












Así como en Navidad los jardines frontales, terrazas y fachadas de las casas se llenan de pinos iluminados y nacimientos, el Halloween da cada vez más motivos para decorar los hogares.
En Mérida se está extendiendo en los días cercanos a la Noche de Bruja la costumbre de adornar las casas con figuras tenebrosas y otras que, aun de origen terrorífico, ponen caras más amigables a los vecinos.
Y de la misma manera que la temporada navideña hace aflorar la creatividad en los diseños, también el Halloween saca a relucir el ingenio de la población, que apela a su imaginación y habilidades manuales para elaborar sus propios adornos, cuando no decide adquirir aquellos que, para aumentar el efecto, están equipados con iluminación y movimiento.
