ROMA (EFE).— La luz del Mediterráneo, el espíritu del viajero contemporáneo y un diálogo continuo entre la sastrería clásica y horizontes lejanos tomaron ayer la Semana de la Moda Masculina de Milán con el desfile de la colección primavera verano 2027 de Giorgio Armani.
Bajo el título “Mercato Mediterráneo”, la firma desplegó una propuesta de elegancia delicada que reivindica el mar como un espacio de conexión cultural, e intercaló sus propuestas de hombre con una selección de su línea Crucero femenina.
En la línea masculina, los trajes clásicos volvieron a ser los grandes protagonistas, adaptados a un estilo contemporáneo de menor rigidez, en sintonía con la dirección que Leo Dell’Orco imprime a la marca.
Se trata de un vestuario clásico pero impregnado de un aire de aventura y viaje; un estilo desenfadado que mezcla influencias sutiles sin perder la conexión con el ADN del fundador.
La colección destacó por el uso del color como eje central de la jornada, con una sucesión de tonos orgánicos en que el azul cobalto del mar convivió con una transición de verdes intensos, cafés, tierra y blancos sutiles.
Las propuestas femeninas apostaron por el movimiento puro y las superposiciones ligeras mediante abrigos fluidos, sacos desestructurados, blusas y pantalones de corte recto.
En este bloque, la sobriedad de los tonos naturales dio paso a la irrupción del lila empolvado, que dominó gran parte de las salidas de mujer, y un uso texturizado de brillos y tejidos metalizados, empleados para captar los destellos del Mediterráneo sin caer en extravagancias.
El desfile marcó además un hito para la casa al tratarse de la primera presentación conjunta de Leo Dell’Orco y Silvana Armani al frente de la firma.
Dell’Orco, compañero y mano derecha del “rey de la moda” —a quien Armani dejó al frente del grupo tras su fallecimiento con vistas a una futura venta gradual o posible salida a bolsa—, lidera la división masculina, mientras que Silvana Armani, sobrina del creador, capitanea desde hace meses la línea femenina.
Al terminar el carrusel de modelos, ambos diseñadores, vestidos de riguroso negro, salieron juntos a saludar a los asistentes, entre los que se encontraba el cineasta Paolo Sorrentino.







