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BRASIL.-  Bajo un sol abrasador, Teresa Ferreira Nascimento escarba en el lodo con herramientas de jardinería en busca de su hermano Paulo Giovane dos Santos, resignada a la realidad de que probablemente esté muerto tras seis días de que se rompió una presa de desechos mineros en el sureste de Brasil.

A medida que continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades brasileñas intentan retardar el torrente de barro rojizo con altas concentraciones de óxido de hierro, el cual baja por un riachuelo y amenaza con contaminar un río mucho más grande que provee de agua potable a poblaciones de cinco estados.

Tras desplomarse la presa de la mina propiedad de la empresa Vale, un mar de lodo cubrió varias zonas de la ciudad de Brumadinho, en el sureste de Brasil. Hasta el momento, 99 personas murieron y hay 259 desaparecidas.

Podrían pasar días o semanas antes de que se hallen muchos de los cuerpos, ya que el barro tiene metros de profundidad. Los bomberos deben trabajar con cuidado para no quedar atrapados.

Podría contaminarse

Los desechos cambiaron el color del río Paraopeba, normalmente verdoso, unos 18 kilómetros (10 millas) río abajo de Brumadinho, donde se encuentra la presa.

El Paraopeba desemboca en el Sao Francisco, un río mucho más caudaloso que provee de agua potable y de riego a cientos de municipios y ciudades más grandes.

El agua fangosa y los desechos, que se desplazan a un kilómetro por hora, previsiblemente llegarán a la represa entre el 5 y el 10 de febrero, según el Servicio Geológico de Brasil.

“Usábamos el río para bañarnos, pescar, para sacar agua para nuestras plantas, y ahora no podemos hacer nada de eso”, dijo Hayo. “Ni siquiera podemos regar nuestras plantas porque ellos dicen que daña la tierra”.

La empresa tenía antecedentes

Vale explicó en un comunicado que planea  instalar una barrera de tela para retener los residuos donde el río pasa por la ciudad de Para de Minas, a unos 40 kilómetros (25 millas) de Brumadinho.

Entre los contratados para inmovilizar los residuos hay expertos que ya ayudaron a la empresa en un accidente similar en 2015 que dejó 19 muertos.

La contaminación en los ríos donde se vierten residuos mineros, que contienen altos niveles de partículas finas de hierro y otros metales pesados, puede durar años o décadas, señaló Joao Paulo Machado Torres, un profesor que dirige el programa de biofísica ambiental de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Los esfuerzos para limpiar los daños ambientales causados por ese incidente siguen en marcha, y Machado Torres dijo que reparar los provocados por el accidente del viernes supondrá “un gran esfuerzo para recuperar cualquier tipo de vida”.- Con información de AP

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