El papa Francisco acaricia a una niña al llegar a celebrar una misa en un estadio en Nagasaki

El Papa cumple el deseo de llevar el evangelio a Japón

TOKIO (AP y EFE).— El papa Francisco denunció ayer el “mal” de las armas nucleares a su llegada a Japón para una visita de tres días con la que cumple su sueño de ser misionero en una tierra con un rico pero sangriento pasado cristiano.

El avión papal aterrizó en medio de la lluvia en Tokio y Francisco recibió una pequeña bienvenida en el aeropuerto antes de dirigirse a la residencia del Vaticano para reunirse con obispos.

En las calles próximas a la nunciatura, fieles esperaban sonrientes con paraguas y un cartel con la frase “¡Gracias! Te amamos”.

Tras una completa visita de tres días a Tailandia, Francisco tendrá una agenda aún más completa en Japón. Hoy domingo volará a Nagasaki e Hiroshima para abogar por el desarme nuclear total, y mañana se reunirá con víctimas del desastre nuclear de Fukushima de 2011.

Estas reuniones vendrán antes que las que mantendrá con el emperador Naruhito y el primer ministro, Shinzo Abe, en un indicio de sus prioridades para este viaje.

A su llegada a la capital nipona, Francisco dijo a los obispos que quería rendir homenaje a las víctimas de las bombas atómicas y conocer a los sobrevivientes, “aquellos que siguen llevando las heridas de este trágico episodio de la historia de la humanidad”.

“El mal no tiene preferencias, no le importan los antecedentes ni la identidad de las personas”, señaló. “Simplemente irrumpe con su fuerza destructiva”.

Ayer domingo, Francisco pidió a los líderes mundiales que renuncien a las armas nucleares y a la doctrina de disuasión mutua de la Guerra Fría. Y señaló que la carrera armamentista socava la seguridad, supone un despilfarro de recursos y amenaza con una destrucción catastrófica.

Francisco hizo su exhorto en la ciudad de Nagasaki, en la zona del hipocentro donde estalló en 1945 la segunda de las dos bombas atómicas que Estados Unidos lanzó contra Japón. Después de colocar ofrendas florales y rezar bajo la lluvia en un monumento a las víctimas, Francisco dijo que el lugar permanece como un triste recordatorio “del dolor y el horror que nosotros los seres humanos somos capaces de infligirnos unos a otros”.

“Convencido como estoy de que un mundo sin armas nucleares es posible y necesario, solicitó a los líderes políticos no olvidar que estas armas no pueden protegernos de las actuales amenazas a la seguridad nacional e internacional”, señaló.

La ceremonia se efectuó en un ambiente de solemnidad y silencio bajo una lluvia que caía sobre terrazas cultivadas y arrozales en Nagasaki. Centenares de japoneses acudieron protegidos con impermeables de plástico para presenciar al segundo Papa que rinde homenaje a las víctimas de la bomba.

Francisco también recordó “a los cristianos que en diversas partes del mundo hoy sufren y viven el martirio a causa de la fe”, al visitar en Nagasaki el monumento dedicado a los 26 mártires crucificados durante la persecución del cristianismo en Japón en el siglo XVI, “Son los mártires del siglo XXI que nos interpelan con su testimonio a que tomemos, valientemente, el camino de las bienaventuranzas”, dijo Francisco tras visitar este lugar donde el jesuita Pablo Miki y otros 25 —tres jesuitas más, seis franciscanos, entre ellos el mexicano San Felipe de Jesús, y 16 laicos japoneses— fueron crucificados en 1597.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán