Revisar la higiene reduce riesgos al consumir alimentos fuera de casa
Revisar la higiene reduce riesgos al consumir alimentos fuera de casa

Las enfermedades gastrointestinales figuran entre los problemas de salud más frecuentes y, en muchos casos, se originan por el consumo de alimentos o bebidas contaminados con bacterias, virus, parásitos o sustancias tóxicas.

Ante las altas temperaturas que predominan en la región, es importante prestar atención a las condiciones de higiene de los establecimientos donde se consumen alimentos para reducir el riesgo de infecciones.

Aunque no siempre es posible detectar si un alimento está contaminado, existen diversas señales que permiten evaluar si un negocio cumple con medidas básicas de higiene y seguridad alimentaria.

Así lo explica la licenciada en Nutrición y educadora en Diabetes Ina Alejandra Beristain Navarrete, al compartir recomendaciones para ayudar a la gente a decidir si un establecimiento ofrece condiciones adecuadas para consumir alimentos.

La especialista señala que, antes de comer en restaurantes, mercados o puestos de comida, es importante observar las condiciones generales del lugar. Un establecimiento limpio suele reflejar mejores prácticas en la manipulación de los alimentos, por lo que recomienda verificar la limpieza de mesas, utensilios, superficies de trabajo y áreas de preparación.

Asimismo, aconseja observar que el personal encargado de preparar o servir los alimentos mantenga una adecuada higiene personal. Las manos deben estar limpias, el cabello recogido o cubierto y la ropa en buenas condiciones.

Advierte que es una mala práctica que una persona manipule dinero y continúe preparando alimentos sin lavarse las manos.

Señales de alerta

La nutrióloga señala que los puestos de comida pueden ofrecer alimentos seguros, siempre que se cumplan las condiciones de higiene necesarias. Sin embargo, existen señales que deben alertar al consumidor, como la presencia de insectos, moscas o roedores cerca de los alimentos; basura acumulada o recipientes de desechos destapados; alimentos expuestos al ambiente sin protección; manipulación simultánea de dinero y alimentos; ausencia de acceso visible a agua potable para limpieza; utensilios sucios o deteriorados, así como superficies de preparación en malas condiciones.

Si se detectan varias de estas situaciones, recomienda evitar consumir alimentos en ese establecimiento.

La temperatura es uno de los factores más importantes para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos, explica la licenciada Ina Beristain, directora del Centro Integral de Nutrición y Conducta Alimentaria.

En ese sentido, indica que los alimentos calientes deben servirse a esa temperatura y los fríos, mantenerse bajo refrigeración.

Asimismo, carnes, pescados, mariscos, huevos y aves deben encontrarse completamente cocidos. Recomienda evitar productos crudos o poco cocidos, especialmente cuando se desconoce el control sanitario del establecimiento.

También advierte que los alimentos que permanecen durante períodos prolongados a temperatura ambiente favorecen la multiplicación de microorganismos capaces de provocar infecciones gastrointestinales.

La especialista explica que, aunque no todos los alimentos contaminados presentan alteraciones visibles, existen características que pueden indicar deterioro.

Entre ellas menciona olores desagradables o distintos a los habituales, cambios anormales de color, texturas viscosas o pegajosas, presencia de moho, envases hinchados o dañados, así como alimentos con apariencia reseca, marchita o excesivamente manipulada.

Si un alimento genera dudas respecto a su frescura o calidad, la recomendación es no consumirlo.

Refrigeración y bebidas

Beristain Navarrete destaca que las hieleras y sistemas de refrigeración deben mantener los alimentos a temperaturas adecuadas para impedir el crecimiento de bacterias.

Entre los aspectos favorables menciona la presencia visible de hielo en buen estado, refrigeradores funcionando correctamente y alimentos perecederos almacenados en recipientes cerrados.

En contraste, recomienda desconfiar de alimentos tibios cuando deberían permanecer fríos, carnes o lácteos expuestos al sol, así como productos almacenados en hieleras con poca cantidad de hielo.

Respecto a las bebidas, aconseja preferir agua embotellada o elaborada con agua potable. Cuando exista incertidumbre sobre la calidad del agua utilizada para fabricar hielo, es mejor evitar su consumo.

La especialista resume las principales recomendaciones para disminuir el riesgo de enfermedades gastrointestinales al comer fuera de casa: elegir establecimientos con buenas condiciones de higiene; consumir alimentos bien cocidos y servidos a temperaturas adecuadas; evitar productos expuestos al ambiente sin protección; preferir agua potable y bebidas seguras; lavarse las manos antes de comer; desconfiar de alimentos con olor, color o textura anormales, y evitar consumir productos que hayan permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente.

La también tesorera del Colegio Mexicano de Nutriólogos, Capítulo Yucatán, y vicepresidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste, enfatiza que la prevención de las enfermedades gastrointestinales depende en gran medida de decisiones informadas al momento de elegir dónde y qué comer.

Observar las prácticas de higiene, la manipulación de los alimentos, las condiciones de almacenamiento y la apariencia de los productos permite reducir significativamente el riesgo de intoxicaciones e infecciones alimentarias.

Por ello, concluye que la seguridad alimentaria representa una responsabilidad compartida entre quienes preparan los alimentos y quienes los consumen.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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