El arzobispo yucateco Fermín Emilio Sosa Rodríguez, nuncio apostólico en Bolivia, afirma que el servicio diplomático de la Iglesia católica es una labor tan interesante como demandante, debido al constante contacto con otras realidades políticas y nacionales por las que se tienen visiones distintas de la vida y del mundo.
Explica que, en ese contexto, es necesario estar preparado para ofrecer respuestas convincentes sobre la aportación de la Iglesia desde la dimensión espiritual, siempre con respeto y cordialidad. Sin embargo, reconoce que los retos son numerosos, ya que la visión materialista predominante dificulta el diálogo con la interioridad de la persona y con la vida religiosa.
Al cumplir cinco años de haber sido consagrado arzobispo y nombrado nuncio apostólico, monseñor Sosa Rodríguez expresa agradecimiento a Dios por permitirle experimentar la realidad de la Iglesia universal.
Señala que en este camino ha encontrado numerosas personas de bien y realidades que han transformado su manera de entender la vida y vivir su consagración.
Considera que solo mediante una entrega plena a Cristo es posible responder con responsabilidad a la misión encomendada. Asimismo, pide a Dios que continúe manifestándose en su vida y bendiciendo a su familia, amigos y la Iglesia.
El representante pontificio agradece también a quienes lo apoyan y acompañan con sus oraciones, especialmente a su familia, y pide para todos abundantes bendiciones.
Como informamos, monseñor Fermín Sosa Rodríguez presidió el viernes pasado una ceremonia eucarística en la iglesia de María Inmaculada, en el fraccionamiento Campestre, para dar gracias a Dios por el quinto aniversario de su ordenación episcopal.
Cumplir cinco años al servicio del Santo Padre como nuncio apostólico ha significado un compromiso de gran responsabilidad, pues representa al Vicario de Cristo en la Tierra y no a sí mismo, comparte monseñor Sosa Rodríguez en entrevista con el Diario.
El prelado, quien funge como nuncio apostólico en Bolivia desde 2023, reconoce que esta experiencia ha estado marcada por sacrificios personales, pero también por satisfacciones espirituales.
Asegura que la presencia de Dios se manifiesta constantemente de diversas maneras, especialmente a través de la gracia que le permite ayudar a otros a vivir plenamente su amor a Dios y a encontrar soluciones a los desafíos que se presentan, siempre buscando el bien común.
El diplomático formado en el Vaticano ha logrado mantenerse fiel a su vocación sacerdotal gracias a una entrega total a Cristo, según admite en la entrevista.
“El éxito de la misión que se me ha confiado radica en la entrega total a Cristo. Saber que no soy yo quien actúa, sino el Señor quien obra en mí. La fidelidad a su amor, a pesar de las debilidades personales, es el eje central de mi misión”, expresa.
Añade que la oración y la Eucaristía constituyen elementos esenciales de la vida espiritual y de su perseverancia en los distintos cargos desempeñados en varias partes del mundo.
Recuerda que cuando ingresó al Seminario nunca imaginó que algún día serviría al Santo Padre mediante una misión diplomática.
“Nunca se me pasó por la mente servir al Santo Padre a través de este llamado tan especial. Cuando estaba en el Seminario pensaba estar en una parroquia, pero nunca dedicarme al servicio de la Santa Sede de esta manera”, añade el prelado.
Desafíos actuales
Para el nuncio apostólico, uno de los principales desafíos que la Iglesia afronta actualmente es la credibilidad de sus pastores.
Reconoce que existen numerosos sacerdotes y obispos que entregan su vida al Evangelio y al servicio del Pueblo de Dios; sin embargo, advierte que la falta de testimonio y compromiso de algunos llega a poner en duda el mensaje de Cristo.
También observa la presencia de ideologías que buscan convertir a la Iglesia en una institución más politizada que espiritual.
A su juicio, la misión de la Iglesia es anunciar la alegría del Evangelio y ofrecer al Pueblo de Dios las herramientas necesarias para vivir como hijos de Dios. Además, dice que hace falta escuchar más la voz de Cristo en una sociedad en la que abundan quienes se presentan como expertos en todo tema.
“Tener a Dios como eje central de la existencia ayuda a comprender dónde se encuentra la verdad de las cosas y, sobre todo, la verdad del hombre y de su destino”, afirma.
Monseñor Fermín Sosa tiene 58 años de edad y su parroquia de origen es María Inmaculada.
Es hijo de José Alfonso Sosa López, ya fallecido, y de Norma Rodríguez. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1998. Recibió el ministerio sacerdotal de manos del cardenal Darío Castrillón Hoyos, entonces prefecto de la Congregación para el Clero, en la Basílica de Guadalupe de Ciudad de México.
Posteriormente, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, lo ordenó obispo el 19 de junio de 2021 durante una ceremonia eucarística celebrada en el convento franciscano de San Antonio de Padua, en Izamal.
Monseñor Fermín Sosa fue nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón entre 2021 y 2023.
Desde el 27 de noviembre de 2023 se desempeña como nuncio apostólico en Bolivia.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
Nuncio Declaraciones
Monseñor Fermín Emilio Sosa Rodríguez, nuncio apostólico en Bolivia, visitó Mérida.
Las vocaciones
Respecto a la disminución de vocaciones sacerdotales, considera que Dios continúa llamando, pero que la falta de comprensión sobre el sacerdocio dificulta que muchos jóvenes respondan a esa invitación.
Diferentes puntos de vista
Aunque algunos atribuyen esta situación a una falta de compromiso, asegura que con frecuencia se relaciona más con inseguridades personales y, en algunos casos, con la incomprensión de los padres. “Hay jóvenes que quisieran ser sacerdotes, pero sus padres se los impiden por distintos motivos. Los jóvenes buscan constantemente identidad y seguridad material; sin embargo, el ser humano solo puede encontrarse plenamente cuando mira hacia su interior y no únicamente a lo exterior”.
Experiencia personal
Añade que el encuentro con Dios es una experiencia personal. “Pueden hablarte de Dios, pero hasta que no se experimenta personalmente no se comprende quién es verdaderamente. Por eso los jóvenes no deben tener miedo de encontrarse con Él; al contrario, para vivir plenamente hay que encontrarlo”.
Siempre presente
Monseñor Fermín Sosa, originario de Izamal, destaca que en cada país donde ha servido ha sentido la cercanía de la Iglesia de Yucatán. “En cada misión la Iglesia de Yucatán ha estado presente con sus oraciones, muestras de afecto y contacto fraterno con sacerdotes y obispos de la Arquidiócesis. Además, en las obras de caridad que realizo, mis amigos colaboran económicamente para ayudar a quienes más lo necesitan”.
