MADRID (EFE).— Ernesto Naranjo comenzó una nueva etapa en la pasarela madrileña a fin de abarcar contenidos que no se circunscriban solo a la moda, sino que también incluyan diseño interior y arquitectura, y más allá del efecto Zendaya.
“Si no hubiera estudiado moda, mi camino se hubiera dirigido a la arquitectura y quiero que la marca evolucione sin estar yo presente. Quiero crear un universo sin que permanezca el ego del diseñador”, declaró ayer antes de la presentación de su colección en el claustro de la Universidad Nebrija, en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week.
El diseñador, que se formó en Maison Margiela cuando estaba bajo la dirección creativa de John Galliano, exhibió “Ondine”, una propuesta basada en una musa submarina abstracta que luce siluetas con el ADN de la firma en tops y en los patrones, y para la que se inspiró en la huella escultórica de Rachel Whiteread.
Naranjo se inclinó por la tradición andaluza de los flecos para confeccionar un top ajustado al cuello en verde degradado, técnica que aplica en diferentes piezas.
Ajuste
“Una vez me puse un pantalón de mi padre que me quedaba grande y cogí dos pinzas para ajustarlo”, recordó para explicar de dónde viene la idea que traslada a las faldas y al escote palabra de honor de los vestidos, “aletas que se pueden recoger” con un lazo delantero.
Con tul elástico, satén y la difícil textura del crin consigue un equilibrio de estructuras que van de las más ligeras a las más armadas. Dos diseños con crin de la colección anterior los lució Zendaya en la presentación en España de la más reciente película de “Spiderman”.
Esta proyección no lo abruma, como tampoco el hecho de haber vendido cuatro de sus diseños a Kim Kardashian. “Ahora la marca está preparada para que ocurran estas cosas”, aseguró.
Broches inspirados en medusas, anémonas y diferentes organismos marinos se colocan sobre las prendas que dibujan pliegues y drapeados y se suspenden de forma que la silueta nunca parezca la misma.
“Como el cuerpo, también evolución”, dijo Naranjo.





