El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, Distrito de Columbia, cuya junta directiva aprobó ayer que sea cerrado
El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, Distrito de Columbia, cuya junta directiva aprobó ayer que sea cerrado

WASHINGTON (AP).— La junta directiva del Centro Kennedy aprobó ayer cerrar la mayor parte del emblemático espacio para las artes escénicas, apenas unas horas después de que un juez federal impidiera que la institución devolviera el nombre del presidente Donald Trump al edificio.

En una publicación en redes sociales, Trump dijo que el cierre era necesario para hacer reparaciones de seguridad. Pero añadió que el remozamiento, para el cual el Congreso de Estados Unidos ha asignado 257 millones de dólares, solo se haría si se permitía seguir adelante con los planes de añadir su nombre al edificio.

Un juez federal ha dicho dos veces que eso no puede ocurrir sin la aprobación del Congreso. “En pocas palabras, los demandados no pueden instalar memoriales para el presidente Trump ni para nadie ni para nada más en el Centro Kennedy sin la aprobación del Congreso”, declaró el juez federal de distrito Christopher Cooper en su fallo de ayer.

Trump, quien fue nombrado presidente de la junta del Centro Kennedy el año pasado por integrantes de la junta leales a él, participó en la reunión virtual del organismo y anticipó en redes sociales que el Departamento de Justicia apelaría el fallo de Cooper.

La reunión incluyó algunas discusiones álgidas entre Trump y la representante Joyce Beatty, demócrata de Ohio que encabeza la campaña para bloquear los intentos de nombrar al Centro Kennedy como Trump.

En un momento, Beatty se refirió al presidente estadounidense como alguien que ha causado “daño extremo”, según un participante en la reunión que habló bajo condición de anonimato para hablar con honestidad de las conversaciones.

Trump añadió que Beatty era “incompetente” y que estaba “retrasando todo”. “Usted está retrasando a todo el país”, respondió ella.

Los hechos dejaron en el limbo el destino de una de las instituciones culturales más prominentes de Estados Unidos, un lugar donde presidentes, legisladores y celebridades de todas las ideologías políticas se han reunido durante décadas para reconocer y celebrar lo mejor de las artes y la cultura.

Los líderes del recinto han argumentado que el enorme edificio, cuya construcción comenzó en 1965, necesitaba urgentemente renovaciones. El reciente colapso parcial del techo en el pasillo principal intensificó los llamados a emprender los trabajos de mejoras. Pero la insistencia de Trump de tener un reconocimiento físico de su trabajo en el sitio ha sido un punto de fricción continuo y ha alejado a muchos de los partidarios de la institución y afrontado repetidos obstáculos legales.

El chico dorado

La pelea por el Centro Kennedy marca un raro revés en la apuesta del segundo mandato de Trump por rehacer drásticamente la capital del país de acuerdo con sus gustos dorados. Ha demolido el Ala Este de la Casa Blanca y la está reemplazando con un salón de baile, y planea construir un Arco del Triunfo cerca del Cementerio Nacional de Arlington. También está considerando la renovación de un campo de golf a lo largo del río Potomac.

La junta directiva del Centro Kennedy aprobó en agosto pasado inscribir su nombre en la fachada de la institución para que dijera: “The John F. Kennedy Center for the Performing Arts Restored and Renovated by President Donald J. Trump (El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump)”.

Si el Fondo del Centro Kennedy Trump alcanzaba los 100 millones de dólares, se añadiría otra inscripción que diría: “Endowed by the Trump Kennedy Center Fund (Financiado por el Fondo Trump para el Centro Kennedy)”. La plaza frente al Centro Kennedy también sería renombrada en honor del actual mandatario.

Después de que la junta añadiera el nombre de Trump al Centro Kennedy, Cooper dictaminó en mayo que solo el Congreso puede aprobar cambios al nombre del edificio, y ordenó que se retirara. Los líderes de la institución cumplieron la medida en junio, pero dejaron en su lugar una lona y andamiaje donde antes estaba el nombre de Trump.

Hay la posibilidad de que el gobierno demuela el edificio. En un escrito presentado esta semana, los abogados del gobierno aseguraron al tribunal que, en ausencia de reconocimiento del presidente, el Centro Kennedy tendría dificultades para recaudar dinero para las renovaciones. Sin esos recursos, la institución podría necesitar ser destruida.

El Centro Kennedy, argumentaron los abogados, “se deteriorará aún más hasta convertirse en una estructura insegura y decrépita que deberá ser derribada, y se hará una determinación posterior sobre qué construir en el sitio, como un gran anfiteatro al aire libre con vista al río Potomac que ha sido propuesto, por algunos, durante muchos años”.

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