Devotos contemplan la imagen de Nuestra Señora del Carmen y elevan oraciones de agradecimiento en la celebración de su fiesta patronal
Devotos contemplan la imagen de Nuestra Señora del Carmen y elevan oraciones de agradecimiento en la celebración de su fiesta patronal

Es la fiesta patronal de Nuestra Señora del Carmen y en el barrio de La Mejorada, en el centro de Mérida, decenas de personas se han volcado desde muy temprano en las inmediaciones del templo parroquial para dar gracias y celebrar.

Las actividades en Mejorada en honor de la Virgen, cuya festividad fue instituida para conmemorar su aparición del 16 de julio de 1251 a San Simón Stock, comenzaron el miércoles 1 con la bajada de la imagen, pero ayer fue cuando se concentró más gente en el templo.

El ir y venir de personas comenzó a las 5:30 a.m. con las tradicionales “Mañanitas”, seguida de sendas misas oficiadas por los obispos auxiliares, monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam, a las 6 y 7 de la mañana, respectivamente.

Decenas de hombres y mujeres de diversas edades se dieron cita en las celebraciones eucarísticas y luego se quedaron a desayunar tortas o tacos de la tradicional cochinita o panuchos y salbutes en el atrio, donde se llevó al cabo una kermés.

Y así, mientras el olor de los antojitos se escapaban de los puestos hasta llegar al interior del templo, las campanas repicaron de nuevo anunciando la misa que minutos después oficiaría el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y en la cual compartió el origen de la devoción en el Monte Carmelo.

“Cuando el profeta Elías se refugió ahí, era perseguido. Era perseguido a muerte y él se esconde ahí y el Señor lo nutre, hace que un ave le lleve pan y ahí tiene agua también. Así es que él subsiste, pero está ante todo en un lugar de oración, refugio en el Señor. Ahí también un grupo de hombres buscaron refugio invocando la protección de la Santísima Virgen María”, dijo en la homilía.

Monseñor Rodríguez Vega señaló que ir hacia la Virgen María no significa alejarse de Jesús; al contrario. “A Jesús lo encontramos desde pequeño, antes de nacer, en el vientre de María y luego en el regazo de María; luego al bajar de la cruz, otra vez en el regazo de María. Vamos a Jesús y encontramos a María. Vamos a María y encontramos a Jesús”.

El prelado agregó que María nos tiene un amor semejante al de Jesús. “Ella se hace cercana para que nosotros, llegando a ella, lleguemos luego a Jesús”.

Indicó también que María se hace presente en sus distintas advocaciones, y que una de las más fuertes es precisamente la de Nuestra Señora del Carmen bajo el signo del escapulario.

“Solo hay que tener cuidado”, alertó. “No pensar que el escapulario es instrumento de buena suerte para que todo me salga bien, para que en todo me vaya bien, para que no me enferme, para que no tenga problemas. Eso es imposible. Como humanos, tenemos que afrontar la vida tal como se nos presenta”.

Monseñor Rodríguez Vega explicó que escapulario es signo de ser hijos de María. “Es un compromiso recíproco de que por María podemos llegar a la presencia de Jesús en el cielo. Así es que no es para librar los obstáculos de este mundo, sino para enfrentarlos con valor, con seguridad, porque estamos cercanos al corazón de María y al corazón de Jesús”.

Y mientras el prelado ponía fin a su homilía, afuera, quienes ya habían escuchado misa, convivían y daban gracias por un año más de visitar a su patrona.— IVÁN CANUL EK

El escapulario “no es para librar los obstáculos de este mundo, sino para enfrentarlos con valor, con seguridad, porque estamos cercanos al corazón de María y al corazón de Jesús”

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