LONDRES (EFE).— El mercado gastronómico de Borough, uno de los más populares de Londres, reporta a diario largas colas de visitantes para comprar una porción de paella en el puesto de arroces, donde se venden mil raciones a diario.
Son las diez de la mañana y huele a aceite de oliva, ajo, cebolla, pimiento y tomate rallado, el tradicional sofrito de paella. También se escucha cómo las cucharas rascan el fondo de la paellera para obtener el característico “socarrat”. Los visitantes se acercan con curiosidad a observar, tomar fotografías y ponerse en la cola para degustar un plato del emblemático arroz.
Esta escena podría ser la típica imagen, salvando la hora, en cualquier restaurante, bar o calle del Mediterráneo español. Sin embargo, el lugar es el mercado gastronómico de Borough. El puesto Bomba Paella atrae a diario a turistas de todos los rincones del mundo.
Darius Ashard, gestor del puesto, dice que siempre habían preparado platos de cuchara, como curry, y un día decidieron cocinar una paella que alguien grabó y se viralizó en redes sociales. Al día siguiente “había una cola que llegaba hasta la calle”.
Esas largas colas se repiten ahora cada fin de semana, llueva o truene.
Aunque el sabor y el olor sean los mismos que hacen que el visitante se sienta en España, lo cierto es que ninguno de los cocineros es español: vienen de todas partes del mundo (hay un cubano), pero han sabido capturar la esencia de la paella y trasladarla a Londres.
Ryan es el jefe de cocina; trabajó con diferentes tipos de gastronomías a lo largo de los años. Ashard reconoce que Ryan es “el genio detrás de la receta de esta paella”.
Los ingredientes representan una fusión entre España y Reino Unido: el arroz bomba se importa directamente de Valencia pero el marisco lo traen desde Shetland, en el Mar del Norte.
Otra particularidad de la receta: no usan carne de conejo ni de cerdo y tampoco embutidos como el chorizo. De esta manera, pueden llegar a un público más amplio, superando así sensibilidades religiosas o de otro tipo.
Cada día se vende alrededor de un millar de porciones en dos precios: 24 libras (28 euros) si incluye un langostino y 27 (32 euros) si se elige la cola de langosta.
La popularidad de estas paellas se comprende mejor cuando se sabe que en el Borough Market no existe un espacio con mesas y sillas donde sentarse a comer, y muchos clientes se la terminan comiendo de pie.
La fama de Bomba Paella ha venido de la mano de redes sociales. En Instagram y TikTok se encuentran vídeos de gente que afirma lo “deliciosas” que están.
Paella en Londres Fama viral
La especialidad de Bomba Paella se hizo viral por la calidad de su sabor.
De pie
La popularidad de estas paellas se comprende mejor cuando se sabe que en el Borough Market no existe un espacio con mesas y sillas donde sentarse a comer, y muchos clientes se la terminan comiendo de pie.
Éxito en redes
La fama de Bomba Paella ha venido de la mano de redes sociales. En Instagram y TikTok se encuentran vídeos de gente que confirma lo “deliciosas” que están.
