“Espero que al fin entiendas que en tierra de ciegos no siempre el tuerto es el rey”, fue una frase contundente pronunciada por José Carlos Larios cuando se enfrentó a Catalina Creel, “la reina de la manada”, en “Cuna de lobos”, telenovela que este año cumple 40 años de su estreno y que es considerada de culto en la historia de los melodramas mexicanos.
Fue un duelo de actuación entre la inolvidable María Rubio y Gonzalo Vega, ambos ya fallecidos, aunque su legado sigue vivo.
“Disfrazaste con mil colores lo más negro de tu alma…”. Así era la villana Catalina Creel, quien, sin proponérselo, se convirtió en el personaje central de la historia creada por Carlos Olmos y Carlos Téllez.
Todo tiene un precio y, aunque María Rubio venía de una trayectoria exitosa y su capacidad como actriz ya estaba más que demostrada, el personaje casi acaba con su carrera.
Catalina Creel no fue pensada, en un principio, para María Rubio. Con el transcurrir de los años se fueron revelando nombres de actrices que habían rechazado encarnar a la “reina de las villanas”, aunque, para ser sinceros, nadie pudo haber portado mejor el parche que María Rubio.
Entre las primeras opciones figuraba Marga López, de inolvidable talento, quien rechazó ponerse el parche porque consideró que podría afectar su carrera.
El personaje también fue pensado para una gran figura internacional: Amparo Rivelles, quien no aceptó porque había llegado a sus manos el libreto de la película “Hay que deshacer la casa”, por la que ganó el Goya a Mejor Actriz.
Han pasado cuatro décadas desde su estreno y, a modo de homenaje, el canal TLNovelas, de Televisa, reestrenó la historia en formato remasterizado.
Hubo muchos elementos que hicieron de “Cuna de lobos” la mejor telenovela de todos los tiempos, según críticos de televisión. Y es que la historia rompió los moldes: no era la historia de la muchacha pobre que se enamora del joven rico, ni tampoco tenía en sus papeles estelares a estrellas consentidas, como Verónica Castro o Lucía Méndez.
La historia, el guion, la música incidental creada por Pedro Plascencia, hijo de Carmen Salinas, y los finos diálogos atraparon no solo a las amas de casa, consideradas el principal mercado de las telenovelas, sino también a los caballeros, quienes durante más de siete meses siguieron con atención las villanías de Catalina.
Diana Bracho, como Leonora Navarro; Rebecca Jones (+), como Vilma de la Fuente; Alejandro Camacho, como Alejandro, y Carmen Montejo (+), como doña Esperanza, fueron la columna vertebral de la telenovela, que casi se grababa al aire, con largas jornadas de trabajo. Otro de los “secretos” que rodearon a la telenovela fue que Carlos Téllez y Carlos Olmos contemplaron a Angélica Aragón para el personaje de Leonora, pero ella no aceptó porque entre sus planes ya estaba filmar una película en la India.
Aunque nunca dijo estar arrepentida de no haber encarnado a Leonora, Angélica Aragón aceptó que hay personajes que permanecen en la memoria. Años más tarde saldó la deuda con Olmos y Téllez al hacer una actuación especial en la telenovela “En carne propia”, que protagonizó Gonzalo Vega.
La misma Angélica Aragón vivió una situación, pero a la inversa, cuando Angélica María rechazó el papel de María Inés Sanmillán en la novela “Mirada de mujer”. Aragón aceptó interpretar a la mujer que se divorcia en la plenitud de su vida y se enamora de un hombre mucho menor, un personaje que la convirtió en bandera de miles de mujeres.
Otra revelación fue que Rebecca Jones había sido considerada para interpretar a Leonora, pero finalmente las piezas se movieron y dio vida a Vilma de la Fuente. Hay muchas historias reales detrás de la producción, entre ellas, el debut de Rosa María Bianchi en las telenovelas como asistente personal de Catalina.
Bianchi tenía el sueño de actuar en un melodrama. No era una improvisada: a pesar de la amistad con Carlos Téllez, a quien le pidió la oportunidad, tenía experiencia en teatro universitario, y aquella participación resultó inolvidable.
“Cuna de lobos” tampoco fue la primera opción para sustituir a “Monte Calvario”, telenovela que alcanzó altos índices de audiencia con Edith González, Arturo Peniche y José Alonso en el triángulo amoroso. Sin embargo, una decisión del entonces presidente de Televisa, Emilio “El Tigre” Azcárraga, dio pie a que se estrenara en el horario estelar del entonces llamado Canal de las Estrellas, a las 9:30 p.m.
Con apenas un par de semanas de grabación, el melodrama entró al aire y, en poco tiempo, se convirtió en un fenómeno nunca antes visto en la historia de la televisión mexicana. Se llegó a contabilizar que ocho de cada 10 televisores sintonizaban “Cuna de lobos”.
De este thriller se podrían escribir infinidad de anécdotas. Lo cierto es que, a pesar del paso de los años y de los nuevos formatos de entretenimiento, “Cuna de lobos” sigue atrapando a nuevas generaciones.
También son inolvidables las frases pronunciadas por Catalina Creel. Aquí compartimos algunas de ellas: “Me educaron entre lobos y aprendí a aullar”; “Todo puede reconciliarse en esta vida menos las clases sociales”; “Lo peor de Frankenstein no es haber sido un monstruo, sino haberse rebelado contra quien lo creó”; “La felicidad es un invento de los pobres de espíritu”; “Solo huyen quienes tienen miedo y yo no soy capaz de semejante vulgaridad”; “No puedo darme el lujo de sentir emociones vulgares…”.
No podía estar completo este pequeño homenaje a “Cuna de lobos” sin recordar la interpretación de Héctor Herrera “Cholo” como Patalina Cruel de Varios, en “Cuna de perros”. El actor encarnó a la dama del parche, quien perdió el ojo, no por un trompo, sino por una kimbomba cuando salió a “wishar” en la noche.
Catalina Creel se vio reflejada en el escenario del extinto Teatro Héctor Herrera cuando asistió, el 24 de marzo de 1987, como madrina de las 200 representaciones de “Cuna de perros”.
En ese entonces, la primera actriz le dijo a ‘Cholo’: “Si los productores te veían, me quitabas el personaje…”.— Santiago Cortés Pérez
