Una modelo recorre la pasarela de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en Madrid, con un vestido en tono oro envejecido de “Luminhaz”, de Hannibal Laguna
Una modelo recorre la pasarela de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en Madrid, con un vestido en tono oro envejecido de “Luminhaz”, de Hannibal Laguna
  • Una modelo recorre la pasarela de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en Madrid, con un vestido en tono oro envejecido de “Luminhaz”, de Hannibal Laguna
  • Un vestido de la colección “Luminhaz”, de Hannibal Laguna; dos coloridos diseños de Ágatha Ruiz de la Prada, y dos propuestas de “Arcadia”, la nueva colección de Palomo
  • Un llamativo “look” consistente en tocado de plumas rojas y un top estructurado en blanco y rojo formó parte del desfile de Palomo
  • Arriba, la pasarela de Ágatha Ruiz de la Prada, pensada para protegerse del Sol en los días de calor; a la izquierda, la elegancia de Hannibal Laguna
  • Tocados, accesorios, alhajas y calzado son complementos fundamentales en las propuestas de Hannibal Laguna, Ágatha Ruiz de la Prada y Alejandro Gómez Palomo

MADRID (EFE).— Después del momento de oscuridad física que Hannibal Laguna vivió y reflejó en su anterior colección, el diseñador de origen venezolano recuperó la claridad y la plasmó en diseños con resonancias espirituales, en los que abandona el exceso de color para claudicar ante tonos como el oro envejecido, el bronce y la técnica de arrugado de Mariano Fortuny.

En un viaje a Toledo donde visitó el Transparente de su Catedral, descubrió que al fin podía diferenciar los colores tras haber sufrido un problema ocular, razón por la cual llamó a su más reciente colección “Luminhaz”, “un tránsito hacia la luz”.

“Queremos demostrar que somos capaces de emanar también esa luz de catedral con tonos naturales y oro”, declaró Laguna antes de su desfile de ayer en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en la Mercedes-Benz Fashion Week.

Hannibal Laguna deja a un lado sus habituales rosas de múltiples matices para confeccionar vestidos de fiesta en los que priman las redes de seda realizadas a mano con nudos que dan a los diseños cierta ingravidez, flotan, mientras que otras, almidonadas, dan volumen en hombros y faldas, unas redes que desarrolla en vestidos, toreras y tocados que combina con maestría con satén y organza.

Diseños artesanos en los que nada queda al azar, con chantillí en oro en el interior para dar un tono suave “propio de los altares de una catedral” y tejidos plisados con la técnica de Mariano Fortuny, que consistía en “arrugar retorcer, mojar, arrugar, retorcer y secar para después bordar con hilo metálico y de seda” en organzas y terciopelo, ha explicado el creador.

El diseñador recupera diez siluetas “emblemáticas de la casa” que produjo junto a un trabajo totalmente nuevo en el que también trabaja las redes desde un punto de vista más barroco con el que quiere reproducir un joyero repleto de piedras preciosas y, sin embargo, con lágrimas —desveló— realizadas con botellas de agua de plástico reciclado que emulan al cristal.

“Están tejidas de forma que cada piedra está enlazada con hilo de plata, sujeta en sí misma con un nudo para que no se pueda mover. Si yo rompiera ahora una de ellas, el resto de la pedrería no se desharía”, ilustró Laguna. Un trabajo muy complicado, pura artesanía manual.

A punto de cumplir cuarenta años en la moda, Laguna recibió el Premio Mercedes-Benz Fashion Week Madrid al Diseñador Nacional. Una trayectoria en la que en sus comienzos cuando primaba el minimalismo confiesa que se sintió incomprendido al querer vestir a una mujer de manera muy femenina cuando la tendencia era masculinizar las formas.

“El tiempo nos ha dado la razón y todo el mundo se ha adaptado a nosotros”, comentó, divertido.

Este premio fue “muy especial porque yo nací en el salón Cibeles con 17 años, después desfilamos en la llamada Pasarela Cibeles y ahora aquí. Hemos visto y vivido toda la evolución, he crecido aquí”, aseguró, emocionado, Hannibal Laguna, que ayerpresentó también su línea cosmética.

Se rinde a lo natural

A su vez, Agatha Ruiz de la Prada desfiló por primera vez en la Galería de Cristal, espacio que potenció la luz y el color de su colección, con la que quiere rendir un homenaje a la capital española.

La creadora dejó a un lado la inteligencia artificial para acercarse a un imaginario más natural; el verde inunda todo, incluso el maquillaje de las modelos y hasta el color del vestido de novia final.

Agatha juega con su imaginario y con ese deseo de diversión que siempre otorga a la moda, desde un punto de vista serio y reflexivo con el que no deja nada a la improvisación.

El lino y los mikados de seda acogen una propuesta más serena de lo habitual para la próxima primavera-verano 2027, en la que incluyó alguna “transparencia, estamos evolucionando”.

La colección nace inspirada en luz intensa del verano madrileño, que para Agatha Ruiz de la Prada transforma todo aquello sobre lo que se posa. Un concepto que se convierte en el hilo conductor de una puesta en escena que potencia esa luz con una gran instalación de arcos reflectantes.

Vestidos rectos con pinceladas de color en forma de ondas en el dobladillo se suman a una sucesión de “patchwork” cuadrados, en los que une piezas de puntos con líneas rectas y cuadros.

