NUEVA YORK (HealthDay News).— Mostrar a los adolescentes cómo manejar mejor sus emociones puede ayudarles a mantener un peso más saludable, de acuerdo con nuevo estudio.
Los adolescentes que participaron en un programa de pérdida de peso tuvieron menos probabilidades de recuperarlo si el programa incluía entrenamiento sobre cómo entender y manejar sus estados de ánimo, informan investigadores en la revista “JAMA Network Open”.
Al hacerlo los adolescentes fueron menos proclives a usar los refrigerios para aliviar el estrés o mejorar el estado de ánimo.
“La pérdida de peso es solo una parte de la historia”, dice la investigadora principal Kerri Boutelle, profesora de pediatría y psiquiatría en la Universidad de California en San Diego.
“Nuestro objetivo es desarrollar tratamientos que brinden a los adolescentes y las familias habilidades que puedan seguir utilizando después de que termine un programa estructurado”.
“Entender cómo las emociones influyen en la alimentación puede ayudarnos a diseñar intervenciones que sean más sostenibles para los jóvenes a largo plazo”.
Para el nuevo estudio, los investigadores de una clínica de pérdida de peso reclutaron a 166 adolescentes con sobrepeso u obesidad y a sus padres. A la mitad de los adolescentes se les asignó aleatoriamente a un programa estándar centrado en una alimentación saludable, ejercicio y hábitos como contar calorías, establecer metas razonables y evitar refrigerios. A la otra mitad se le dio la misma capacitación, pero también recibió orientación sobre cómo entender y manejar sus emociones.
“La adolescencia es un momento en el que los jóvenes están ganando independencia y aprendiendo a manejar emociones cada vez más complejas, por lo que el tratamiento debe evolucionar con ellos”, añade Boutelle.
“Considerando que el 43% de los adolescentes en los Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad, apoyarlos en el manejo de sus emociones y su alimentación podría hacer que el control del peso sea duradero”.
Ambos grupos lograron niveles similares de pérdida de peso durante el programa, que duró seis meses.
Sin embargo, el 26% de quienes recibieron la orientación emocional alcanzaron una cantidad clínicamente significativa de pérdida de peso al final del programa, en comparación con el 22% del grupo estándar.
El entrenamiento en regulación emocional pareció especialmente valioso para prevenir que los kilos perdidos volvieran.
Un año después, aproximadamente el 22% de los adolescentes que recibieron entrenamiento en manejo emocional habían logrado mantener el peso perdido, en comparación con el 4% de aquellos que recibieron la orientación estándar.
Los investigadores señalan que los adolescentes que recibieron el entrenamiento adicional no mostraron una diferencia significativa en las habilidades de regulación emocional, según una evaluación con cuestionario.
Esto podría significar que el entrenamiento ayudó a debilitar la conexión entre las emociones difíciles y la alimentación, aunque no mejoró las habilidades generales de manejo emocional.
“El hecho de que observamos menos alimentación emocional y un mejor mantenimiento del peso, sin un cambio medible en el manejo emocional general, plantea una pregunta importante sobre qué está realmente impulsando el beneficio”, apunta Boutelle.
“Necesitamos entender qué partes de la intervención son más importantes y si ayudar a los adolescentes a responder de manera diferente a las emociones difíciles es la clave”.
Los investigadores consideran que los estudios futuros deberán analizar más de cerca qué ayudó exactamente a los adolescentes a lograr un mejor mantenimiento del peso. Podría tratarse de cambios en las habilidades de afrontamiento, las respuestas de los padres a las emociones de sus hijos o la interacción entre adolescentes y padres.
De un vistazo
Pregunta
“El hecho de que observamos menos alimentación emocional y un mejor mantenimiento del peso sin un cambio medible en el manejo emocional general plantea qué está realmente impulsando el beneficio”, dice la investigadora Kerri Boutelle.
Análisis
“Necesitamos entender si responder de manera diferente a emociones difíciles es la clave”.
