CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El cardenal Marc Ouellet tildó hoy de montaje político carente de un real fundamento las acusaciones que sostienen que el papa Francisco conocía desde 2013 las denuncias contra el exarzobispo de Washington Theodore McCarrick por abuso sexual.
Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, respondió con una carta abierta al exnuncio en Estados Unidos Carlo Maria Viganò, arzobispo de 77 años, quien acusó públicamente al Papa de conocer las denuncias contra McCarrick y pidió su renuncia.
Tras una investigación, en julio pasado el Vaticano anunció que el Papa expulsó del Colegio Cardenalicio a McCarrick, de 88 años, lo apartó de sus funciones y dispuso su reclusión hasta el juicio canónico sobre sus presuntos abusos sexuales de sacerdotes y seminaristas.
Ataque injusto
“En respuesta a tu ataque injusto e injustificado sobre los hechos, querido Viganò, concluyo que la acusación es un montaje político carente de un real fundamento que pueda incriminar al Papa”, apunta el cardenal Ouellet y prefecto en su misiva.
Afirma que el cardenal McCarrick fue “fuertemente exhortado a no viajar y no aparecer en público para no provocar rumores” ya en tiempos de Benedicto XVI, pero apunta que no pueden considerarse “sanciones.”
De este modo desmiente las palabras de Viganò, que acusó a Francisco de haber levantado unas supuestas sanciones impuestas por Benedicto XVI.
En este sentido, asegura que tras revisar sus archivos “no hay documentos firmados por los papas que estipulen la obligación de McCarrick al silencio y a la vida privada, bajo penas canónicas.”
Las razones
El motivo, sostiene el prefecto, es que por entonces no se disponía, a diferencia de hoy, de pruebas suficientes de su presunta culpabilidad.
Su caso, dice, habría generado nuevas medidas disciplinarias si la Nunciatura de Washington u otra fuente hubiera proporcionado informaciones recientes y decisivas sobre su comportamiento.
El Papa —se supo ayer sábado— dispuso que, además de la investigación en Estados Unidos, se indaguen los archivos de la Santa Sede sobre este polémico caso y Marc Ouellet expresa su deseo de que así “se tenga finalmente una visión crítica y en conjunto de los procedimientos y circunstancias de este caso doloroso”.
El prefecto y colaborador de Jorge Bergoglio reconoce la incoherencia de que McCarrick haya alcanzado los cargos más elevados en la Iglesia católica a lo largo de su larga vida, ante lo que se dice asombrado, y asume defectos en el procedimiento de selección.
Pero advierte de que se debe comprender que las decisiones del Sumo Pontífice —a la hora de nombrar cargos— se basan en las informaciones de las que se disponen en un preciso momento y constituyen el factor de un juicio prudencial que no es infalible.
“Increíble e inverosímil”
“Te digo francamente que acusar al Papa de haber encubierto conscientemente a este presunto depredador sexual, y por lo tanto de ser cómplice de la corrupción en la Iglesia, al punto de considerarlo indigno de seguir con su reforma como primer pastor de la Iglesia, me resulta increíble e inverosímil”, afirma Ouellet.
Y expresa sorpresa ante su denuncia: “No llego a comprender cómo pudiste dejarte convencer de esta acusación monstruosa que no se sostiene. Francisco no tuvo nada que ver con su promoción en Nueva York, Metuchen, Newark y Washington”.
Concluye su misiva lamentando la rebelión abierta y escandalosa de Viganò y le pide que salga de la clandestinidad, se arrepienta de su revuelta y regrese con los mejores sentimientos ante el Papa, en vez de aumentar la hostilidad contra él.
