• Galería de discos de vinilo con música de videojuegos que se expone en la Sala Filarmónica de París
  • Visitantes prueban sus habilidades ante una consola de “Pong”

PARÍS (EFE).— La Sala Filarmónica de París explora la historia de la música de los videojuegos en una exposición consagrada a su evolución, con experiencias inmersivas y múltiples actividades “jugables” en torno a sagas como “Super Mario” y “Final Fantasy”.

Con la premisa de que basta con oír algunas notas evocadoras para que resurjan los recuerdos, la muestra comienza con extractos sonoros de videojuegos clásicos frente a mosaicos del artista francés Invader, que recrean partidas de títulos como “Break Out” (1976) y “Pac-Man” (1982).

Un pasillo central repleto de máquinas recreativas invita a viajar en el tiempo, con familias enteras agolpadas en torno a juegos de otra época, cuando sus bandas sonoras aún se limitaban a unos simples pitidos.

“Esto me recuerda a los años 90 y a la paga que tenía los domingos, de una moneda de 10 francos o de cinco, que metía en los recreativos para intentar ganar a la máquina”, rememora Pierre, de 43 años, quien dice que ha usado mandos de consola desde que tiene uso de memoria.

“Para una persona como yo, que tiene más de 40 años y ha crecido con los videojuegos, esto también se trata de transmitir un legado y de mostrar que los videojuegos son una auténtica forma de entretenimiento”, añade.

La exposición propone un recorrido cronológico y temático en torno al desarrollo de la industria, con 29 videojuegos que apelan al descubrimiento para los pequeños y a la nostalgia para los más grandes.

Irène, una joven instrumentista de visita por la exhibición con dos compañeras, explica que, para ellas, la banda sonora es uno de los elementos más importantes en un videojuego.

“Las tres somos músicas y la música de los videojuegos fue una gran fuente de inspiración para que yo empezara a crearla y a practicarla, en general”, dice.

Jeanne agrega que, si bien a ella le gusta escuchar la música mientras juega, “volver a escucharla más tarde es absolutamente genial”, en referencia a la presencia creciente de las composiciones en plataformas digitales.

De hecho, las bandas sonoras de videojuegos se han convertido en un fenómeno musical en sí mismo: las canciones de títulos como “Minecraft” (2009) y “Undertale” (2015), dos de los juegos independientes más populares de la historia, acumulan cientos de millones de reproducciones en Spotify.

La muestra también propone videojuegos modernos con una importante presencia de títulos franceses como “Rayman: Legends” (2011) y una sección enteramente dedicada a los videojuegos de baile y ritmo, como el célebre simulador de guitarra “Guitar Hero” (2005).

En la exposición, estas melodías se combinan con los de altavoces de televisión de tubo, entre modelos originales de consolas antiguas, una galería de vinilos de bandas sonoras, e incluso una GameBoy diseccionada.

En un comunicado, los organizadores de la exposición recuerdan que los videojuegos emplean “desde orquestas sinfónicas hasta la electrónica más experimental” para “dialogar con el jazz, el rock y la música popular”.

Se inventa así “una forma singular: una música que no se conforma con ser escuchada, sino que se vive, se experimenta y se juega”.

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