajo, las preocupaciones y los esfuerzos para salir adelante, muchas veces se termina adorando al dinero, sirviéndole por pensar tanto en él y esforzarse constantemente por obtenerlo”, expresó ayer durante la homilía en el Aula Magna del Seminario Conciliar, ante decenas de asistentes.

Añadió que algunas personas llegan a olvidarse de Dios porque consideran que no tienen tiempo para la vida espiritual debido a sus múltiples ocupaciones.

“Por eso es importante decidir desde ahora: no podemos servir a Dios y al dinero”, alertó. “Como seminaristas o sacerdotes también debemos tenerlo presente. No se trata de buscar bienes materiales, sino el servicio de Dios”.

Asimismo, recordó la enseñanza evangélica que invita a buscar primero el Reino de Dios y su justicia, con la confianza de que lo demás llegará por añadidura.

Dirigiéndose a los seminaristas Jesús Llanos Uc, Luis Espadas Herrera y César Calderón Ojeda, quienes fueron admitidos como candidatos a las órdenes sagradas, el Arzobispo señaló que este paso representa una decisión clave en su vocación.

“Desde ahora deben decidirse a buscar el Reino de Dios y su justicia. No se trata únicamente de un paso litúrgico, sino de una decisión fundamental”, expresó.

También destacó que este momento representa un compromiso renovado para perseverar en el camino vocacional y continuar preparándose para el sacerdocio.

En la celebración, el Arzobispo confirió además el ministerio de lectorado al seminarista Sergio Alejandro Ucán Mejía, a quien recordó la importancia del servicio a la Palabra de Dios.

“Como lector te corresponderá, ante todo, el servicio a la Palabra. Debes aprender la fidelidad a la Palabra, una fidelidad que no se vive solamente en el conocimiento, sino también en la práctica constante”, señaló.

Explicó que los Padres de la Iglesia y numerosos estudiosos de las Sagradas Escrituras han dejado importantes aportaciones para profundizar en su comprensión; sin embargo, subrayó que ningún comentario o estudio debe sustituir el contacto directo con la Biblia.

Indicó que lo fundamental es conocer, meditar y profundizar continuamente en la Palabra de Dios, pues en ella se encuentran los elementos necesarios para fortalecer la vida espiritual y el ministerio.

Añadió que la Palabra de Dios permanece viva y actual, por lo que continuamente ofrece nuevas enseñanzas para iluminar las circunstancias y desafíos de cada época.

Tras la homilía se realizó el rito de admisión a las órdenes sagradas, mediante el cual Jesús Llanos, Luis Espadas y César Calderón asumieron formalmente, ante la Iglesia, el compromiso de continuar su formación y perseverar en su vocación para llegar, en el futuro, a la ordenación sacerdotal.

Como signo de esta admisión, el arzobispo Rodríguez Vega les entregó un documento oficial.

Posteriormente confirió el ministerio de lectorado a Sergio Alejandro Ucán, quien recibió la encomienda de proclamar la Palabra de Dios en las asambleas litúrgicas, colaborar en la formación de niños y adultos en la fe, preparar a los fieles para la recepción de los sacramentos y anunciar el Evangelio.

Los cuatro seminaristas son alumnos de Teología y los pasos que dieron forman parte del proceso de preparación para el sacerdocio.

Concluido el rito, la celebración eucarística continuó de manera habitual.

Al finalizar la misa, el rector del Seminario Conciliar, el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, y monseñor Gustavo Rodríguez dirigieron mensajes a los asistentes.

La celebración de ayer en la mañana fue concelebrada por el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Mario Medina Balam, así como por sacerdotes del equipo formador del Seminario y párrocos de diversas comunidades de la Arquidiócesis.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

De un vistazo

Reafirmación

Acerca del rito de admisión a las órdenes sagradas, monseñor Gustavo Rodríguez Vega indicó que los seminaristas Jesús Llanos Uc, Luis Espadas Herrera y César Calderón Ojeda ya habían dado una respuesta afirmativa al ingresar al Seminario, pero ahora la reiteran públicamente ante la Iglesia.

Aceptación mutua

Explicó que la admisión constituye una aceptación mutua entre la Iglesia y los candidatos, quienes continúan su preparación hacia el sacerdocio. “Todavía falta un tiempo de formación, pero desde ahora están llamados a ser hombres de Dios, alejados de intereses bajos o meramente humanos, buscando siempre el Reino de Dios y su justicia”.

Guiado por la Palabra de Dios

Al dirigirse al seminarista Sergio Alejandro Ucán Mejía, el prelado señaló que, además de conocer la Escritura, es necesario aprender a leer la realidad y los signos de los tiempos a la luz del mensaje evangélico. “Hay que tomar esta lámpara de la Palabra de Dios ante todo lo que está aconteciendo, para interpretar la realidad desde la fe”, afirmó el prelado.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán