Hoy, Día del Vino Mexicano, es una fecha que desde su instauración en 2023 mediante decreto oficial tiene como objetivo reconocer y promover la diversidad y calidad de los vinos nacionales, así como fortalecer esa identidad que merece una actividad en la que se ha invertido trabajo, esfuerzo y dedicación.

Esta celebración no solo pone en valor el trabajo de los productores, sino también el potencial vitivinícola de México, que comprende diversas regiones emblemáticas.

Cada año, el Día del Vino Mexicano busca fomentar el consumo local y responsable, además de destacar las características únicas que hacen de nuestros vinos un reflejo de la riqueza cultural y agrícola del país, consolidando su presencia en el panorama mundial.

Hay numerosos países que ya reconocen el vino mexicano como un producto de calidad. Prueba de ello son las exportaciones que actualmente llegan a más de 30 naciones.

“Este Día del Vino Mexicano es una oportunidad para celebrar nuestros logros, pero también para reflexionar sobre el potencial que tenemos como país productor de vinos de clase mundial”, comentó Salomón Abedrop López, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola.

“Nuestra diversidad geográfica y climática nos permite crear vinos únicos que capturan el espíritu de México en cada botella”.

Con la celebración del Día del Vino Mexicano se busca consolidar la posición del país como productor de vinos de calidad y fomentar el consumo nacional. Las cifras muestran la importancia que ha adquirido esta industria: de cada 100 vinos consumidos en México, 39 son nacionales, mientras que el consumo anual es de 1.5 litros per cápita.

A ello se suma una derrama económica superior a 1,600 millones de pesos generada por el enoturismo. Además, existen 28 Pueblos Mágicos integrados a rutas del vino y ubicados a menos de 30 minutos de algún viñedo, así como ocho rutas enoturísticas consolidadas. Todo ello contribuye a promover la cultura y la tradición vitivinícola del país.

El vino como motor económico

Además de su importancia cultural, el vino representa un motor económico para numerosas regiones de México. La producción de uva y la elaboración de vino generan empleos y contribuyen al desarrollo de las comunidades rurales.

De acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), el mercado nacional de vinos ha registrado un notable crecimiento y alcanza un valor superior a 6,034 millones de pesos. Este resultado responde a diversos factores que muestran la fortaleza y vitalidad de la industria vinícola mexicana.

El aumento en la demanda de vinos producidos en el país, la dedicación de los productores para mantener elevados estándares de calidad e innovación y el respaldo constante de los consumidores han sido elementos fundamentales para alcanzar este avance.

En México se destinan 35,823 hectáreas al cultivo de la vid, de las cuales únicamente 9,477 se utilizan para producir vino. El resto corresponde a uva de mesa, pasa y uva destinada a la elaboración de jugo.

De esta superficie se obtienen alrededor de 452,927 toneladas de uva de distintos tipos y más de 73 mil toneladas de uva industrial, lo que permite producir casi cuatro millones de cajas de vino al año en los 17 estados productores de vid.

Las principales regiones productoras, entre ellas Baja California, Coahuila, Querétaro, Guanajuato, Chihuahua y San Luis Potosí, han contribuido de manera importante a este desarrollo. Actualmente, México cuenta con más de 550 proyectos entre viñedos y bodegas, ubicados principalmente en estos estados.

Las cifras muestran que el vino mexicano tiene cada vez mayor presencia dentro y fuera del país. Detrás de cada botella existe no solo una industria en crecimiento, sino también productores, regiones, tradiciones y comunidades que han encontrado en la vitivinicultura una oportunidad de desarrollo.

¿Qué les parece si aprovechamos este fin de semana para disfrutar un buen vino mexicano y, de paso, celebrar la vida? Hasta la próxima semana.

Sommelier.

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