En “Prendida de las lámparas”, tres mujeres encarnan distintas voces de la escritora Rosario Castellanos, para recorrer algunos de los momentos fundamentales de su vida, su pensamiento y su obra, en un tejido que cruza pasado y presente.

La puesta en escena, de la dramaturga Elena Guiochins y dirigida por Mariana García Franco, se presentará este miércoles, a las 8 de la noche, en el Teatro Armando Manzanero, como parte del trabajo conjunto entre Teatro UNAM y la Compañía Nacional de Teatro (CNT), vinculado a los programas “Vindictas” y “A la luz”, orientados a recuperar, reivindicar y visibilizar el trabajo de creadoras.

Para García Franco, acercarse nuevamente a Castellanos significó un encuentro particularmente personal.

La directora, con alrededor de tres décadas de trayectoria en el teatro y trabajos con compañías como Teatro Línea de Sombra y la Compañía Nacional de Teatro, estudió Letras Hispánicas antes de formarse en teatro en Casa del Teatro con Luis de Tavira.

“Yo siempre he sido admiradora de Rosario”, cuenta en entrevista.

Por eso, cuando recibió la propuesta de dirigir el texto de Guiochins, encontró una oportunidad para regresar a una autora que ya había estudiado desde la literatura y que, considera, abrió importantes caminos para las mujeres y para el pensamiento mexicano.

La obra se estrenó el 25 de mayo de 2025, fecha del centenario del nacimiento de Castellanos.

Desde entonces, la directora ha encontrado en la dramaturgia una forma de aproximarse a la escritora sin intentar construir una biografía convencional.

Una historia, tres voces

“No es una historia lineal”, explica. En el escenario aparecen tres Rosarios, la niña, la universitaria y la mujer adulta. Interpretadas por Ana Karen Peraza, Dulce Mariel y Luisa Huertas, quienes también asumen otros personajes, pero siempre desde la mirada de Castellanos.

Más que personajes separados, García Franco las concibe como “tres voces de Rosario” que articulan diferentes pensamientos y momentos de su vida.

El reto escénico, señala, consistió en “tejer” esas voces y encontrar los vínculos entre la niña, la mujer que se convirtió en embajadora y la escritora que continúa dialogando con el presente.

Ese juego de perspectivas permite que “Prendida de las lámparas” no sea únicamente una mirada hacia el pasado. También plantea una conversación con las mujeres de hoy y con las preguntas que Castellanos dejó abiertas, desde su revolucionario pensamiento.

El título de la obra alude a un episodio de la muerte de Rosario Castellanos, quien falleció electrocutada al conectar una lámpara mientras se encontraba en Israel. García Franco señala que existen distintas versiones sobre el hecho, pero que la imagen de la lámpara quedó estrechamente relacionada con el título.

“Estar prendida de las lámparas” también era una expresión utilizada para referirse a alguien apasionado por algo. En ese doble sentido, el título adquiere una carga particular, la pasión que caracterizó la vida intelectual y literaria de Castellanos se cruza con la ironía de que terminara muriendo precisamente al conectar una lámpara.

Crítica a la realidad.

La ironía, además, resulta afín a una autora que hizo de esa mirada crítica una herramienta para cuestionar su tiempo. Castellanos fue poeta, ensayista, narradora y diplomática, y su obra abordó, entre otros temas, la condición de las mujeres y la situación de los pueblos indígenas, particularmente en Chiapas. Para García Franco, recuperar esas voces sigue siendo necesario.

“Es muy importante conocer a Rosario Castellanos porque podemos darnos cuenta de muchas de las cosas y del pensamiento, sobre todo femenino, que tenemos hoy día”, señala.

La directora considera que acercarse a su obra también permite reconocer cuánto cambió el pensamiento sobre las mujeres y cuánto queda todavía por escuchar, particularmente respecto de las voces indígenas.

Para García Franco, dirigir “Prendida de las lámparas” representa también un acto de reconocimiento hacia la escritora.

“Me da mucha alegría y es como un honor muy grande poder honrar la vida de Rosario y las letras de Rosario”, expresa. Ese homenaje toma cuerpo en las tres actrices que conforman el elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro, Luisa Huertas, Dulce Mariel y Ana Karen Peraza.

La directora destaca especialmente el trabajo de las intérpretes y la posibilidad de escuchar los poemas de Castellanos a través de sus voces. “Es un gozo ver a estas tres actrices” y considera que quienes conocen y quieren la obra de la escritora encontrarán resonancias, pero también una manera distinta de mirarla.

La propuesta escénica cuenta con dispositivo escénico de Natalia Cedano, vídeo de Vera Rivas y diseño sonoro de Miguel Tercero.

Además de recuperar la figura de Castellanos, la presentación en Mérida tiene para García Franco un significado especial por la posibilidad de compartir teatro en vivo en un momento que considera complicado para la actividad cultural.

“Tenemos que encontrar este espacio de la presencia que es el teatro”, afirma.

Lo esencial, explica, está en esa experiencia efímera en la que la palabra se encarna en los cuerpos de los actores y el público comparte un mismo espacio y un mismo momento.

En ese encuentro, “Prendida de las lámparas” propone volver a escuchar a Rosario Castellanos, pero también preguntarse cuánto de aquella voz continúa presente.— DARINKA RUIZ MORIMOTO