Experta ve firma del Usmca como una gran victoria
WASHINGTON (EFE).— El presidente estadounidense, Donald Trump, logró a su manera el mayor éxito a nivel comercial desde su llegada a la Casa Blanca: el nuevo acuerdo Usmca, que sustituye al Tlcan.
Estados Unidos, México y Canadá alcanzaron un compromiso tras más de un año de pláticas, que empezaron después de que Trump catalogase al antiguo tratado como “el peor pacto comercial nunca realizado”.
“Esto es una gran victoria para Trump, no hay ninguna duda sobre eso”, dijo Monica DeBolle, economista del Peterson Institute de Washington y profesora de la Universidad Johns Hopkins.
Para llegar a la rúbrica del Usmca, el mandatario utilizó mano dura desde el primer momento, cuando amenazó con acabar con el Tlcan y empezó a usar los aranceles como una continua intimidación para que México y Canadá se sentaran en la mesa negociadora.
El siguiente paso de su estrategia fue pasar de las palabras a la acción e imponer gravámenes del 25% a las importaciones de acero y del 15 % a las de aluminio a los dos mayores aliados comerciales históricos de Estados Unidos.
El propio Trump se mostró orgulloso de su “modus operandi” al asegurar que “sin los aranceles no se hubiera logrado cerrar el pacto”, a la vez que recalcó que las sanciones implantadas van a seguir en vigor a pesar del acuerdo alcanzado.
“Sin los aranceles no estaríamos hoy aquí”, aseveró el magnate en una rueda de prensa para celebrar el pacto en un jardín dentro de la mansión presidencial.
En este sentido, la economista destacó la efectividad de la retórica de Trump, que incluso llegó a declarar que su vecino canadiense era el enemigo número uno de su país en materia comercial, algo inaudito.
“Trump explotó muy bien ese mensaje y tenemos que darle crédito por eso”, apuntó la experta.
Una vez que el pacto fue sellado, se esperaba que el Gobierno estadounidense rebajara la tensión con Canadá y México poniendo fin a los polémicos gravámenes anunciados en mayo, un movimiento que no llegó.
Sin embargo, lo que sí consiguieron Canadá y México es que Washington se comprometiera a que no aplicará aranceles a los automóviles producidos en esos países, una amenaza que hasta el domingo pasado estaba aún encima de la mesa.
Incluso los líderes del sector automovilístico en Ottawa alertaron de que si el presidente estadounidense hubiera cumplido con esa advertencia, “podría haber llevado a Canadá a una recesión severa”, según declaraciones recogidas por el diario The Washington Post.
“Creo que la intimidación de imponer gravámenes a los automóviles fue una baza que Trump esgrimió con mucha habilidad. Los canadienses y los mexicanos protegieron su industria de la mejor manera que pudieron”, destaca en una conversación con Efe Tamara Kay, profesora de la Universidad de Notre Dame en Indianápolis y experta en acuerdos transnacionales.