A las tradicionales nubes y corazones incorpora tiras de tul, “nuestras algas verdes”, y los pétalos aparecen en esta ocasión huecos, confeccionados en diferentes colores.

Hay vestidos XL multiplicados por diez. “Como si te pusieras las camiseta de tu chico, pero súper súper grande”, detalla la diseñadora, mientras está pendiente de los detalles.

Faldas y blusas abullonadas, volantes, fajines que modifican un patrón cuadrado y ancho y lo ciñen al cuerpo para ofrecer distintas versiones de una misma pieza conviven en nueva colaboración con la cápsula Colors, una manera de combinar lo artesanal y lo urbano.

El hombre también tiene su espacio con bombachos, camisas, sacos y camisetas ceñidas transparentes, un cambio total para la firma.

El desfile terminó con la actuación de la cantante Cintia Lund, que acompaña con su voz la sintonía del nuevo perfume de la diseñadora.

“Arcadia”

Hace diez años, Alejandro Gómez Palomo, entonces Palomo Spain, ahora solo Palomo, irrumpió en la moda española como un vendaval de aire fresco o más bien desvergonzado, para poner en cuarentena la naftalina del armario masculino con prendas que gritaban “no” a los convencionalismos.

“Fui la gran ilusión, me siento increíblemente afortunado de este regalazo de la vida, he llegado a sitios insospechados”, rememora Palomo (1992) momentos antes del desfile con el que celebra su aniversario en la moda en la Rosaleda del Parque del Oeste de Madrid, en el marco de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Después de desfilar en París y Nueva York, tenía claro que la pasarela madrileña tenía que ser el lugar donde celebrar esta década en la moda. “He ido donde me han llamado, pero aquí es donde tengo el apoyo y donde realmente podemos hacer algo grande”.

Premio Nacional de Moda 2024 en España, reconoce que en esos primeros momentos en los que iba a toda velocidad, donde la atención del sector, de la prensa y los reconocimientos “llegaron muy rápido”, donde cada vez “quería desfiles más grandes, sin mirar el euro”, tuvo que parar para no dejarse llevar sin sentido.

“El diseñador diva no es parte de mi generación. Hay que ser bueno con la gente y tener los pies en la tierra”, señala, para construir “un mundo tan bonito como el que tengo a mi alrededor”, rodeado de amigos que no dudaron en echarle una mano para que esta colección, “Arcadia”, salga adelante “sin estar obligados y sin poner mala cara”.

Un universo que ha construido tomando “tremendamente en serio” su trabajo. “Trabajar y trabajar porque esto es lo que quiero, lo que me gusta; lo que me funciona es seguir mi intuición”, con el apoyo de un equipo que siente como su familia.

El creador español es consciente de que no todas las colecciones son las mejores, pero el reto es “no perder el sueño y sorprender con cosas nuevas, aunque sea un quebradero de cabeza”.

Eso es lo que pretende con “Arcadia”, ese lugar imaginario en el que se inspiró, descrito por poetas y artistas donde, alejado de las reglas, con la felicidad como bandera y con imaginarios de Visconti, Pasolini y Cecil Beaton, ha mantenido con puntadas de alta costura los códigos de sensualidad y romanticismo basados en la fantasía y el folclor.

“Es una colección extremadamente nuestra” para estar “guapo y glamuroso”, pero también abierta a diferentes arquetipos desde modelos románticos que podría lucir el tierno Tadzio de “Muerte en Venecia”, con diseños y blusas transparentes en rosa palo y bermudas o pantalones cargo y blusones sin mangas decorados con pasamanería.

Surgen princesas subversivas luciendo tachuelas, pero con zapatos de tacón y pluma, y estrechas faldas lápiz con cazadoras de cuero con volantes. Ellos lucen vaqueros con remaches que dibujan rosas y cazadoras de doble bolsillo.

“Hay una evolución de la persona Palomo, una mezcla de elementos”, destaca el diseñador, que exhibe un lado más bucólico y onírico con una paleta más suave sobre chifón de seda y brocados y otro más alternativo, como demostró el actor Luke Evans, con uno de sus diseños en la última gala MET, en Nueva York.

Él no ha sido el único en elegirle para momentos importantes como en su día lo hicieron Rosalía, Beyonce, Madonna, Harry Styles o Rita Ora.

Con su cuarta colección femenina asegura que empieza a ver a su “chica Palomo, una mujer potente y más espectacular”, rompedora con falda en terciopelo, blusa de tirantes con una rosa dibujada en tachuelas y tacones con pincho incluido.

El negro, los tonos empolvados, los marfiles y los blancos luminosos construyen un paisaje de flores y hierro forjado.

Como siempre, ambas colecciones van acompañadas del buen hacer en tocados y sombreros de la firma sevillana Vivas Carrión con siluetas irreales, volúmenes exacerbados, arquitecturas imposibles y grandes plumas.

De un vistazo

La “mujer Palomo”

Con su cuarta colección femenina, Alejandro Palomo asegura que empieza a ver a su “chica Palomo, una mujer potente y más espectacular”.

Espacio varonil

Ágatha Ruiz de la Prada presentó diseños para hombre que incluyen camisas, sacos y camisetas transparentes, un cambio total para la firma.

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