Cuando se alcanza un alto grado de desarrollo de la sensibilidad, los objetos y los seres adquieren un valor interior y, finalmente, un sentido interior —Wassily Kandinsky
El 18 de junio se inauguraron en el Centro Cultural Universitario Caja Real de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí las muestras “Origen. Rosario Guillermo” y “Construcción plástica. Héctor de Anda”, una extraordinaria confluencia al tratarse de dos grandes artistas.
La primera es una destacada escultora y ceramista yucateca, cuya obra es reconocida internacionalmente por sus piezas monumentales en barro y quien ha sido miembro de la Academia Internacional de la Cerámica (Unesco).
El segundo presentó con gran éxito sus piezas en el desaparecido Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (Macay), y sus obras forman parte de colecciones tanto públicas como privadas en nuestro estado.
Estas dos exposiciones son un vivo reflejo de nuestro tiempo, en el que ambos artistas interiorizan los discursos de la globalidad y el multiculturalismo, convergiendo en una pluralidad de identidades vinculantes mediante las cuales captan la esencia del individuo posmoderno, así como su relación con el entorno y la naturaleza. Esta realidad múltiple se refleja en un considerable número de obras plásticas que muestran interés por representar lo fragmentario o transformar lo evidente en una variedad de códigos, mediante el empleo de diversos materiales y recursos técnicos, sin renunciar a un lenguaje plástico autorreferencial.
La muestra “Origen”, de la artista Rosario Guillermo, está integrada por una selección de obras que incluye escultura cerámica, pintura y collage, mediante las cuales la artista muestra la esencia de la naturaleza, reinventándola o transfigurándola.
Dos ejes
La exposición está articulada en dos ejes: el primero corresponde a la escultura en cerámica, caracterizada por la sensualidad de sus formas orgánicas y fluidas; el segundo está conformado por una serie de pinturas y collages expresivos que representan el impulso de la representación bidimensional de elementos derivados de la biomímesis, disciplina que actúa como un puente entre la estética y la ecología.
Su trabajo escultórico integra la técnica de la escultura en barro y se caracteriza por la creación de elementos orgánicos no realistas, sino interpretativos, en los que se manifiestan reinvenciones de los imaginarios visuales de la biósfera. A través de formas que expresan dinamismo y transformación, alejadas de la mímesis naturalista, la artista centra su interés en revelar la relación entre lo visible y lo invisible, lo permanente y lo efímero, lo real y lo imaginario, borrando las fronteras entre lo natural y lo artificioso.
En relación con sus collages, la artista emplea esta técnica para unir elementos o recortes de distinto origen y convertirlos en una sola composición visual. Se trata de una serie de trabajos expresivos en los que, a diferencia de la paleta monocroma de su producción escultórica —dominada por verdes, grises y tonos terrosos—, el color aparece con gran intensidad y abundancia.
A partir de fragmentos de imágenes, principalmente textiles y elementos vegetales, integrados con fragmentos de sus propios dibujos, construye nuevas composiciones mediante un proceso creativo de reconstrucción, recomposición y resignificación iconográfica. Estas obras nos conducen hacia un plano de abstracción lírica caracterizado por la creación de formas alejadas de la representación figurativa, lo que le permite alcanzar una mayor libertad compositiva y expresar plenamente su subjetividad.
Al igual que en el collage, en la pintura Rosario Guillermo opta por el empleo de una paleta de colores más cálidos, utilizada de manera única y personal para lograr efectos dramáticos, atmosféricos o luminosos.
En cada uno de los tres núcleos presentados, la artista alude constantemente a la naturaleza, dotando a la materia de espíritu y forma. Las obras transmiten un poderoso mensaje sobre la importancia del medio ambiente, encontrando en el biomorfismo —del griego “bio” (vida) y “morphé” (forma)— una oportunidad para reflexionar sobre el pasado y el presente, así como sobre la función difusora de la relación entre arte y naturaleza, cultura y ciencia.
Por su parte, la muestra “Construcción plástica”, de Héctor de Anda, abarca un amplio rango de medios y materiales, derivado de su constante impulso hacia la experimentación plástica, tanto en el proceso creativo como en el plano conceptual.
Su trabajo expande los campos artísticos mediante la disolución de los límites tradicionales entre disciplinas para integrar la obra a la arquitectura, el paisaje o la instalación, permitiendo que deje de ser un objeto aislado y se convierta en una experiencia que transforma el espacio, el tiempo y la conciencia del espectador.
Se trata de una producción plenamente inscrita en la posmodernidad, sustentada en un amplio repertorio personal que incluye dibujo, pintura, grabado, fotografía, ensamble (ready-made), escultura, street art, entre otras manifestaciones, de las cuales la presente exposición ofrece una significativa muestra.
El título de la exposición deriva de la palabra “construcción”, proveniente del verbo latino construere (con, unido, y struere, juntar), es decir, formar o crear.
En el ámbito de las artes, la palabra “plástica” —del latín plasticus y del griego plastikós, “adecuado para moldear”— se refiere a las prácticas artísticas que utilizan materiales y elementos susceptibles de ser moldeados, combinados o transformados para crear una obra en el espacio físico, entendidos como recursos plásticos.
Su trabajo se fundamenta en la relación entre el arte, las personas, lo urbano y la naturaleza; una producción que la contemporaneidad ha vuelto compleja y multifacética. Su obra constituye una forma de expresar la ininteligible subjetividad humana y, por lo tanto, de distanciarse de la naturaleza para crear un mundo imaginario propio. Cada pieza es el resultado de un cúmulo de referencias formales y conceptuales que construyen un discurso filosófico, estético, social y visual, donde la intuición, la espontaneidad, la inmediatez y la expresión convierten cada obra en una pieza única e irrepetible.
La obra de Héctor de Anda posee una perspectiva crítica y deconstructiva, generando conceptos que constituyen una forma de resistencia frente a la cultura de la masificación. Como señala Theodor Adorno: “El arte es una forma de resistencia a la cultura industrializada y a la estandarización que se impone en la sociedad”. Por ello, cada pieza del artista debe ser valorada por su capacidad conceptual para expresar una verdad, más que por su habilidad para imitar la realidad.
La presente exposición propone una forma de entendimiento que surge del diálogo entre el objeto y el sujeto, el entorno y sus habitantes, creando una experiencia estética que permite al espectador comprender el mundo de una manera más profunda. Mediante la autonomía y la libertad creativa, Héctor de Anda revela una visualidad sustentada en la abstracción, la pureza y la originalidad.
Así, esta confluencia artística posmoderna reúne dos visiones que funcionan como instrumentos de expresión estética y reflexión crítica sobre diversas problemáticas contemporáneas, resultado de múltiples transformaciones originadas en el orden social. Dichas reflexiones se materializan en dos destacadas propuestas expositivas: “Origen. Rosario Guillermo” y “Construcción plástica. Héctor de Anda”.
Finalmente, es importante destacar la relevancia de que artistas reconocidos expongan en espacios universitarios, pues ello democratiza el acceso al arte y transforma estos espacios en lugares de diálogo que fomentan el desarrollo del pensamiento crítico y una formación integral. Asimismo, impulsa la formación de futuros profesionales, enriqueciendo su sensibilidad y creatividad frente a su entorno y a la sociedad, además de contribuir al desarrollo de nuevos públicos.
Crítico y curador.
