Cómo la vida de los infantes se puede transformar por medio del arte y abrir sus horizontes, y hacerles descubrir nuevas habilidades y aprender a vencer retos son algunas de las enseñanzas que dejó el programa Alas y Raíces a los participantes en talleres en 15 municipios, que ayer atestiguaron la clausura anual en el Gran Museo del Mundo Maya.
Una representación de los dos mil niños y niñas de 7 a 15 años que participaron en Alas y Raíces se reunieron ayer para ofrecer una muestra de lo aprendido en las clases de música, rap en lengua maya, jarana, pintura, producción audiovisual, teatro y narración oral, que estudiaron a lo largo de tres o seis meses.
La actividad se enmarcó en el V Encuentro Multidisciplinario del mencionado programa, que la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) lleva al cabo en coordinación con el gobierno federal.
Alas y Raíces tiene 30 años de existencia; en 2025, Yucatán fue sede por primera vez del encuentro nacional.
Ayer, como parte de la clausura estatal, se reunió a 160 menores, que compartieron cómo fue el desarrollo de los talleres, lo que experimentaron y lo que sienten al ver sus resultados.
Se proyectaron algunos trabajos, como el vídeo de un grupo de Peto y Tzucacab que aprendió a rapear. Luego de verlo, pequeños de otros municipios expresaron que les había gustado porque hablaba de Yucatán, y manifestaron su interés en ser parte de un curso como éste. Uno incluso dijo que le gustaría rapear sobre fútbol.
Yazmín Novelo, cantante en lengua maya y quien dio la clase a los pequeños, manifestó su agrado de comenzar a ver a mujeres en la escena en lengua maya.
Añadió que fue también bonito ver florecer a los alumnos a su propio ritmo, y que el arte debe enseñarse con libertad y amor.
Algunos participantes admitieron que al principio no cantaban bien, pero con ayuda de la maestra mejoraron. Una niña aseguró que se siente bien cantar, y otro menor contó que practicó mucho para hacerlo bien, porque le gustó la letra.
Una pequeña reconoció que quisiera aprender otras canciones en maya y enseñarlas a sus compañeros.
Santos Tuz, conocido tiktokero en lengua maya, fue uno de los instructores de los talleres en Dzan y Oxkutzcab, cuyos alumnos realizaron “libros cartoneros en maya”, en los que expresaron cómo se sentían, a manera de un diario personal.
Varios niños mostraron su trabajo, leyendo lo que escribieron en maya. El público escuchó que una pequeña se cayó el martes, otra se sintió feliz de ayudar a su amiga a hacer la tarea, y uno más aseguró que se pone contento los lunes porque es el día que recibe las clases de maya.
La titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, presidió la clausura y recordó que el objetivo de estos talleres es que los niños estén más cerca de sus raíces, de ahí que se ponga énfasis en la enseñanza de la lengua y otros aspectos de las tradiciones de las comunidades.
Destacó la calidad de los maestros, entre ellos Yalén Kuh, quien hace rap en maya y ganó este año el Premio de la Juventud, y Verónica May, quien enseña artes escénicas en maya, al igual que los docentes de bordado, jarana y música, entre otros.
En el último año, Alas y Raíces atendió a cerca de dos mil niños, de los cuales 160 de 15 municipios participaron en la clausura.
Este año, el encuentro nacional será en Chetumal, en agosto. Yucatán estará representado por cuatro niñas de San José Oriente, quienes enseñarán a hacer cuadernos con punto de cruz.
San José Oriente es una comunidad donde el bordado es la principal actividad de las mujeres. Y estas niñas están muy contentas de representar a Yucatán y mostrar lo que aprendieron; también van a aprender porque es un intercambio de saberes, anticipó Martín Briceño.
Los talleres se ofrecen en su mayoría en municipios diferentes de Mérida para reforzar el conocimiento y la preservación de la lengua maya, “que los niños se sientan portadores de saberes, que sepan que hablar maya no es motivo de burla, sino un motivo de orgullo”, y eso es lo que logran con los talleres que se les brindan y en general con el arte.
“El arte empodera, el arte es una herramienta de resiliencia, pero también de resistencia, ya que evita que los niños caigan en las drogas. El arte les da la posibilidad de saberse útiles, de saberse importantes y de valorar su cultura”, afirmó.
En la ceremonia se presentaron igualmente números de danza y canto.— IRIS CEBALLOS ALVARADO


