LA PAZ (EFE).— Dos centenares de duplas conformadas sobre todo por padres e hijos participaron en la XXV Carrera de Cochecitos sin Motor, actividad que se ha vuelto una costumbre familiar en la ciudad de La Paz, sede del gobierno y el Legislativo de Bolivia.
La carrera, efectuada anteayer, fue organizada por la alcaldía y tuvo 152 registrados, aunque a último minuto se sumaron varios más “sin inscripción”, por lo que se calcula que corrieron unos 180 cochecitos, indicó la directora municipal de Deportes, Mickaela Gonzales.
La de este año fue la vigésimo quinta edición de la actividad, que se divide en diferentes categorías y está pensada sobre todo para niños mayores de seis años, que deben estar acompañados por una persona de 16 años o más, según la edad del piloto o el material empleado para fabricar el vehículo.
En la categoría Chitis (pequeños, en lengua aimara), participaron niños de 6 a 10 años con un copiloto mayor de 18 años, en cochecitos hechos con plataforma de plástico o fibra de vidrio y llantas de goma o plástico.
Las categorías A y B fueron para niños de 6 a 12 años con copilotos mayores de 16. En el primer caso, compitieron con “cacharros” con plataforma de madera y rodamientos y en el segundo, con coches de “construcción artesanal con motivos alegóricos”, según las precisiones de la convocatoria.
La categoría C fue libre tanto en edades como características del vehículo.
La carrera se enmarcó en la amplia agenda de actividades planificadas para este mes por el municipio, con motivo de los 217 años de la gesta libertaria de La Paz, que se conmemoraron el pasado jueves 16.
Entre los participantes estuvieron Gerson Nina Callisaya y su hijo, quienes compitieron en un cochecito hecho con metales soldados y que llevaba un asiento para el pequeño y un espacio en la parte posterior con la idea de que el padre fuera de pie.
Nina contó que había participado en las cuatro ediciones previas junto a su hermano, inicialmente en un coche hecho con un barril, y que ahora decidió inscribirse junto a su pequeño.
“La idea es participar en familia, porque es una actividad muy bonita, te diviertes a lo largo del camino, la gente te grita, te apoya. Hay más conexión con el hijo o la persona que quieras, porque le gritas para que vaya a la izquierda, o a la derecha”, explicó Nina, quien además se colocó una máscara de lobo.
El punto de partida de la competencia estuvo en la avenida Quintanilla Suazo, en la populosa zona de Villa Victoria, en el noroeste de La Paz, y desde allí descendieron los cochecitos por calles empinadas hasta llegar a la avenida Montes y luego la Mariscal Santa Cruz, dos de las vías principales del centro histórico de la ciudad.
Algunas duplas llevaban disfraces coordinados, como una niña que iba vestida como la vaquera Jessie y su papá como Buzz Lightyear, ambos personajes de la saga de “Toy Story”, y también se vio a un par vestido como los hermanos Mario y Luigi. Eso sí, todos los niños debían llevar un casco protector.
La carrera de cochecitos sin motor fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Municipio de La Paz en 2016.
De un vistazo
Patrimonio
La Carrera de Cochecitos sin Motor fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Municipio de La Paz en 2016.
Trayecto
Anteayer, el punto de partida de la competencia estuvo en la avenida Quintanilla Suazo, en la populosa zona de Villa Victoria, en el noroeste de La Paz, y desde allí descendieron los cochecitos por calles empinadas hasta llegar a la avenida Montes y luego la Mariscal Santa Cruz, dos de las vías principales del centro histórico de la ciudad.
Coordinados
Algunas duplas llevaban disfraces coordinados.





