
BRASILIA.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, defendió este lunes su decisión de participar en un acto masivo. En medio de la pandemia de coronavirus sostuvo que su obligación en estos momentos es “estar con el pueblo”.
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“Si el pueblo va a la puerta del Palacio (presidencial) yo tengo que estar junto al pueblo. Tengo que demostrar que estoy con ellos”, dijo el mandatario en una entrevista con la radio Bandeirantes.
Bolsonaro justificó así su asistencia a un acto organizado por sus seguidores el domingo. Fue parte de las manifestaciones que se celebraron en casi todo el país en respaldo a su Gobierno.
Medida de presión
Las protestas sirvieron para presionar tanto al Congreso como al Poder Judicial, que en los últimos meses frenaron iniciativas polémicas. Esto lo impulsó el Gobierno del líder de la ultraderecha, como la liberación de la venta de armas a la sociedad civil.
Bolsonaro, que la semana pasada estuvo bajo sospechas de haber contraído el coronavirus en una viaje a Miami, resultó negativo en los exámenes y el domingo se abrazó a cientos de personas a las puertas del palacio presidencial.
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Esa actitud fue condenada por decenas de líderes políticos del país y contrarió hasta las medidas de prevención promovidas por el propio Gobierno a través del Ministerio de Salud, que se sumó a las críticas por la convocatoria de manifestaciones.
“Me estoy sintiendo muy bien”, aseguró Bolsonaro, quien confirmó además que este martes se someterá a un nuevo examen para descartar toda sospecha de coronavirus.
El gobernante aseguró que Brasil está “preparado” para la amenaza que representa el COVID-19, del cual se han registrado hasta ahora unos 200 casos en el país, sin ninguna muerte.
Un impacto por calcular
Aún así, reconoció que “habrá dificultades” y adelantó que el Gobierno ya ha alertado a las Fuerzas Armadas frente a la posible necesidad de tener que instalar “hospitales militares de campaña” en varias regiones del país.
También admitió que la paulatina parálisis de la economía mundial tendrá en Brasil un impacto que aún no puede ser calculado.
“Eso preocupa bastante. Nuestra previsión (de crecimiento) era de 2,2 %, pero ahora va a ser difícil llegar a eso”, declaró.
“El mundo tendrá que seguir comiendo”
“Vamos a tener dificultades”, sentenció Bolsonaro, aunque también subrayó que Brasil continúa siendo un gran productor de alimentos a nivel global y que, pese a la pandemia, “el mundo tendrá que seguir comiendo”.
