La Sala de Conciertos del Palacio de la Música vibró con emoción al recibir “Ecos del Romanticismo. Rescate y difusión de la canción de arte yucateca y mexicana”, realizado como parte del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (Pecda) Yucatán 2025.
El concierto, llevado al cabo la tarde del domingo, fue una celebración de la memoria musical del país y de Yucatán, y presentó un repertorio integrado por obras poco interpretadas de compositores mexicanos del siglo XIX y principios del XX, muchas de ellas prácticamente ausentes de los escenarios contemporáneos.
La soprano Maricarmen Aldecua deleitó al público llevándole por un recorrido sonoro que rescató romances, melodías y canciones populares de valor histórico, acompañada al piano por la maestra Yanina Kelly y con la participación especial del cantante Ricardo Solís en algunos duetos.
Como guía y maestro de ceremonias estuvo el investigador Enrique Martín Briceño, quien contextualizó los momentos en los que se dividió el programa.
La primera parte estuvo dedicada a la canción artística mexicana del tercer cuarto del siglo XIX. Se escucharon “El deseo” y “La huérfana”, de la célebre soprano y compositora Ángela Peralta, así como “La declaración”, de la poco conocida Juana Aguilar y Ortega. También figuraron “El ruiseñor”, de Gustavo E. Campa, con letra de José Peón Contreras, y “La tumba de mis ensueños”, del meridano José Jacinto Cuevas.
Martín Briceño destacó que la partitura original de “La tumba de mis ensueños” no se conserva en repositorios públicos y que su interpretación fue posible gracias al archivo particular del musicólogo Emmanuel Pool, lo que dio al recital carácter de rescate patrimonial.
El programa incluyó además dos obsequios musicales: el vals “Capricho”, de Ricardo Castro, interpretado por Yanina Kelly, y “Despedida”, de María Grever, en voz de Ricardo Solís.
La segunda parte estuvo dedicada a compositores yucatecos del Porfiriato y a la tradición serenatera de la Península. Sonaron “¡Qué importa!” y “Si hay algún césped blando”, de Fermín Pastrana “Huay Cuc”; “Soñó mi mente loca”, de Alfredo Tamayo; “Ya ves”, del colombiano Pedro Morales Pino, y las emblemáticas “Un sueño” y “La mestiza”, de Cirilo Baqueiro Preve “Chan Cil”.
En sus intervenciones, Enrique Martín Briceño subrayó que muchas de estas canciones sobrevivieron gracias a su arreglo para voz y piano y a su inclusión en el célebre Cancionero de Chan Cil, publicado en 1909.
Recordó además que Yucatán vivió a finales del siglo XIX un importante auge musical ligado al desarrollo económico de la época, del cual surgieron compositores que otorgaron a la canción peninsular un sello de refinamiento artístico.
La interpretación de Maricarmen Aldecua cautivó al público por la potencia y expresividad de su voz.
La mayor sorpresa llegó cuando apareció en la segunda parte ataviada con un elegante terno yucateco, gesto que reforzó el carácter identitario del concierto y fue recibido con entusiasmo por los asistentes.
Antes del cierre, la soprano agradeció el respaldo del Pecda, la Sedeculta y el Palacio de la Música e hizo un reconocimiento especial a la maestra Socorro Loeza Flores por el respaldo brindado y acompañar la presentación. Asimismo, extendió su gratitud a familiares, amigos y al público asistente, cuyo entusiasmo hizo posible una velada dedicada al rescate y difusión del patrimonio musical mexicano y yucateco.
Explicó que el proyecto nació con el propósito de mantener viva esta música y acercarla a nuevas generaciones. “Este proyecto fue hecho precisamente con esa intención, que ustedes conocieran esta música y que podamos seguir engrandeciendo nuestra cultura yucateca y mexicana”, expresó.
Como encore interpretó “Dime que sí”, de Alfonso Esparza Oteo, pieza con la que ha obtenido reconocimientos internacionales, y posteriormente, junto a Ricardo Solís, ofreció “Júrame” de María Grever, una de las canciones más emblemáticas del repertorio mexicano, que incluso puso a cantar a los asistentes.
Al finalizar, el público se puso de pie para aplaudir y vitorear a los intérpretes, cerrando una velada que fue un gran concierto, y también, un ejercicio de recuperación histórica y de reafirmación del patrimonio musical de Yucatán y de México, enmarcado en el Pecda 2025.— DARINKA RUIZ MORIMOTO



