• Sobre estas líneas, Dulce Mariel, Luisa Huertas y Ana Karen Peraza en una escena de “Prendida de las lámparas”, que la Compañía Nacional de Teatro presentó anteanoche, bajo la dirección de Mariana García Franco, en el Teatro Armando Manzanero. A la izquierda, los aplausos al concluir la función por el público que llenó el foro

Rosario Castellanos, la poeta, ensayista, narradora, diplomática, madre, esposa, mujer de letras y de ironía, fue invocada a escena por la Compañía Nacional de Teatro en la presentación de la obra “Prendida de las lámparas”, anteanoche en el Teatro Armando Manzanero.

La puesta en escena, original de la dramaturga Elena Guiochins y dirigida por Mariana García Franco, contó con las actuaciones de la yucateca Ana Karen Peraza, Dulce Mariel y Luisa Huertas, quienes dieron vida a tres Rosarios: la niña, la universitaria y la mujer adulta, respectivamente.

La visita de la Compañía Nacional de Teatro a la ciudad fue ocasión para salir de casa, después de una nublada tarde de lluvia, para presenciar esta obra que se estrenó el 25 de mayo de 2025, en el centenario del nacimiento de Castellanos.

Las tres voces de la escritora articularon momentos de su vida, desde su niñez en Comitán, Chiapas; su amistad y viaje por Europa con Dolores Castro, y su relación con Ricardo Guerra hasta su trabajo como embajadora en Israel y su actividad literaria, cuya huella sigue presente con una obra y pensamiento feministas.

El montaje, de poco más de 60 minutos, recrea momentos esenciales de la vida de “Chatita” para conocer, entender y admirar a la autora de “Balún Canán” y “Oficio de tinieblas”.

El montaje comenzó con la evocación de su fallecimiento, a los 49 años de edad.

El título de la obra tiene doble sentido: el de la muerte de Castellanos a causa de una descarga eléctrica al conectar una lámpara en Israel, donde además de realizar trabajo diplomático en nombre de México era profesora universitaria, y la alusión a su personalidad apasionada, a su vida intelectual muy encendida, como una luz que hasta hoy guía a personas de diferentes edades.

La escenografía consistió precisamente en lámparas de diferentes formas y tamaños que las actrices iban encendiendo y apagando, además de sillas y un escritorio.

En el telón de fondo se fueron proyectando fotografías de Rosario, su hermano Benjamín, fallecido cuando era niño, y de ella con su hijo y esposo, así como textos.

Diálogos, versos y enunciados de humor e ironía se hilvanaron para tejer una trama que al final fue aplaudida por un público de diferentes edades que llenó el teatro, con cerca de 900 butacas ocupadas.

En la velada se dieron cita integrantes de la comunidad artística de Yucatán.

La convocatoria fue lanzada por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), cuya titular, Patricia Martín Briceño, subió al escenario para agradecer y reconocer al equipo de la Compañía Nacional de Teatro .

La funcionaria destacó el hecho de que la presentación fuera gratuita ante el interés de democratizar la cultura y añadió que quedaba abierta la posibilidad de una temporada de presentaciones de la agrupación escénica.

Al concluir la función, entre una cortina de papeles, decenas de asistentes se pusieron de pie para aplaudir al elenco y gritarle “¡bravo!”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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