La convivencia familiar, las actividades recreativas y el apoyo a la formación de futuros sacerdotes se combinaron ayer en la Súper Kermés 2026 del Seminario Menor de Mérida San Felipe de Jesús, donde familias, jóvenes y seminaristas se reunieron desde las 9 horas para participar en misas, disfrutar de los espectáculos y recorrer los puestos de comida y artículos diversos.
La actividad tiene como propósito recaudar fondos para la formación de los futuros sacerdotes y ofrecer un espacio de encuentro entre la comunidad y los jóvenes que se preparan para la vida sacerdotal. Este año, además, la kermés se enmarca en la conmemoración de los 275 años de la fundación del Seminario de Yucatán.
Las misas comenzaron a las 9 de la mañana a cargo de monseñor Mario Medina Balam. A las 10:30, celebró monseñor Pedro Mena Díaz, mientras que al mediodía ofició el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
La última misa fue a la 1:30 de la tarde y estuvo a cargo del presbítero Armando Obregón Patrón. Todos acompañados por el padre Ángel Suárez Hernández, prefecto de la Etapa Catecumenal del Seminario.
Durante su homilía, monseñor Gustavo Rodríguez Vega invitó a los fieles a dar testimonio de su fe a través del amor a Dios y al prójimo, y destacó que la propia Súper Kermés es una muestra del compromiso de la comunidad con el Seminario.
“Ahora estamos viviendo esta etapa que se llama Testimoniados, porque a todos los bautizados nos toca testimoniar”, expresó el arzobispo, quien consideró que los 80 seminaristas que actualmente se forman en la institución representan un testimonio para quienes tienen la oportunidad de conocerlos.
También reconoció el trabajo de los grupos que colaboran en la organización de la kermés y que se preparan durante largo tiempo para ofrecer las actividades del día. La participación de los asistentes, dijo, representa otra muestra de una Iglesia que acompaña y apoya a su seminario.
Rodríguez Vega centró parte de su mensaje en la importancia de demostrar la fe mediante acciones concretas, como el respeto y la ayuda a las personas en situación vulnerable. En ese sentido, habló de la necesidad de apoyar a los migrantes, las viudas, los huérfanos y quienes enfrentan dificultades económicas.
El arzobispo recordó que el amor al prójimo debe extenderse no solo a familiares y amigos, sino también a personas desconocidas e incluso a quienes han hecho daño. “Un creyente reconoce en cada persona a un hijo de Dios y lo ama porque es hijo de Dios y lo ama porque es su hermano”, manifestó.
La jornada también tuvo un programa artístico en la tarima, con la participación del Mariachi Kukulcán, el show infantil de Morita, el grupo folclórico Sac Nicté y el maestro Henry Ventura.
A ellos se sumaron Los Mensajeros de Ixil, con trova, y el ministerio de música Katholike, entre otros artistas que amenizaron la convivencia.
Uno de los atractivos fue el concurso de la Reina de la Súper Kermés, mientras que las actividades recreativas incluyeron retas de fútbol, juegos, carrusel en ponis, torito e inflables, además de una tómbola.
También se habilitó un espacio para el cuidado y acercamiento con animales, donde los visitantes pudieron conocer a una avestruz.
Los puestos ofrecieron una variedad de alimentos, como cochinita, hamburguesas, carne asada y postres.
También hubo venta de ropa, antigüedades, plantas y juguetes, con opciones para quienes acudieron a pasar el domingo en familia y apoyar al Seminario.— Karla Acosta






