MADRID (EFE).— Las mujeres sufren dolor con más frecuencia que los hombres, según un estudio basado en datos de seis millones de personas de 118 países, que también evidencia que los dolores no aumentan de manera uniforme con la edad.
La investigación, recogida en “Nature Medicine”, indica que las mujeres presentan una mayor prevalencia de dolor que los hombres en todos los puntos anatómicos analizados y en todas las etapas de la vida.
Este hecho es “multicasual”, dice Marta Miret, profesora en el departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y colaboradora del trabajo.
Las mujeres, recuerda, padecen más enfermedades que se acompañan de dolor y tradicionalmente han sido poco investigadas: migraña menstrual, endometriosis y artritis reumatoide.
Además, “suelen asumir una doble carga laboral y familiar, y ejercer más los cuidados; en general, las mujeres sufren más dolor, tienen menos tiempo para atender ese malestar y se cronifica más”, subraya.
Las expectativas socioculturales también hacen que los hombres reporten menos el dolor que las mujeres.
Otra conclusión del trabajo es que las molestias no aumentan de manera uniforme con la edad y los mayores picos se producen antes de los 55 años.
Los investigadores han visto que en siete de los once puntos del cuerpo estudiados el dolor alcanza un pico con la adultez media y luego disminuye. Entre los picos tempranos están los causados por cefaleas, en su punto máximo de prevalencia hacia los 34 años, y el abdominal alrededor de los 23 años.
En la mediana edad el dolor facial alcanza su punto máximo a los 45 años; el de codo, a los 59, y el área de cuello/hombros, a los 62.
En las zonas musculoesqueléticas que se van degenerando con el paso del tiempo (espalda, cadera o rodilla) el malestar aumenta progresivamente durante la edad adulta y alcanza su pico hacia los 75 años.
El malestar de alta intensidad llega a su nivel máximo alrededor de los 50 años y el generalizado, cerca de los 70 antes de comenzar a descender.
En cuanto a las diferencias por países con distinto índice de desarrollo, el dolor por las trayectorias globales son similares en la juventud, pero divergen drásticamente a partir de los 65 años.
Los países con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH) registran una prevalencia significativamente más alta de dolor en la vejez en comparación con aquellos de alto IDH.
De un vistazo
Modificables
Los investigadores recuerdan que el tabaquismo, la obesidad y la mala situación económica y social son los principales factores de riesgo del dolor. Siendo “modificables” habría que trabajar para reducirlos y así evitar el malestar, que constituye la primera causa de discapacidad en el mundo después de la depresión.
