Rufina Rodríguez Morales se encamina hacia la Catedral de Santiago de Compostela, en el cierre del tradicional Camino, que cubre por sexta vez
Rufina Rodríguez Morales se encamina hacia la Catedral de Santiago de Compostela, en el cierre del tradicional Camino, que cubre por sexta vez

SANTIAGO DE COMPOSTELA (EFE).— Rufina Rodríguez Morales, Rufi, una puertorriqueña de 98 años que brinda y regala Chupa Chups, cree haberse convertido en la persona de mayor edad de la ruta al completar “anciana” su sexto camino, y con el deseo de repetir hasta el siglo si encuentra quien quiera asegurarla.

Para los 99 ya tiene apalabrada la póliza de asistencia, contó a su llegada —anteayer— a Compostela entre aplausos, un sinfín de fotos y muchos comentarios jocosos, sobre todo su: “Ahora voy a estrellarme”, en alusión a una marca de cerveza, Estrella Galicia, que ha ido tomando en “cañitas” y que, según ella, le ha permitido avanzar a paso ligero.

No pasa sed, come sin empachos y le gusta obsequiar; de hecho, ha ido repartiendo dulces y pequeños regalos a la gente que se ha ido encontrando durante su recorrido por tierras gallegas, desde el 21 de este mes en Lugo hasta su esperada llegada a la meta final.

El Camino es el regalo que eligió para celebrar su cumpleaños, bien rodeada de familiares, amigos y del jovial guía Edu Ramos, y ha querido hacerlo en el tiempo que queda para el 31 de diciembre, cuando al mediodía se abrirá la Puerta Santa y un antiguo toque de cuerno dará inicio al jubileo.

Rufi se calzó las botas para adentrarse en una de las travesías más difíciles y exigentes por sus continuos y pronunciados desniveles y el perfil montañoso. Es considerada, además, la más antigua.

“He hecho el Primitivo”, contó una feliz Rufi al comisionado del Xacobeo 2027, Maros Gómez Román, quien la recibió en la plaza con una bolsa cargada de presentes, desde una sudadera hasta una gorra, e invitó a la mujer a continuar con esta práctica cada vez que sume una nueva vela en el pastel.

Gómez Román le explicó que su abuela materna, que vive en Abadín (Lugo), tiene los mismos años que Rufina y, aunque está muy bien, no se la imagina en sus zapatos. Rufi sí se ve, al menos es su intención, y espera seguir con el mismo sentido del humor con el que se ha tomado coincidir en el Obradoiro, corazón de la ciudad, con una concentración de vehículos clásicos.

“¡A ver quién tiene más años!”. Difícil reto.

Comer bajo control

El secreto de una existencia duradera es, aseguró, una alimentación “controlada y no a montones”, hacer ejercicio sobre todo cuando es “gratis”, porque andar no cuesta “plata”; mostrar una sonrisa amplia porque involucra hasta 26 músculos, algo que sabe como la enfermera que fue, y hablar, compartir y festejar.

Rufina ya pasaba de los ochenta cuando se convirtió en romera por vez primera, pero cree que el Camino lo lleva en su ser de nacimiento porque siempre le ha encantado la naturaleza e ir a buscar agua y leña.

Tiene orígenes en España, por un abuelo al que no conoció, y le encanta el país y conocer sus “manjares”, líquidos y sólidos.

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