CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— El creador de contenido estadounidense conocido como Frankie LaPenna, de 29 años de edad, participó en un combate de Artes Marciales Mixtas con un robot humanoide, en un evento promocional.
La exhibición del pasado viernes 18 fue realizada en San Francisco, California, por la empresa emergente de robótica REK, con el objetivo de presentar su nuevo juego de simulación con realidad virtual, que incluye batallas entre humanos y robots controlados a distancia.
El Rekbot, inspirado en el androide Terminator T-800 creado por Skynet para la saga fílmica de 1984, pesa cerca de 75 kilogramos, mide un metro con 83 centímetros de altura, tiene ojos brillantes de color rojizo y es manejado por una persona con un casco de realidad virtual desde el exterior de la jaula de combate.
En un vídeo difundido en redes sociales por la cuenta de Robot Entertainment Kombat (REK) se observa al creador digital, quien cuenta con más de 3 millones de seguidores en Instagram, al prepararse para enfrentarse al luchador robótico en el ring ante espectadores.
La grabación se inicia con el robot humanoide ingresando al cuadrilátero y adoptando sus mejores poses de combate, mientras que en la esquina contraria Frankie se prepara para demostrar su fuerza con un par de guantes de boxeo y un resistente casco.
“Amigo, temo por ti”, le dice un hombre de su equipo mientras palmea su espalda en señal de apoyo.
Todo parecía estar a favor del creador de contenido; sin embargo, la escena cambió cuando el robot se lanzó contra el peleador con patadas que lograron derribarlo en cuestión de segundos.
“Acabamos de hacer historia con la primera pelea entre un humano y un robot Terminator. Frankie LaPenna lo dio todo”, escribió REK en su cuenta de X.
Pero la exhibición no terminó ahí, pues el creador de contenido también pudo enfrentarse a otro robot humanoide denominado “El jefe final”, inspirado en la estética del popular personaje de la franquicia “Depredador”.
Finalmente, la escena generó un amplio debate en redes sociales, en un contexto donde el rápido avance de la inteligencia artificial y la tecnología continúa causando inquietud entre la ciudadanía global, ante la falta de una regulación que establezca límites para su control, creación y manejo.
